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Palabras del Presidente Juan Manuel Santos en la apertura del Día Nacional de la Memoria y la Solidaridad con las Víctimas del Conflicto Armado

Bogotá, 9 abr (SIG). Soldados y policías de la Patria, colombianos:

Hace 65 años asesinaron a Jorge Eliécer Gaitán.

Ese asesinato desató una pesadilla de violencia, de sangre, de lágrimas, que aún no ha terminado

Ningún país, ningún país en el planeta ha sufrido un conflicto tan extenso como lo hemos sufrido los colombianos.

Un conflicto que nos ha costado muchísimo en todo sentido, en nuestro desarrollo, en nuestro progreso, en la confianza, en nosotros mismos.

Este acto de hoy tiene como propósito ubicar un punto de inflexión en nuestra historia para convertir esa pesadilla de 65 años, en un renacer de la patria.

Hoy estamos aquí reunidos, los representantes de la sociedad colombiana, los altos mandos militares, los jefes de los partidos políticos, las expresiores de nuestra sociedad, y estamos reunidos con tres propósitos. Primero, rendirles un homenaje a las miles y miles de víctimas, millones de víctimas, que ha causado esta pesadilla de 65 años.

Dentro de esas víctimas están en primera fila los soldados y los policías que han caído defendiendo a su Patria, defendiendo las instituciones democráticas, defendiendo la seguridad de sus compatriotas.

Precisamente estamos en la plazoleta que se denomina la Plazoleta para los Héroes del Ejército, de la Policía, de las Fuerzas Armadas, de las Fuerzas Militares caídos en combate.

En segundo lugar, el país hoy se está expresando en contra de la violencia, de esa violencia que nos ha abierto tantas heridas, de esa violencia que ha causado tanto dolor.

Y en tercer lugar, el país hoy se está manifestando, cada cual a su manera, a favor de la paz.

Esa paz que debe ser para toda sociedad civilizada un objetivo sublime, porque la sociedad debe vivir en paz; lo anormal es vivir en conflicto, como hemos vivido nosotros durante demasiados años.

Por esas víctimas que hoy homenajeamos nos deben recordar todos los días porque tenemos que luchar por alcanzar la paz.

Estos soldados caídos en combate, estos policías que han ofrecido sus vidas, los soldados y policías que han entregado sus cuerpos y han quedado discapacitados de por vida, merecen la gratitud eterna del pueblo colombiano.

Y por eso estamos aquí.

Y esa paz que estamos buscando, ese estado de cosas que nos va a permitir pensar en un futuro mejor para nuestros hijos y nuestros nietos, para que ellos sí puedan vivir en un país en paz, esa paz la tenemos que luchar para encontrarla todos los días.

Ustedes, soldados y policías, son los que nos han permitido a nosotros hablar de paz. Con su sacrificio, con su acción, que yo conozco como pocos. Los he visto combatiendo en las selvas y en los ríos, en los mares, en los páramos, en todo el territorio nacional, arriesgando todos los días sus vidas para mantener nuestra democracia.

¡Cuánto le debemos a nuestros soldados y a nuestros policías!

Por eso quisiera en este momento, en este momento histórico, pedir un minuto de silencio por tantos policías, tantos soldados que han ofrecido sus vidas por nuestro país.

(…)

¡Gracias soldados, gracias policías! Y estoy hablando a nombre de los 47 millones de colombianos.

Ustedes con su valor, con su entrega, con su patriotismo, han mantenido nuestras instituciones y les han devuelto la tranquilidad a los colombianos, le han devuelto su confianza. Y hoy nuestro país puede decir que es un mejor país que hace unos años, que hace unas décadas por el sacrificio diario de ustedes.

Algunos llegan a sostener que nuestras Fuerzas Armadas no están interesadas en la paz.

¡Qué aseveración tan equivocada, tan malévola!

Es todo lo contrario. Los primeros interesados en la paz son nuestros soldados y los policías, porque ellos son las primeras víctimas de esta guerra.

Bien lo decía uno de los más grandes guerreros que ha tenido la historia de la humanidad, el general (Douglas) MacArthur. Decía él: El soldado es quien más quiere la paz, porque él sufre y soporta las más profundas heridas y cicatrices de la guerra.

Pero además, ustedes soldados y policías, que son hombres de honor, saben perfectamente que se lucha ese combate precisamente por la paz.

Se combate para darle tranquilidad y estabilidad a la Patria. Todos los soldados a través de la historia han combatido para buscar la paz.

Y por eso ahora queremos esa posibilidad.

Gracias a ustedes, porque no estaríamos hablando de paz en este momento si no es por su trabajo contundente, por sus resultados decisivos.

Gracias a ustedes estamos hablando de paz, porque la paz —y aquí lo hemos dicho a lo largo y ancho del territorio— para ustedes es la victoria. La paz es la victoria de cualquier soldado, de cualquier policía y eso es lo que vamos a conseguir: la victoria, la paz.

Y gracias a ustedes este país hoy ya puede decir que es un país en progreso, que somos una democracia efectiva, con unas instituciones que funcionan, con una economía que está siendo señalada como ejemplo para el mundo, con una política social que está luchando con efectividad contra la pobreza, contra la desigualdad.

Si podemos decir eso hoy es gracias a ustedes.

Pero al mismo tiempo, imagínense lo que podríamos ser si terminamos con el conflicto. Eso es lo que todos los colombianos, hoy 9 de abril del año 2013, pueden pensar, pueden reflexionar ¿cómo sería este país en paz? ¿Cómo sería este país sin conflicto?

Si como vamos de bien hoy con conflicto, gracias —repito y seguiré repitiendo mil veces— gracias a nuestras Fuerzas Armadas, imagínense lo que podríamos ser como sociedad, como Patria, en un entorno de paz y sin conflicto.

Y todos los colombianos deben hacer la reflexión; ustedes también. ¿Qué será de nosotros sin el conflicto? ¿Qué será de nosotros sin guerra?

Y yo les digo, primero que todo, que no tendrán que hacer ese inmenso sacrificio que hacen todos los días en las situaciones más inhóspitas, durante tanto tiempo, allá en las selvas combatiendo, exponiendo sus vidas, pisando minas.

Y hoy son más bien unas Fuerzas Armadas muy preparadas para poder afrontar una situación de paz.

Ustedes saben que siempre he estado comprometido con el bienestar de nuestras Fuerzas.

Cuando ocupé el Ministerio de Defensa aquí en este edificio creamos con el actual Ministro de Defensa la Dirección de Bienestar y dije entonces —y lo repito hoy—, el bienestar de nuestras Fuerzas tiene que ser prioridad en la política nacional, porque la deuda de los colombianos con nuestras Fuerzas es infinita.

Por eso como Presidente de la República di las instrucciones para que haya un billón de pesos —¡un billón de pesos!— dedicados al bienestar de nuestras Fuerzas. Y ese bienestar será siempre prioridad en mi Gobierno y será siempre prioridad para el país.

La tranquilidad jurídica para quienes han expuesto sus vidas, para quienes se han arriesgado, también ha sido una prioridad personal e institucional.

Y por eso estamos aprobando, gracias al apoyo del Congreso de la República que —está aquí representado por el Presidente del Congreso y el Presidente de la Cámara—, gracias al apoyo del Congreso y de los partidos políticos se reformo la constitución y se va a aprobar una ley que les dé tranquilidad en el lado judicial a nuestras Fuerzas.

Mucha desinformación ha circulado sobre las consecuencias de la paz para las Fuerzas. No escuchen esas voces disonantes. Para ustedes la paz significa, como para todos los colombianos un paso hacia el congreso y hacia el bienestar.

Nuestra Patria es muy grande, nuestra geografía es muy difícil. No vamos a disminuir la presencia de nuestras Fuerzas en ningún rincón de nuestro territorio; todo lo contrario, necesitamos tener más presencia. Es lo que nos pide el pueblo colombiano a lo largo y ancho de Colombia.

Más presencia de la Fuerza Pública, más presencia de nuestros soldados, más presencia de nuestros policías, porque sabemos y entendemos perfectamente que la seguridad, como decían los romanos, es la base del progreso. Sin seguridad las leyes se vuelven inoperantes.

Y ese propósito que tenemos de construir una Nación más justa, una Nación moderna y una Nación más segura, necesita de unas Fuerzas Armadas como las que hoy tenemos, que están en su mejor momento, en el mejor momento de la historia, pero que seguiremos fortaleciéndolas, porque es lo que nos garantiza nuestra institucionalidad, nuestra soberanía, nuestro futuro.

De manera que ustedes pueden estar absolutamente y formalmente tranquilos, vuelvo y repito, no escuchen esa desinformación que están encubando diciendo que las primeras víctimas del proceso de paz serán nuestras Fuerzas. Es todo lo contrario y se los digo yo, que con orgullo, con mucho orgullo, he portado ese uniforme.

Y lo he dicho y lo repito. El más grande honor que he tenido en mi vida ha sido el de portar el uniforme que ustedes portan hoy.

Hablaba con mi hijo, que en estos momentos está portando el uniforme, y me decía: Papá cuánta razón tenías y tienes al decir eso. Cómo me siento de orgulloso de ser un soldado de la Patria.

Y me siento yo, como Presidente, muy orgulloso de ser su comandante, porque tenemos unas Fuerzas ejemplares, que el mundo entero ya admira y señala como un caso excepcional.

Lo que hemos avanzado en materia de derechos humanos, lo que hemos avanzado en materia de efectividad en sus operaciones, de su accionar, está siendo señalado como un ejemplo para el resto del mundo.

Ahí también hay un gran futuro.

No hace una semana, despedimos al Batallón Colombia en el relevo número 100 y decía: nuestras Fuerzas están siendo cada vez más codiciadas a nivel internacional, para misiones, por ejemplo, como misiones de paz, que hace 31 años venimos sosteniendo en el Sinaí.

De manera que podemos hablar de paz con ustedes.

Pero ¡mucho ojo! Si podemos hablar de paz con ustedes, vamos a conquistar la paz también gracias a ustedes.

No vayan a bajar la guardia. Hay que perseverar. Perseverando garantizaremos que la paz sea una realidad. Unas Fuerzas Armadas débiles provocarían el conflicto; unas Fuerzas Armadas fuertes contundentes, acercan la solución del conflicto.

Por eso, si después de 65 años y de tantos sacrificios, de tantas víctimas, de tantos soldados, policías, caídos en combate, tenemos ahora la oportunidad de acercar el fin de ese conflicto, ahora es cuando más contundencia debemos tener.

Por eso hemos dicho que no habrá cese al fuego, como lo está pidiendo el enemigo. Muchas voces van a pedir cese al fuego. Yo he dicho que no; el cese al fuego prolonga el conflicto. Si quieren un cese al fuego lleguemos a los acuerdos los más rápido posible. Es la única forma.

Y por eso en este día, en este día tan simbólico, tan especial, que estamos aquí honrando a las víctimas de nuestras Fuerzas, de nuestros héroes, nuestros soldados y nuestra policías y marcharemos al Centro de Memoria, Paz y Reconciliación, el simbolismo es completo: combatimos para buscar la paz, combatimos y ahora tenemos que reconciliarnos.

Si nos reconciliamos tendremos una nueva Patria. Llena de progreso, llena de oportunidades y vuelvo a la reflexión: imagínense este país en paz.

De manera que muchas gracias, estamos viendo esa oportunidad, repito, por ustedes. No bajen la guardia, perseveren.

Y me despido diciendo ¡Honor y gloria a los soldados y policías de Colombia!

Muchas gracias.

 
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