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SIG 16/02/2013 19:00

Declaración de Humberto de la Calle Lombana, Jefe de la Delegación del Gobierno Nacional para los Diálogos de Paz

Bogotá, 17 feb (SIG). “Viajamos hoy a La Habana para iniciar el sexto ciclo de conversaciones con las Farc. Estamos trabajando en la discusión del primer punto de la Agenda, desarrollo agrario integral con enfoque territorial.

Como lo han dicho el Presidente Juan Manuel Santos y el Ministro de Agricultura, Juan Camilo Restrepo, la construcción de una paz estable y duradera pasa necesariamente por la transformación del campo, una de cuyas variables principales es el acceso de los campesinos a la tierra. Pero eso no basta. Se requiere un acceso integral, esto es, acompañado de crédito, tecnología y asistencia técnica, entre otros mecanismos, para reivindicar la situación de los campesinos y vigorizar la economía agraria, así como promover un uso adecuado de la tierra. También queremos elevar la calidad de vida de los colombianos que habitan las zonas rurales garantizando acceso a bienes públicos como salud y educación. Esto es en lo que estamos precisamente trabajando en este momento.

Nuestro objetivo en las conversaciones de La Habana es avanzar en la construcción de un acuerdo final para la terminación del conflicto, teniendo en cuenta los temas que hacen parte de la Agenda pactada en el Acuerdo General.

Lo dije al salir de La Habana y lo repito hoy: el Gobierno no contempla la posibilidad de ampliar los temas de discusión con la guerrilla, y las propuestas que las Farc tengan sobre los distintos aspectos del acontecer nacional podrán tramitarlas en democracia, una vez se hayan desmovilizado y convertido en organización legal.

Somos conscientes de que viajamos en medio de dificultades de orden público. Nos duelen, como a cada colombiano, todas las víctimas. A sus familias expresamos nuestra solidaridad, al igual que a los miembros de nuestras Fuerzas Militares y de Policía.

Este proceso se adelanta en medio del conflicto. Sabemos que esto genera situaciones complejas que son difíciles de soportar. Pero no debemos olvidar que la decisión de continuar con las operaciones de las Fuerzas Militares y de Policía y las actuaciones de la Fiscalía y de la Rama Judicial tiene como propósito proteger a la población. Además, el cese al fuego conduce a la prolongación del conflicto.

Aun a sabiendas de las dificultades, queremos recordar que si no se acepta un cese al fuego, esto se hace precisamente en beneficio de una consecución rápida de la paz. Las conversaciones de La Habana no son para dialogar sobre los hechos de la confrontación, sino para ponerle fin al conflicto y lograr que no se repitan las situaciones dolorosas que hoy nos afectan a todos los colombianos. En la medida en que logremos mantener la celeridad en los diálogos, más pronto llegaremos a un acuerdo final.

Reconocemos la liberación de los policías y el soldado por parte de las Farc, no sin dejar de reiterar que el secuestro es un delito inaceptable.
Como lo ha dicho el Presidente, este es un diálogo serio, digno, realista y eficaz que, además, tiene plazos y fases que hoy quiero recordar.

En la primera etapa cumplida el año pasado, se firmó el Acuerdo General en el cual Gobierno y guerrilla pactaron la Agenda de discusión de seis puntos. El objetivo de la segunda fase, en la cual nos encontramos, es alcanzar acuerdos en cada uno de los puntos que permitan ponerle fin al conflicto, lo que implicaría la desmovilización y dejación de armas por parte de la guerrilla con las respectivas garantías. Y en ese momento, se iniciaría una nueva etapa de construcción de una paz estable y duradera con la participación de todos los sectores sociales.

La visión del Gobierno contempla entonces lograr acuerdos para terminar la confrontación, pero también construir las bases para que el país pueda alcanzar verdaderamente la paz. Es una visión que combina el corto y el largo plazo e incluye la participación de todos los colombianos.

Estamos tratando de ponerle fin a un conflicto que ya suma casi cinco décadas. Hay un camino que estamos transitando con la mayor celeridad posible, en el cual nosotros, la Delegación del Gobierno, somos los primeros en saber que son necesarios resultados concretos. A eso vamos a La Habana.

Mientras veamos una oportunidad de alcanzar el fin del conflicto mediante el diálogo, estamos convencidos de que hacerlo es una obligación moral del Estado. Pero conocemos nuestros límites: no es una paz a cualquier precio ni unos diálogos sobre todos los temas que a la guerrilla se le ocurran. Nos mantenemos en las condiciones y plazos fijados por el Presidente para la delegación del Gobierno y dentro de la Agenda y dentro procedimientos pactados con la guerrilla.

Esperamos traer buenas noticias de La Habana. Sin generar falsas expectativas, realmente creemos que hay una oportunidad. El diálogo busca la terminación del conflicto. Es el camino posible para una más rápida terminación de la confrontación y abrir un escenario de posibilidades de crecimiento y bienestar para los colombianos. Muchas gracias”.

(Fin)

 
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