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Este es el sitio de la Presidencia 2010 - 2014 - última actualización 7 de agosto de 2014
Presidencia de la República de Colombia
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Palabras del Presidente Juan Manuel Santos en el Congreso Nacional de Comerciantes 2012

Armenia, 5 sep (SIG). "¡Qué bueno estar en Armenia, esta ciudad y esta región ejemplo de pujanza y de trabajo, acompañando otra vez a los comerciantes de Colombia!

Y la verdad parece que me voy amañando en esta ciudad, pues aquí estuve el viernes pasado, en la Cumbre de Gobernadores 'Hechos y Derechos', donde se firmó un convenio muy importante entre los gobernadores del país y el ICBF para construir al menos 55 centros de desarrollo para la primera infancia.

Me fui a Bogotá y regresé el sábado, celebramos aquí también el Acuerdo para la Prosperidad, precisamente sobre el tema de infancia y adolescencia.

No es casualidad que en el Quindío hablemos de las nuevas generaciones, porque Quindío es un departamento que nos ha enseñado a construir futuro y que, incluso, en el terremoto de 1999 nos enseñó a levantarnos sobre la tragedia.

Hace dos años asistí al Congreso Nacional de Comerciantes en Neiva, y el año pasado fui al de Bucaramanga, y me siento honrado de estar aquí nuevamente por tercera vez como Presidente de la República ante gremio que tanto le aporta al país.

Sus palabras, doctor Botero, fueron tan completas que, en buena parte, me excusan de hacer un recuento sobre los logros del Gobierno y del país, pero hay una frase en ellas que yo quiero resaltar:

'No podemos perder el optimismo'.

Si algo admiramos a los empresarios y comerciantes de Colombia es su capacidad de generar realidades positivas y de trabajar por un futuro mejor.

Ayer lo dije, en la alocución en que anuncié el país la firma de un acuerdo marco con las FARC para buscar la terminación del conflicto armado:

Si podemos pensar en la posibilidad de la paz es porque nuestro país ha cambiado y además porque el mundo ha cambiado.

Pero lo cierto es que los países no cambian solos, como usted decía que decía (Michael) Porter. No son los países los que exportan, son las empresas. Lo mismo pasa con los cambios de los países, son las instituciones son las personas; los países no cambian solos.

Este proceso de transformación de Colombia ha sido posible gracias al trabajo, al empuje, al compromiso y al optimismo de todos mismos, los colombianos, en todos los campos de la vida nacional: en el Gobierno, en la Fuerza Pública, en las diversas actividades del sector privado —como el comercio— y en las organizaciones sociales.

Colombia se está transformando, y lo que anunciamos ayer no es más que un ingrediente adicional —muy importante, por supuesto— de este camino de transformación.

Nos cansamos de ser un país catalogado como el más violento, de ser un país-problema en el escenario internacional, y en los últimos años hemos recorrido un camino de esfuerzos y resultados que nos ha llevado a un punto de quiebre en nuestra historia, a un nuevo sendero de prosperidad.

Sin duda, los desafíos son enormes: el de buscar la terminación del conflicto armado —de más de 50 años- no será fácil, pero es alentador constatar el respaldo mayoritario de los colombianos y de la comunidad internacional a este esfuerzo que, si algo requiere, es unidad.

Gracias, por eso, doctor Botero, por sus palabras de apoyo, que recibo con satisfacción y también con responsabilidad, la responsabilidad de liderar un proceso que —como dije ayer— sea serio, digno, realista y eficaz, y que no repita los errores del pasado.

Pero lo cierto, amigos comerciantes, es que no podríamos perdonarnos —ni yo como gobernante, ni la nación misma— si no buscamos aprovechar la oportunidad que hoy se nos presenta.

Muchos dicen que los astros están alineados. Hay circunstancias —y la historia está plagada de ejemplos—, cuando las condiciones todas se juntan para crear hechos. Y yo creo que en ese sentido las circunstancias, ojalá sean las que estén propicias para producir hechos.

Porque Colombia va bien en muchos aspectos, como ha resaltado el doctor Botero.

Estamos reduciendo la pobreza.

Un millón doscientos mil colombianos menos en la pobreza el último año y 674 mil menos en la pobreza extrema, son cifras que nos estimulan a continuar ejecutando programas sociales de alto impacto y a seguir impulsando las locomotoras del crecimiento.

Por lo que hemos podido ver, yo espero que las cifras de este año en materia de reducción de pobreza y en materia de reducción de pobreza extrema, mejoren aún más. Esto no lo sabremos sino hasta finales de año y comienzos del año entrante, cuando el DANE recoge ese estudio que hace anualmente.

Pero hay algo que es inocultable, un hecho, mes tras mes, sin excepción alguna, durante los más de dos años de gobierno, hemos visto cómo baja la tasa de desempleo y cómo nos acercamos a nuestro objetivo del desempleo de un solo dígito, que ya alcanzamos algunos meses a fines del año pasado y que estoy seguro alcanzaremos otra vez este año de forma cada vez más consistente.

Y lo mejor es que disminuye el desempleo cuando tenemos la tasa global de participación más alta de los últimos años, lo que es muy diciente, porque está bajando el desempleo a pesar de que hay cada vez más colombianos que quieren trabajar.

Si en julio pasado registramos 20 millones y medio de colombianos ocupados, una cifra nunca antes alcanzada en dicho mes, es gracias a unas políticas públicas efectivas pero también gracias a la labor constante, entusiasta y esforzada del sector privado, y muy especialmente —debo decirlo— de ustedes los comerciantes.

De acuerdo con el DANE, el sector de comercio, hoteles y restaurantes es la principal fuente de ocupados del país, con el 27 por ciento del total, lo que significa que al menos una de cada cuatro colombianos que trabajan lo hace en este sector.

En el primer semestre del año, el empleo asociado al comercio interno creció un 6,7 por ciento —más que en el mismo periodo del año pasado o del año 2010—, lo que muestra el dinamismo del comercio en la creación de empleo.

Y no sólo eso: ustedes en Fenalco han sido aliados fundamentales en nuestro esfuerzo por formalizar las empresas y formalizar trabajo, con lo que estamos logrando cada vez más que los colombianos tengan mejores ingresos y mejores condiciones de vida.

Recuerdo que la primera vez que vine como Presidente a este congreso, apenas un mes después de mi posesión, anuncié la presentación de la Ley de Formalización y Primer Empleo, una ley que aprobamos con el apoyo de ustedes.

Hoy podemos decir que, gracias a esta ley, y de acuerdo con los registros de las cámaras de comercio, se han formalizado en Colombia nada menos que 210 mil empresas.

No más estas empresas han significado, según reportes de aportes a la seguridad social, 340 mil nuevos empleos formales.

¡340 mil colombianos, 340 mil hogares donde hay ahora una persona con ingresos fijos, con afiliación al sistema contributivo de salud, con aporte a pensiones, con prestaciones de ley!

Gracias a ustedes, señores comerciantes, Colombia está mostrando una nueva realidad, y es por eso, especialmente por eso, que hoy podemos hablar de paz: PORQUE NUESTRO PAÍS HA CAMBIADO Y SIGUE CAMBIANDO.

La mejor muestra de este nuevo momento del país es el crecimiento continuo de la inversión extranjera en nuestro suelo.

Así como el año pasado batimos el record en inversión extranjera directa, al superar los 14 mil millones de dólares, hoy siguen llegando empresas de todo el mundo a invertir en nuestro país, y podemos prever que llegaremos a cifras cercanas a los 17 mil millones de dólares de inversión extranjera.

Y de inversión en general, pues vamos a llegar a cerca del 28 por ciento del PIB. Esa es una de las tasas más altas de América Latina, tal vez la más alta. Eso era un sueño hace algunos años. Nosotros soñábamos con tener tasas altas de inversión. Ya tenemos a más alta de toda la región

Y esta inversión —eso es lo más importante— se traduce en mayor empleo y en mayores ingresos para los colombianos, pero tiene una base muy importante y tiene un solo nombre: se llama CONFIANZA.

Los inversionistas están creyendo en nuestro país, creen en la seriedad de nuestra política económica, creen en la calidad de nuestro talento humano, creen en nuestra perspectiva de futuro.

Eso lo demuestra un indicador muy diciente, que se llama el indicador que mide el riesgo del país, que son los famosos spreads ; la diferencia entre los bonos colombianos con el precio de los bonos del Tesoro Americano. Nosotros estamos ya en los spreads más bajos de la región, junto con Chile, muy por debajo de muchos países europeos. Quién iba a pensar eso hace algunos años.

Pero así como los extranjeros están creyendo en nosotros, nosotros tenemos que creer en nosotros mismos.

Esos empresarios chilenos y portugueses que vienen a Fenalco a buscar información sobre el mercado colombiano, y que luego, con optimismo, invierten en nuestro país, son sólo algunos entre muchos de todo el mundo que cada día recibo en la Casa de Nariño, y que me expresan, con asombro, su admiración por el momento que vive nuestro país y por su gran potencial.

En mi discurso de instalación del Congreso cité unas frases del Primer Ministro de Portugal, que nos visitó hace un par de meses, y quisiera repetir hoy esa cita:

'No sólo el crecimiento de Colombia es lo que atrae a las empresas portuguesas. Es la confianza que el país inspira para ellas. Porque hay otras economías que se desarrollan muy rápidamente, pero no inspiran confianza como la colombiana'.

¡Confianza! Eso es lo que hoy representa Colombia, y eso se debe al trabajo que, con dedicación y optimismo, adelantamos en conjunto el sector público y privado.

*****

Hablaba usted, doctor Botero, de la importancia de las regiones para potenciar la competitividad del país y yo agregaría el desarrollo del país.

Si uno estudia la historia económica y el desarrollo económico de todos los países que han sido exitosos, encuentra una serie de comunes denominadores. Uno es la competitividad, pero el otro común denominador es que el desarrollo se hace a través de las regiones, el desarrollo regional; esos corredores de desarrollo que han identificado los países para estimularlos. Por eso es tan importante.

Y si hay algo por lo que nos hemos preocupado en este gobierno es por dotar de herramientas y recursos a las regiones —y lo digo en el Quindío, que es un excelente ejemplo— para que se hagan cada vez más dueñas de su destino y busquen su propio desarrollo.

La trascendental Reforma a las Regalías —que ha sido llamada la 'reforma de la equidad en Colombia'—, la Ley Orgánica de Ordenamiento Territorial —que logramos sacar en el Congreso después de 19 intentos fallidos desde que se aprobó la Constitución—, y la Ley de Régimen Municipal, entre otras, han significado una verdadera revolución, una revolución muy positiva en el empoderamiento de las regiones.

Hoy mismo se reunió, aquí en Armenia —dentro del nuevo Sistema Nacional de Regalías—, el Órgano Colegiado de Administración y Decisión —así se le puso en la Ley, un nombre un poco rimbombante; se llaman los OCAD—.Y se reunió el OCAD del Eje Cafetero. Ahí están el Quindío, Risaralda, Caldas y Antioquia.

Y para darles una idea, mientras el Eje Cafetero recibía en promedio 319 mil millones al año por concepto de regalías, gracias a la reforma este año está recibiendo cerca de 700 mil millones de pesos, es decir, más del doble, y lo mejor, el Quindío no recibía nada, ahora recibe 25 mil millones que hoy decidieron cómo se gastaban.

Y lo mejor es que no se van a invertir, como usted decía, en 'puentes donde no hay ríos'. Se van a invertir en obras muy bien escogidas, porque el procedimiento que se estableció es precisamente para garantizar que así sea.

En el OCAD de hoy se recibieron cerca de 72 proyectos, se presentaron, por un valor de 321 mil millones pesos; se escogieron 34 proyectos, por un valor de 178 mil millones de pesos que representa, el 97 por ciento de lo que estaba asignado al OCAD del Eje Cafetero. Obras todas escogidas todas de común acuerdo Gobierno Nacional, gobierno departamental y los alcaldes, con todos los filtros que deben tener las obras que están bien estructuradas. Eso significa que las regalías se van invertir bien.

Ya dejamos atrás esa situación tan triste de que uno llegaba a ciertos departamentos que habían recibido no millones, billones de pesos en regalías y uno preguntaba ¿dónde están esas regalías? Y silencio absoluto, nadie respondía.

Pues bien, eso ya es cosa del pasado y ahí son situaciones muy positivas que nos van a dar inversiones en proyectos muy importantes.

Por ejemplo, esos 178 mil millones de pesos, es apenas una partecita de la plata que le va a ingresar a la economía en lo que resta del año.

Porque tenemos seis billones de pesos que se van a ir distribuyendo. Eso espero que sirva como medida un poco anticíclica, en materia de estímulo a la economía, porque esa plata es una plata considerable. Más las licitaciones que se están haciendo en materia de obras públicas, que ya en este segundo semestre están comenzando, ya se están adjudicando. Eso va a ser otra plata muy importante que debe darle un gran impulso a la economía.

Con las regalías estamos comenzando un proceso de transformación regional que se traducirá en regiones más fortalecidas y —lo que todos buscamos—, regiones con más empleo, con más infraestructura física e infraestructura social, porque parte de esos proyectos están destinados a mejorar el capital social de las regiones.

*****

Otro punto fundamental que usted ha mencionado, doctor Botero, y en el que también agradezco el aporte de los comerciantes, es el de los tratados de libre comercio que han expandido el horizonte comercial de nuestro país.

No son palabras pequeñas decir que, con los tratados que ahora están vigentes —incluyendo los tratados con Estados Unidos, con Canadá y Suiza— hemos pasado de 480 millones de potenciales consumidores de nuestros productos en el 2010 a 850 millones este año.

Y vamos a llegar al 2014 —cuando tengamos vigentes el tratado con la Unión Europea, con Corea del Sur, con Turquía, con Costa Rica, entre otros— a 1.400 millones de consumidores potenciales en el mundo, que recibirán nuestros productos a precios más competitivos, para generar más empleo aquí en Colombia.

Y hoy quisiera enfatizar lo siguiente: estos tratados significan, por supuesto, una gran oportunidad para los productores y exportadores colombianos, pero son también una gran oportunidad para el comercio interno y, muy especialmente, para esa 'gran mayoría silenciosa' que somos todos los consumidores del país.

Así como esperamos hacer llegar más productos colombianos a las estanterías de todo el planeta, así mismo los colombianos empiezan a ver más productos, más baratos y de más variedad en las tiendas y mercados del país. De eso se trata el comercio.

Y no me refiero solo a productos importados, sino a productos nacionales que bajan de precio por el mismo efecto de la competencia o porque pueden producirse con menos costos gracias a que los insumos, la maquinaria y bienes de capital llegan más baratos a nuestro país.

En suma, el libre comercio tiene unos beneficiarios que van más allá de los empresarios, y SON TODOS LOS CONSUMIDORES.

Esta es una gran oportunidad para ustedes, los comerciantes, que sé que sabrán aprovechar y que sabrán buscar, porque, como bien dice el doctor Botero con una frase que aquí anoté, 'las oportunidades están, pero hay que buscarlas'.

Usted se refería a otro tema del IVA. Quiero simplemente anunciarles, yo estoy muy enterado el problema que hay con la DIAN, de los centros comerciales, el IVA y los parqueaderos. Lo que quiero decirles es que estamos en proceso de resolver ese problema.

*****

Sabemos, amigos de Fenalco, de la preocupación que subsiste en el gremio y en todos los colombianos por el tema de la seguridad.

Es cierto que, a nivel nacional, se han reducido los indicadores de prácticamente todas las actividades delictivas, comenzando por el homicidio —que está en su nivel más bajo en tres décadas—, el secuestro y el hurto.

Pero somos muy conscientes de que los problemas de seguridad subsisten, de que aún la extorsión sigue siendo un problema para muchos comerciantes, y que tenemos mucho por hacer todavía.

En este aspecto quiero decirles que estamos centrando toda nuestra atención y todos nuestros esfuerzos, y quiero garantizarles —como lo hice ayer a todos los colombianos— que no hemos bajado ni bajaremos la guardia ni un solo milímetro.

No sólo mantuvimos la seguridad sino que la reforzamos, porque es nuestro deber, nuestra obligación constitucional, pero sobre todo que es nuestra convicción.

Sabemos perfectamente que la seguridad es la base del progreso. Sin seguridad, como decían los romanos cuando se inventaron la república, y la primera ley de la república, no hay seguridad, las demás leyes no pueden funcionar.

En nuestra lucha contra la guerrilla, el Plan Espada de Honor de las Fuerzas Militares está dando cada vez mejores resultados, y lo cierto es que su accionar está cada vez más limitado.

De hecho, en el primer semestre del año, el 70 por ciento de sus actos terroristas —que son actos que demuestran más debilidad que fortaleza. Fortaleza sería que combatieran cuerpo a cuerpo o se tomaran las poblaciones, pero ya no tienen esa capacidad.

Pero esos actos terroristas ocurrieron con mucho ruido en apenas 37 municipios de los más de 1.100 que tiene el país. Y en esos 37 municipios habita el 5 por ciento de la población.

En la primera mitad de nuestro gobierno, en el primer tiempo, estos dos años, cayeron no sólo el número uno de las FARC, el número dos de las FARC, sino también 18 cabecillas de frente o de columna móvil, y este grupo ilegal perdió, además, 4 frentes, 3 columnas móviles, una guerrilla y una escuela de entrenamiento. Eso no se ha visto nunca en los 50 años de historia de la guerrilla.

Esta misma mañana, para no ir más lejos, nuestras Fuerzas Armadas dieron de baja a alias 'Danilo García', cabecilla de la compañía móvil Barí del frente 33 de las FARC, y a otros guerrilleros, que asolaban la región del Catatumbo, en el Norte de Santander.

Alias 'Danilo García', un veterano combatiente de la guerrilla, era el responsable de por lo menos el 70 por ciento de los actos terroristas en esa zona del país.

Esta acción y los resultados ya mencionados son producto de un accionar continuo y contundente de nuestras Fuerzas Militares y de la efectividad del nuevo Plan de Guerra que está en plena marcha.

¡Entonces que nadie nos venga a decir ahora, con unos sofismas bastante mezquinos, que estamos debilitando deliberadamente la seguridad —no tiene ni pies ni cabeza—, cuando lo único que hemos hecho es reforzarla!

Si en algo fui claro ayer, al anunciar las conversaciones con las FARC, es en que no van a cesar las operaciones militares.

Los colombianos pueden tener la seguridad —y ustedes aquí en esta asamblea, los comerciantes, pueden tener la seguridad— de que en estas conversaciones NO está en juego un solo milímetro de la soberanía nacional.

Y para su tranquilidad ¿cuál ha sido un poco el esquema que hemos venido diseñando a través de todos estos meses y casi dos años, para llegar al punto que anunciamos ayer e iniciar este proceso?

Si esto funciona, la ganancia es infinita. Imagínense ustedes lo que eso significa para el país. Pero si no funciona y por algún motivo —yo espero que no sea así—, pero si por algún motivo fracasamos, el fracaso es mío. Y mi decisión y mi intención fracasó.

Pero lo que no quiero es que el país si esto fracasa tenga un costo. Por eso todo va a continuar igualito. No vamos a cesar operaciones, todo lo contrario, se van a intensificar, como lo hicimos esta mañana.

La agenda del Gobierno va a continuar normal. Vamos a seguir haciendo todo lo que veníamos haciendo. De manera que estamos en cierta forma, como dicen los inversionistas en los papeles, estamos cubiertos.

Si hay éxito en este proceso —y yo espero que haya ese éxito, que logremos esa paz, el país va a ganar muchísimo. Pero si no lo hay, el costo es mínimo. Quiero que tengan esa tranquilidad, porque así lo hemos diseñado.

También estamos combatiendo con toda la contundencia a las llamadas bandas criminales. Ahí los cabecillas que estaban en diciembre pasado al frente de esas bandas criminales, hoy están todos o prácticamente todos, en una cárcel o en una tumba, gracias a operaciones específicas que hemos venido desarrollando, como la operación Troya 1, la operación Troya 2, la operación Troya Pacífico. Son operaciones específicas contra esas bandas criminales.

Estamos obrando contra la delincuencia organizada en las zonas rurales y también contra la delincuencia común que preocupa, con toda razón, a los habitantes de las zonas urbanas.

Para ello establecimos, en la Policía, el Plan Integral 'Corazón Verde' que busca responder a los delitos que más afectan a los ciudadanos —desde el robo de celulares hasta la micro-extorsión y el micro-tráfico— a través de 16 estrategias enfocadas en cada modalidad de delito.

Con el Plan Corazón Verde, y con la exitosa estrategia policial del Plan Cuadrantes —que sé que ha tenido especial receptividad y apoyo por parte de los comerciantes— esperamos seguir golpeando a la delincuencia, protegiendo el trabajo de los colombianos de bien y reduciendo los índices de delitos.

*****

Quiero terminar —consciente de que el comercio es el gran empleador del país— con un llamado muy especial.

El sector privado —y estoy hablando del comercio y la industria en particular— tiene que convertirse en una especie de socio del proceso de reintegración de personas desmovilizadas de los grupos ilegales, de los grupos alzados en armas que lidera el Gobierno.

Ahora comienza un proceso y tenemos que entender que la única manera de sacar adelante cualquier proceso de estos es tender un puente y darle oportunidades a esa gente que hoy está disparando o poniendo bombas, darles las oportunidades para que rectifiquen y sobre todo los que están en la base tengan alguna alternativa cuando desean regresar a la sociedad.

Desde el Gobierno estamos haciendo un gran esfuerzo. Llevamos seis años y medio en promedio, para que más de 31.000 desmovilizados que participan en el proceso de reintegración tengan habilidades y competencias ciudadanas para estar en la civilidad.

Usted mencionaba eso, doctor Botero, la importancia de educarlos. Estamos tratando cada vez más de hacer eso, porque entendemos que muchos de ellos no saben sino disparar. Eso fue lo que les enseñaron y nada más. Hay que re-educarlos.

Pero el país no puede seguir pensando que la reintegración es solo una tarea del Gobierno nacional. También es una tarea del sector privado y de la sociedad en general.

Los desmovilizados que genuinamente se están reintegrando —y que son la inmensa mayoría de ellos— van a vivir muchas décadas con nosotros, y de nada sirve que la sociedad les pida que dejen los grupos alzados en armas si después esa misma sociedad les da la espalda y los deja solos. Es una contradicción.

Por eso es urgente, es imperioso, que les abramos oportunidades laborales.

Algunas empresas, por ejemplo el Grupo Éxito, ya lo están haciendo, pero necesitamos que muchas más lo hagan.

Además, emplear desmovilizados no solo es un compromiso moral de la sociedad con quienes dejaron las armas y quieren volver a la sociedad, sino que también es un buen negocio, pues la Ley de Primer Empleo concede beneficios en materia de parafiscales a quienes empleen a estas personas.

*****

Pero como ven, queridos comerciantes y amigos de Fenalco, el camino de trabajo conjunto que tenemos por delante es grande y ambicioso.

Es un camino de desafíos en torno a un ambiente positivo, un ambiente de confianza, que estamos en la obligación de alimentar todos los días, de cuidar, de preservar.

Yo estoy convencido de que Colombia está, como les decía al principio, en ese punto de inflexión. Y Colombia está para grandes cosas, y así nos lo recordaron nuestros atletas olímpicos cuando nos trajeron esas ochos medallas que nos llenaron de orgullo, y así nos lo demostró ayer Omar Fuentes, al ganar medalla de plata en natación en los Juegos Paralímpicos de Londres.

Cuando hablé hace dos años ante el Congreso Nacional de Comerciantes dije una frase que hoy quisiera recordar, pues está más vigente que nunca:

'¡CUANDO LAS SOCIEDADES SE UNEN ALREDEDOR DE UNOS OBJETIVOS, CONSIGUEN LO IMPOSIBLE'!"

Hoy Colombia por fortuna está unida y estamos trabajando unidos por esos objetivos que nos plantamos desde el inicio del Gobierno: más seguridad, más empleo y menos pobreza.

Ahora tenemos uno adicional: LA PAZ.

¡Y UNIDOS VAMOS A CONSEGUIR ESOS OBJETIVOS!

Muchas gracias".