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Palabras del Presidente Juan Manuel Santos en el licenciamiento del VI Contingente de 2012, en Melgar (Tolima)

Fuerte de Tolemaida, Melgar, 5 ago (SIG). “Creo que hoy es un día agridulce para todos los padres y las madres de estos 63 soldados que se licencian hoy de nuestro gran Ejército Nacional.

Digo agridulce porque todos, sin excepción, y creo que interpreto el sentir de todos los padres y madres aquí presentes, nos sentimos muy orgullosos y orgullosas de nuestros hijos de haber dado ese paso tan importante en la vida de prestar su servicio militar.

Y lo han prestado tal vez en el mejor de todos los sitios disponibles.

Estos 63 muchachos que hoy se licencian después de un año de trabajo duro, continuo, dedicado, que sin duda alguna hace de nuestros hijos hoy unos mejores seres humanos, unos mejores ciudadanos de lo que eran ese 21 de agosto, cuando los trajimos a que ingresaran a nuestro Ejército.

Cada cual tendrá le futuro que le corresponda. Muchos de ellos, los dos que acompañaron a mí hijo en la condecoración, uno quiere seguir en el Ejército, el otro quiere ingresar a la Policía: buena decisión, paso importante. Otros irán a seguir sus carreras.

Pero de lo que estoy seguro es que ninguno de ellos se les olvidará hasta el final de sus días, esa experiencia que tuvieron aquí en el Fuerte de Tolemaida.

Quiero agradecerle a todos los oficiales, suboficiales, y a todo el personal que en una u otra forma contribuyeron a que nuestros hijos se convirtieran en mejores ciudadanos, en mejores personas. Comenzando por el general Pineda y todos los oficiales que comandaban los diferentes cursos, las diferentes escuelas, muchas gracias de corazón, a nombre de todos los padres, de todas las madres, de todas las familias.

Porque esa educación que recibieron nuestros hijos, en este año, es una educación que llevarán en sus corazones, en sus cabezas toda la vida. Toda la vida van a poder utilizar lo que aquí aprendieron.

¿Qué aprendieron? Aprendieron el amor a su institución, aprendieron el amor a su patria, aprendieron disciplina, aprendieron a compartir, aprendieron a trabajar en equipo, aprendieron a gozar, y a sufrir: a gozar bien y a sufrir bien.

Aprendieron muchas de esas cosas de la vida que son necesarias en cualquier actividad. Y aprendieron también y se prepararon para que el día de mañana, Dios quiera que no, si el país los necesita aquí estarán listos, a pelear por su país.

Como lo hizo Juan Bautista, el soldado que hoy invocamos en una de las condecoraciones que dimos el día de hoy.

Quieto simplemente contar muy brevemente su historia.

El soldado Juan Bautista Solarte Obando. Un soldado que nació en Nariño y que murió peleando por su país, en la guerra contra el Perú el 26 de marzo de 1933.

Era un soldado como cualquiera de los que hoy se licencia aquí en el Fuerte de Tolemaida o en cualquier lugar de Colombia.

Nació en el municipio de La Unión, Nariño, ingresó el 10 de septiembre del año 29 al Regimiento de Infantería Boyacá Número 2. Estuvo un año, como estuvieron ustedes, los soldados que hoy se licencian; pero fue un año que lo hizo, como a ustedes, un mejor ciudadano y un verdadero soldado.

Hice la siguiente anotación sobre su servicio militar: ‘Su conducta fue intachable en todo el año militar, asiduo en el trabajo, muy subordinado, respetuoso y de magnífica voluntad para todo servicio: bueno para el servicio práctico y muestra de resistencia’. Eso fue lo que dijo el teniente Guillermo Diago, sobre el soldado Juan Bautista Solarte Obando, uno de los tantos héroes de nuestra Patria.

Eso es lo que podemos decir de todos los soldados que hoy se licencian. Soldados que se distinguieron por su trabajo, por su disciplina, por su vocación y servicio.

Por eso digo yo que son hoy unos mejores ciudadanos.

Y pueden además decir el día de mañana que estuvieron en un fuerte que es el fuerte insignia, el fuerte más importante de nuestras Fuerzas Militares, de nuestro Ejército, el Fuerte de Tolemaida, y que además pertenecieron a ese cuerpo élite, porque además no todos los soldados pasan por las pruebas que estos 63 muchachos pasaron en la Escuela de Lanceros, en la Escuela de Paracaidismo, en el Bacoa (Batallón de Comandos de Fuerzas Especiales).

Les tocó muy duro, les tocó hacer trabajos que a otros soldados no les ha tocado en su servicio militar y todos se distinguieron por eso que se distinguió Juan Bautista Solarte, que hoy estamos honrando también.

Esas escuelas que hoy también fueron condecoradas, condecoramos la bandera del Fuerte de Tolemaida, condecoramos a la Escuela de Lanceros, condecoramos la Escuela de Paracaidismo, condecoramos el Bacoa –el Batallón de Comandos- y también el Cenae (Centro Nacional de Entrenamiento), que es un símbolo de nuestro Ejército.

Todos ellos reciben una condecoración más, porque han venido desarrollando una excelencia institucional como pocos ejércitos en el mundo.

Yo me siento muy orgulloso, como Presidente de la República, como colombiano de tener unas Fuerzas Militares como las que tenemos hoy en Colombia.

Aquí estamos con sus comandantes, estamos con el Comandante General de las Fuerzas Militares, con el general Navas (Alejandro Navas Ramos), estamos con el Comandante del Ejército, el general Mantilla (Sergio Mantilla Sanmiguel), estamos con el Comandante de la Fuerza Aérea, el general Tito Pinilla (Tito Saúl Pinilla Pinilla), estamos con el Comandante de la Armada, esa fuerza a la que yo pertenecí a mucho honor, el Almirante García Márquez (Roberto García Márquez).

Esas Fuerzas Militares que tenemos hoy son las mejores Fuerzas Militares en los 200 años que llevamos de República independiente.

Pienso que ahí hay un esfuerzo colectivo de todos y cada uno de sus miembros, de todos los oficiales que pasaron por las fuerzas, de todos los suboficiales que pasaron por las fuerzas, de todos los soldados que pasaron por las fuerzas.

Se debe también a que les ha tocado confrontar la adversidad y como dice el adagio popular y la inteligencia clásica: ‘la adversidad que forja el carácter’.

¡Qué carácter el que tienen nuestras Fuerzas Militares en todo sentido! ¡Qué talante el que expresan todos los días!

Por eso es que el pueblo colombiano solamente tiene gratitud y en estos últimos 50 años que hemos tenido que librar este conflicto armado contra un enemigo que pocas veces se confronta militarmente, un enemigo que usa las técnicas de guerrillas: atacar y después replegarse y salir corriendo.

Nuestras Fuerzas Militares de todas formas han desarrollado un cuero muy duro, han desarrollado una experiencia como pocas y por eso en el mundo entero están hoy señalándolas como un ejemplo y llamándolas y diciendo: ‘por favor cuéntenos cómo hacen ustedes que nosotros queremos aprender’.

Ese es un motivo de orgullo para cualquier institución y yo lo puedo decir porque he estudiado y he acompañado a las Fuerzas durante toda la vida porque allí aprendí lo que aprendieron hoy estos soldados que estamos licenciando, aprendí esos principios, esos valores que me han servido tanto en mi vida personal, en mi vida profesional.

De manera que quiero agradecerles como Presidente de la República, pero sobre todos como padre de familia, como padre de estos muchachos y creo que todos los aquí presentes me acompañan por esta experiencia que les ofrecieron a nuestros hijos.

Decirles que esto lo que hace es acrecentar nuestra admiración, nuestro aprecio por todos y cada uno de los miembros de nuestras Fuerzas Armadas. Decirles que no tenemos sino palabras de gratitud y apoyo, apoyo permanente.

Hoy estamos viviendo un punto de inflexión en nuestra historia, punto de inflexión al que hemos llegado gracias a la labor de nuestras Fuerzas Armadas.

No estaríamos viendo la posibilidad de un país en paz, si no es por el trabajo de nuestras Fuerzas Armadas.

No estaríamos teniendo el progreso que hemos logrado en estos últimos años, si no es por la confianza que han generado nuestras Fuerzas Armadas.

De manera que los hoy licenciados, soldados que salen a sus respectivas vidas de civil, no se les olviden nunca lo que aquí aprendieron. Porque eso los acompañará siempre.

Y cuando tengan alguna dificultad, que las van a tener muchas, cuando tengan alguna duda, que las van a tener muchas, cuando se tropiecen y caigan, y eso sucederá siempre, levántense como se levantaban aquí, en este fuerte, y acuérdense de los principios y los valores que aquí les inculcaron. Y verán como la vida será más fácil de llevar.

Muchas gracias a todos y los felicito.

 
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