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Este es el sitio de la Presidencia 2010 - 2014 - última actualización 7 de agosto de 2014
Presidencia de la República de Colombia
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Palabras del Presidente Juan Manuel Santos en la instalación de la legislatura del Congreso de la República 2012-2013

Bogotá, 20 jul (SIG). Estas dos semanas no han sido fáciles para el país, particularmente en el departamento del Cauca, donde estamos enfrentando, con prudencia pero con firmeza, la situación que se presenta.

Cualquier que sintonice en estos días un noticiero en la televisión o la radio seguramente pensará que estamos en crisis, en un momento difícil de la nación.

Pero no podemos perder la perspectiva. No podemos dejar que los árboles nos impidan ver el bosque.

Ahora que —ustedes, congresistas, y nosotros en el Gobierno— llegamos a la mitad de nuestros periodos, es hora de hacer balance y de entender, con visión amplia, dónde estamos como país, a dónde vamos y cómo seguiremos cumpliendo los objetivos que nos hemos trazado.

De eso es de lo que quiero hablarles hoy, en este Día de de la Independencia.

AVANZANDO HACIA EL PUERTO DE DESTINO

Como marino que fui, siempre he sabido que la primera condición del buen navegante es tener claro el puerto de destino.

Si no se tiene ese puerto, la navegación se vuelve errática y los vientos se tornan desfavorables.

En nuestro gobierno hemos tenido claro ese puerto, al que hemos llamado Prosperidad para Todos, y lo hemos resumido en tres objetivos esenciales: Más empleo, menos pobreza y más seguridad.

¡Más empleo, menos pobreza y más seguridad! Pocas palabras para describir lo que en realidad es un esfuerzo monumental.

Pero no es un esfuerzo que estemos acometiendo solos.

La Unidad Nacional ha sido la artífice de la gobernabilidad que nos ha permitido realizar reformas trascendentales que están comenzando a cambiar, para bien, la vida de los colombianos.

Juntos hemos construido —el Congreso y el Gobierno— reformas que llevaban años o décadas aplazadas y que hoy son realidad.

Porque nuestro gobierno es —y me precio de ello— un gobierno reformador.

La Colombia que avizoro, la Colombia que todos queremos, es una Colombia moderna, justa y equitativa, con progreso y bienestar social, que sólo se logra con reformas audaces y bien hechas.

Ese es nuestro camino, y por ese camino vamos avanzando —unidos, con esperanza y resolución— hacia la meta.

Lo que hoy mostramos, entonces, no es sólo el balance de un Gobierno sino el balance de la Unidad Nacional.

Y hoy, dos años después, podemos decir que LE ESTAMOS CUMPLIENDO A COLOMBIA.

MÁS EMPLEOS

Un primer ingrediente de la prosperidad que buscamos es el empleo: que más y más colombianos encuentren trabajo para que lleven más ingresos a sus hogares, y tengan una mejor calidad de vida.

Por supuesto, para crear empleo necesitamos una economía fuerte y estable, y hoy —por fortuna— la tenemos.

Nuestra economía está creciendo por encima del promedio mundial, aunque nos preocupa que en los últimos dos meses haya habido una desaceleración.

Por eso le he pedido al Banco de la República que estudie una disminución en las tasas de interés y evalúe una compra más agresiva de dólares para aumentar nuestras reservas internacionales. Eso nos ayuda a afrontar también el fenómeno de la revaluación.

Nuestro propósito es mantener un crecimiento estable y además sano, gracias, entre otras razones, a normas que ustedes, congresistas, han aprobado —como la reforma de Sostenibilidad Fiscal y la Ley de Regla Fiscal— para que seamos responsables en el gasto y no tengamos que pagar mañana las imprevisiones de hoy.

Como anuncié esta misma semana, motivados por el buen recaudo tributario, hemos aprobado para el presupuesto del 2013 una inversión sin precedentes en nuestra historia, de 40,7 billones de pesos, de los cuales el 70 por ciento se va a destinar a inversión social, a obras y programas que saquen a más colombianos de la pobreza.

Y lo mejor es que esto lo vamos a hacer al mismo tiempo que seguimos reduciendo el déficit fiscal —que el próximo año debe llegar al equilibrio— al igual que la participación de la deuda pública en el PIB.

Hoy recibimos más inversión que nunca antes en nuestra historia, tanto que la inversión extranjera directa en sectores diferentes al minero-energético, si comparamos el primer semestre de este año con el primer semestre del 2010, ¡ha crecido en un 183 por ciento!

En estos dos años se instalaron en Colombia más de 640 empresas extranjeras. Y ¿qué significa esto? MÁS EMPLEOS y más ingresos para los colombianos.

Miren no más lo que dijo el Primer Ministro de Portugal, que nos visitó en días recientes, que es lo mismo que podría decir un líder o un empresario de cualquier otro país.

"No sólo el crecimiento de Colombia es lo que atrae a las empresas portuguesas. Es la confianza que el país inspira para ellas. Porque hay otras economías que se desarrollan muy rápidamente, pero no inspiran confianza como la colombiana".

Esa confianza, esa estabilidad de nuestra economía y de nuestras instituciones, es uno de nuestros mayores tesoros: un tesoro que hay que cuidar y proteger para que sigamos creciendo.

Y la confianza se traduce en hechos concretos: mientras las calificadoras de riesgo le bajan la calificación a la mayoría de los países y bancos en el mundo, a Colombia le subieron la suya —para darnos grado de inversión— y la semana pasada le mejoraron la calificación a Bancolombia.

¿Y por qué? Porque tenemos un sistema financiero sólido y estable. ¡Porque generamos confianza!

Colombia vende a los mercados del mundo

Gracias también a esa confianza, nuestros mercados se han ampliado como nunca antes.

Con los acuerdos comerciales que hemos puesto en marcha, hemos pasado de 480 millones de potenciales consumidores de nuestros productos en el 2010 a 890 millones este año.

Y vamos a llegar al 2014 con 1.400 millones de consumidores potenciales en el mundo, que recibirán nuestros productos a precios más competitivos, para generar más empleo aquí en Colombia.

Los efectos positivos ya comienzan a verse: en los dos primeros meses de vigencia del TLC con los Estados Unidos las exportaciones a dicho país aumentaron un 47 por ciento y —si quitamos los productos tradicionales como carbón, café, flores y banano— el aumento es del 76 por ciento, lo que implica que crecen más las exportaciones no tradicionales, como nuestras manufacturas.

¿En qué se traduce esto? En MÁS Y MEJORES EMPLEOS para los colombianos.

Una infraestructura competitiva

En la campaña identificamos como uno de nuestros mayores cuellos de botella el atraso que tenemos en infraestructura, y por eso la incluimos como una de las locomotoras de nuestro crecimiento.

Ésta es una de las grandes apuestas de nuestra competitividad.

Hoy, después de habernos tomado el tiempo necesario para estructurar bien los proyectos, estamos comenzando la ejecución de las más grandes obras de infraestructura que necesita el país.

Estamos hablando de 70 proyectos viales, férreos, fluviales, aeroportuarios y portuarios que permitirán, entre otras cosas, que el país pase de 743 kilómetros de vías con doble calzada a 1.775 kilómetros —es decir, más de mil más—, y de 500 kilómetros de red férrea en operación a 1.300 kilómetros.

También estamos trabajando —con una inversión inicial de 700 mil millones de pesos y con una importante concesión que licitaremos— para cumplir el viejo sueño de Bolívar de que el Río Magdalena sea la mejor autopista del país.

Ya se adjudicaron los contratos para 16 corredores viales que hacen parte de los llamados Corredores de la Prosperidad, por 2,2 billones, y en dos semanas se recibirán las propuestas en la licitación para el mantenimiento de 28 corredores viales, en más de 1.600 kilómetros, por 1,2 billones de pesos.

En los próximos dos años vamos a terminar y a entregar muchas de las obras que más esperan los colombianos.

Tendremos un aeropuerto Eldorado a la altura de los mejores del mundo.

Tendremos en servicio y rehabilitados el Ferrocarril de Occidente, que une a Buenaventura con Pereira; el ferrocarril entre La Dorada y Chiriguaná, y el ferrocarril Belencito-Paz del Río en Boyacá.

Tendremos totalmente construidas las concesiones Bogotá-Girardot, la Ruta Caribe, la Córdoba-Sucre, la del Área Metropolitana de Bucaramanga, el Anillo Vial de Cúcuta, y la que une a Rumichaca —en la frontera con Ecuador— con Pasto y Chachagüí, en Nariño.

Y dejaremos muy avanzadas la Transversal de las Américas y la Ruta del Sol, tan importantes para nuestra competitividad, entre muchos de los proyectos que estamos construyendo o adjudicando.

Pero pensamos también en el largo plazo, y por eso pusimos en marcha el megaproyecto Autopistas de la Prosperidad, una obra que —simplemente para ubicarlos en su tamaño e importancia— representa una y media veces la inversión que se está haciendo para la ampliación del Canal de Panamá.

También pensando en el futuro, estamos estructurando, con la Agencia Nacional de Infraestructura, por lo menos 25 concesiones viales por 40 billones de pesos.

Las primeras saldrán a licitación a finales de este año y se empezarán a adjudicar a mediados del próximo, de forma que las obras se pondrán en marcha en el 2014.

¡En los próximos dos años vamos a adjudicar un 50 por ciento más de obras de lo que se ha adjudicado en los últimos 20 años!

¡Éste será el verdadero salto de la infraestructura nacional!

Porque estamos pensando en grande, para ganar competitividad y generar más trabajo, MÁS EMPLEO para los colombianos.

El campo colombiano comienza a crecer

Otro importante generador de empleo es el campo colombiano que, en medio de las dificultades de la ola invernal, creó unos 80 mil nuevos trabajos en el 2011.

Hemos pasado de un crecimiento negativo del PIB agropecuario —en 2008 y 2009— a un crecimiento positivo en los dos últimos años, a pesar de la baja en la producción de café, y han crecido también las hectáreas cultivadas.

No más el año pasado Finagro y el Banco Agrario entregaron créditos para actividades agropecuarias por 5,5 billones de pesos, una cuarta parte más que los créditos colocados en el 2010.

Otra necesidad de los campesinos es la formalización de la propiedad sobre predios que han poseído y trabajado por años o décadas.

Hace dos días estuve entregando títulos a 154 campesinos del Vichada, y podemos decir que superamos el millón de hectáreas cuya propiedad individual o colectiva se ha formalizado o titulado.

Así LES ESTAMOS CUMPLIENDO, con título en mano, a muchas miles de familias campesinas y desplazadas, y le SEGUIMOS CUMPLIENDO al campo colombiano.

Y miren este dato: Gracias al TLC, Colombia es hoy —oigan bien— el SÉPTIMO proveedor de productos agrícolas a los Estados Unidos, lo que demuestra el inmenso potencial que tenemos en ese mercado para nuestros productos del campo.

¡Y ni hablar de lo que puede ser Corea!

Y les doy un dato diciente: ¡En dos meses con TLC exportamos a Estados Unidos casi lo mismo en lácteos que en todo el año pasado sin TLC!

¿Qué significa esto? MÁS EMPLEO, MÁS TRABAJO para los campesinos colombianos.

Más iniciativas para el empleo

También para crear empleo hemos acudido a ideas novedosas como la Ley de Primer Empleo que promueve la contratación de jóvenes y mujeres en las empresas, y que ha permitido la formalización de 186 mil empresas y la creación de 416 mil empleos.

El SENA, por su parte, a través del Servicio Público de Empleo, ha ubicado a más de 282 mil colombianos en trabajos requeridos por las empresas.

Incluso en sectores culturales, como el cine y los espectáculos, estamos comenzando a crear empleo formal y bien remunerado con las leyes que ustedes aprobaron para promover estas actividades en Colombia.

1,8 millones de colombianos más trabajando

Y miren esta cifra, de la que el país tal vez no está muy consciente, pero que tiene por qué estimularnos:

Entre los primeros días de agosto de 2010, cuando iniciamos el Gobierno, y fines de mayo de este año —que son las últimas cifras de empleo que conocemos— hay 1 millón 834 mil colombianos más con empleo.

Pasamos de menos de 19 millones de colombianos ocupados a más de 20 millones 800 mil.

Para que se hagan una idea, el número de empleos creados en estos dos años equivale a toda la población de Barranquilla, con su área metropolitana.

Y los hemos creado mientras en el resto del mundo los países desarrollados ven con preocupación cómo aumenta el desempleo.

Prometimos crear 2 millones y medio de empleos y —antes de terminar la primera mitad del periodo— ya vamos en el 72 por ciento de la meta.

¡AQUÍ TAMBIÉN ESTAMOS CUMPLIENDO!

Por supuesto, este resultado nos complace pero no es suficiente.

Hay todavía 2 millones y medio de colombianos desempleados, y no podemos descansar, ¡NO VAMOS A DESCANSAR!, mientras no haya trabajo en nuestra economía para todos y cada uno de ellos.

El índice de desempleo ha bajado mes tras mes, y nos acercamos cada vez más a la meta de una tasa de desempleo por debajo del 10 por ciento. ¡Vamos a lograrlo!

MENOS POBREZA

El segundo objetivo que nos lleva al puerto de la prosperidad es la reducción de la pobreza y la mejoría de las condiciones de vida de la población más vulnerable y de menos recursos.

Ustedes, parlamentarios, y nosotros, en el Gobierno, ESTAMOS CUMPLIENDO juntos con este propósito.

Entre el 2010 y el 2011 —¡en tan sólo un año!— 1 millón 200 mil colombianos superaron la línea de pobreza y 674 mil salieron de la indigencia.

Son cifras impactantes, pero no podemos olvidar —y no olvidamos— que todavía uno de cada tres colombianos sigue viviendo en condiciones de pobreza, y por eso nos concentramos en trabajar por ellos.

La reforma de la equidad en acción

La Reforma a las Regalías, por ejemplo, comienza a cambiar la vida de los colombianos en las regiones del país.

Para hablar de sólo un caso —que representa a muchos—, les cuento lo que pasó en el Acuerdo para la Prosperidad que celebramos el 7 de julio en Montería.

Allí el joven gobernador Alejandro Lyons me sorprendió con una frase: "Si no fuera por la reforma a las regalías, ahora en Córdoba no tendríamos ni un peso para hacer las obras que estamos haciendo para nuestra población".

Yo le pedí luego que me explicara y él me dijo: "En Córdoba, antes de la reforma teníamos, libres para inversión, unos 20 mil millones de pesos en regalías, y ahora con la reforma tenemos este año 100 mil millones, ¡cinco veces más!"

¿Y qué van a hacer con esos recursos?, le pregunté, y me hizo el siguiente recuento:

"Vamos a cofinanciar con el Gobierno nacional acueductos regionales y rurales que garantizarán agua potable a 9 municipios; vamos a construir las vías entre "el 15" y Tierralta y entre Ciénaga de Oro y Chimá, y el puente de Valencia, y vamos a tener una nueva sede de la Universidad de Córdoba por fuera de Montería".

¿Y hay proyectos con la región?, le pregunté. Y me dijo:

"Con otros departamentos del Caribe estamos poniendo recursos del Fondo de Ciencia y Tecnología para el plan 'Nativos Digitales', de Computadores para Educar, para que se cumpla la meta de que haya un computador por cada 12 alumnos en todo el Caribe colombiano".

¡Qué maravilla! Y lo mejor es que esto no sólo pasa en Córdoba.

Obras como éstas, para la gente, con recursos de regalías, también se comienzan a ver en TODOS los departamentos del país.

Y eso es gracias a ustedes, congresistas, que aprobaron esta reforma, que es la reforma de la equidad en Colombia.

Ya el sistema está montado y ahora hay que utilizarlo para que los recursos se conviertan en obras y las obras en desarrollo social.

A los mandatarios regionales los invito a que aceleren y ejecuten las obras que se harán con las regalías, por el bien de su gente.

Con esta reforma —y con normas como la Ley Orgánica de Ordenamiento Territorial y la Ley de Régimen Municipal— TAMBIÉN LES ESTAMOS CUMPLIENDO a las regiones del país.

Educación para todos

En educación vamos avanzando también por los más pobres.

Como ustedes saben, desde el 1º de enero pudimos hacer realidad un sueño que yo tenía desde hace mucho tiempo —y no sólo yo, sino todos los colombianos—: garantizar educación gratuita a todos los niños y jóvenes de los colegios y escuelas oficiales, desde el grado cero hasta el once, es decir, hasta que se gradúen de bachilleres.

8 millones 600 mil niños y jóvenes hoy van a estudiar sin que eso signifique ningún gasto para sus familias.

Y cuando salgan del colegio, si obtienen un crédito del Icetex para realizar sus estudios superiores, los de menos recursos no pagarán por él ningún interés real.

Eso ya lo veníamos implementando en el gobierno y ahora es una política de Estado gracias a la ley que ustedes aprobaron en este Capitolio.

Es más: los mejores promedios académicos tendrán condonación total de sus deudas, y a los estudiantes de estratos bajos, por el sólo hecho de graduarse, se les condona la cuarta parte.

Con el programa De Cero a Siempre, por otro lado, estamos dando atención integral a cerca de 600 mil niños menores de 5 años.

Aquí se han hecho unos inmensos esfuerzos que el país no conoce.

Por primera vez, para promover la lectura, hemos distribuido 2 millones de libros —la mitad de ellos para niños en la primera infancia— en bibliotecas, hogares de bienestar familiar y centros de desarrollo infantil.

Y otro plan revolucionario para la calidad educativa es un programa en el que estamos acompañando a 3 mil establecimientos educativos de bajo desempeño para mejorar la calidad de la enseñanza de lenguaje y matemáticas a los niños de primaria.

El programa se realiza a través de tutores y con cerca de —óigase bien— 9 millones de textos escolares y guías para maestros, adquiridos en un novedoso sistema de subastas que nos permitió comprarlos a una cuarta parte de su valor comercial.

Porque sabemos que la educación es el motor de nuestra prosperidad y es el mayor factor de movilidad social, EN LA EDUCACIÓN TAMBIÉN ESTAMOS CUMPLIENDO.

Salud para todos

Somos conscientes de los problemas que enfrenta la salud y estamos actuando para resolverlos.

Hemos avanzado mucho, pero nadie puede olvidar de dónde venimos ni tampoco desconocer que las dificultades en el sistema de salud se vienen acumulando de mucho tiempo atrás.

¿Qué hemos hecho?

Pasamos una ley en la primera legislatura que nos ha permitido entregarle directamente a los hospitales cerca de 7 billones de pesos.

Actualizamos el Plan de Beneficios —el llamado POS—, algo que el país estaba esperando, con lo que los colombianos, todos, tienen ahora acceso a más servicios y tratamientos de primera línea, y ya no tienen que acudir a tutelas para que se los aprueben.

Este mes unificamos —por lo alto— los planes de beneficios para los afiliados del régimen subsidiado y del régimen contributivo, gracias a lo cual 22 y medio millones de afiliados al régimen subsidiado han dejado de ser considerados como pacientes de segunda clase.

Además, en estos dos años la cobertura se ha incrementado en 2,3 millones de afiliados, con lo que alcanzamos a cubrir prácticamente el 96 por ciento de la población del país. ¡El 96 por ciento de los colombianos hoy está en el sistema de salud!

Sin embargo, nos falta mucho. Mal haríamos en desconocer los grandes problemas que aún subsisten en la calidad del servicio, en la delicada situación financiera y de operación de hospitales y clínicas, en la fragilidad de muchas EPS.

Conscientes de esto, hemos diseñado y estamos poniendo en marcha una serie de medidas de impacto para aliviar la situación, tal como lo anuncié al país ayer mismo.

Por ejemplo, en los próximos dos meses vamos a entregar 1,2 billones de pesos a los hospitales y clínicas para que regularicen su situación de cartera, y los vamos a girar directamente a ellos.

Vamos a dar un acompañamiento intensivo a los hospitales y clínicas que tengan problemas en el manejo de sus recursos, de calidad o de servicios.

En las próximas semanas expediremos un decreto que defina las condiciones financieras y de operación para las EPS, con requisitos más estrictos que garanticen su idoneidad, hasta que tengamos solamente EPS sólidas, eficientes y transparentes, que aseguren debidamente la salud de sus afiliados.

También el próximo mes adoptaremos oficialmente la Política Farmacéutica Nacional, para racionalizar el precio de los medicamentos, y adelantaremos un proceso de simplificación de trámites en el Fosyga.

Además, vamos a reformar la Superintendencia de Salud para mejorar sus actividades de control y vamos a liquidar la Comisión de Regulación en Salud —CRES—, para que sus funciones las asuma el Ministerio de Salud con el apoyo de una junta técnica.

Ya pensando en el mediano y el largo plazo, estamos conformando un equipo de trabajo en la Presidencia y otro externo que sirva de apoyo al Gobierno nacional, para que consoliden y formulen las mejores alternativas de solución.

Sabemos que el sistema actual no está funcionando bien y por eso necesitamos cambios de fondo.

Pero debo ser claro: no se trata de acabar con el sistema actual ni de volver a un pasado del que nadie tiene buen recuerdo.

Nuestro objetivo es la salud de los colombianos, y vamos a centrar todos los esfuerzos en que tengan mejor servicio, con un manejo eficiente y transparente de los recursos públicos.

Con la salud no se hace política. Por la salud se trabaja, y es lo que estamos haciendo.

Porque a la salud de los colombianos no podemos fallarle, le VAMOS A SEGUIR CUMPLIENDO.

Vivienda y servicios públicos para todos

¿Y cómo salir de la pobreza si no se tiene un techo para refugiarse?

La vivienda, sobre todo la vivienda para los más pobres, es otra prioridad de nuestro gobierno, y vamos avanzando.

En los primeros 20 meses de gobierno —a marzo— se iniciaron 320 mil viviendas, de las cuales más de la mitad son viviendas de interés social, con lo que progresamos hacia nuestra meta del millón de viviendas.

Y gracias a la Ley de Vivienda y Suelo que se aprobó en la primera legislatura están comenzando a construirse grandes proyectos de vivienda social en el país.

No más el mes pasado dimos vía libre a 3 megaproyectos en Medellín, Barranquilla y Cartagena, donde se construirán más de 95 mil viviendas.

Pero no nos quedamos ahí. Con la Ley de Vivienda Social que ustedes aprobaron en tiempo record, estamos comenzando a cambiar la vida de miles de familias que pronto tendrán su casita.

Ya era hora de que llegáramos a los más pobres de los pobres, y así será con las 100 mil viviendas gratis que vamos a entregar antes de terminar el gobierno a 100 mil familias de la Red Unidos en todo el país.

Y no sólo eso: en nuestro campo, en nuestras veredas, también estamos avanzando en la construcción o mejora, totalmente gratis, de otras 100 mil viviendas para los campesinos de Colombia.

Con la vivienda de los colombianos, sobre todo de los colombianos más pobres, ESTAMOS CUMPLIENDO.

Pero queremos, además, viviendas dignas, con todos los servicios básicos para la vida. Y en esa dirección también hemos avanzado.

Hoy tenemos 1 millón 200 mil personas más con servicio de acueducto, 1 millón 300 mil más con servicio de alcantarillado, 677 mil viviendas nuevas conectadas al servicio de gas natural, 3 millones más de conexiones a internet y 125 municipios más conectados a fibra óptica.

Porque a los colombianos que no tenían servicios básicos o de internet TAMBIÉN LES ESTAMOS CUMPLIENDO.

Cumpliendo con las víctimas

Y ahora quiero hablar de un tema fundamental, en el que el que todos —el Estado y la sociedad civil— estamos comprometidos: la reparación de las víctimas y la restitución de tierras a los campesinos despojados.

Esa histórica Ley de Víctimas y de Restitución de Tierras, que ustedes aprobaron hace poco más de un año, ya comienza a producir resultados.

La meta de este primer año de implementación era reparar 115 mil víctimas y la vamos a cumplir. Vamos en más de 40 mil.

En cuanto a la restitución de tierras, hemos recibido unas 17 mil solicitudes de restitución, que corresponden a más de 1 millón 300 mil hectáreas en todo el país, y los primeros fallos de restitución se producirán en septiembre u octubre.

Qué bueno, señores congresistas, que ustedes y este servidor podamos decir hoy —con hechos en la mano— que a las víctimas de Colombia LES ESTAMOS CUMPLIENDO.

Prosperidad social

Nuestro propósito de reducir la pobreza no tiene ni tendrá tregua.

Creamos —dentro de las facultades que nos dio el Congreso para reformar el Estado— el sector de la inclusión social y la reconciliación.

Este sector, bajo la dirección del nuevo Departamento de la Prosperidad Social, trabaja por las víctimas y por la memoria histórica, por los niños y por la consolidación social de las zonas que hemos sustraído de la influencia y el dominio de los violentos.

Aquí está incluido el programa Más Familias en Acción, que pasará de 2 millones 300 mil familias beneficiadas este año a 2 millones 600 mil en el 2014, y que ahora —gracias también a una ley de este Congreso¬¬— tiene garantizada su permanencia.

Y tenemos la Red Unidos, un programa elogiado por analistas internacionales en el que estamos acompañando, —a través de gestores sociales y con resultados medibles— a un millón y medio de familias en su ruta para abandonar la pobreza extrema.

Y hay datos relevantes en nuestro objetivo de cerrar las grandes brechas de desigualdad en nuestro país:

En la última medición de pobreza se determinó que el año pasado los ingresos de los más pobres crecieron, proporcionalmente, mucho más que los de los demás.

Además, el índice de Gini, que mide la desigualdad en el ingreso, mejoró en una magnitud pocas veces, algunos dicen que nunca antes se había visto, desde que se calcula este coeficiente.

Hoy podemos decir —conscientes, muy conscientes de que falta mucho— que estamos trabajando por y para los pobres de Colombia, Y LES ESTAMOS CUMPLIENDO.

UN ESTADO FUERTE, UN ESTADO QUE AVANZA

Señores congresistas, queridos colombianos:

El sentido de la Unidad Nacional —más allá que aprobar una agenda legislativa— ha sido el de unirnos en torno a grandes objetivos comunes, objetivos tan grandes que superan las diferencias coyunturales.

Hoy vemos que nuestro trabajo comienza a producir frutos con la implementación de reformas como aquellas a las que me he referido.

También estuvimos unidos para reformar la Justicia, para hacerla más eficaz, más rápida y más cercana al ciudadano, y avanzamos en una serie de códigos y estatutos que, en su conjunto, constituyen una de las reformas más amplias y ambiciosas de los últimos tiempos.

El Código de lo Contencioso Administrativo, El Código General del Proceso, el Estatuto de Arbitraje, la Ley de Seguridad Ciudadana, y el Estatuto de Registro de Instrumentos Públicos, entre otras normas de las primeras dos legislaturas, nos darán una justicia mejor.

Lo mismo podemos decir de reformas constitucionales como la que desmonopolizó el ejercicio de la acción penal —haciendo posible la participación activa de las víctimas— y la que estableció el marco jurídico para la aplicación de la justicia transicional.

Así ESTAMOS CUMPLIENDO a los ciudadanos con el compromiso de promover una mejor justicia

Infortunadamente, los medios y la opinión pública se han concentrado en la fallida reforma constitucional a la Justicia, pero lo cierto es que ella era sólo una parte de la reforma y ni siquiera la principal.

Esta reforma constitucional era positiva en su concepción general, pero las adiciones de última hora, que generaban situaciones altamente inconvenientes para la justicia, me obligaron —como guardián de la Constitución— a solicitar su archivo.

El Congreso, por su parte, atendiendo las razones expuestas, la archivó sin un solo voto en contra. Eso hay que reconocerlo y agradecerlo.

El Gobierno asumió su cuota de responsabilidad por no haber detectado la inconveniencia de las últimas normas y por haber invitado, en consecuencia, a votar la reforma. Pero lo importante es que obramos —tarde pero obramos— y obramos bien, correctamente, dentro de la ley.

Este episodio, del que todos hemos aprendido lecciones, NO DEBE empañar una labor legislativa que ha sido magnífica en estos dos años, como queda visto por el somero repaso que he hecho de algunas de las reformas y los resultados que ya se ven.

Hoy quiero agradecer el trabajo del Congreso, agradecer el trabajo de la rama Judicial, agradecer el trabajo de los organismos de control, pues todos, como Estado, obrando como instituciones de una democracia moderna y equilibrada, somos partícipes en el avance del país hacia el puerto de la prosperidad.

Nuestras instituciones están trabajando, produciendo resultados y en armonía, y por eso nos parecen inoportunas, inconvenientes y peligrosas iniciativas como revocatorias, constituyentes y referendos que sabemos donde comienzan pero no donde terminan.

La nave en la que avanzamos se llama "Buen Gobierno", el buen gobierno que ha sido el propósito de mi vida pública y que se define como un gobierno transparente, eficaz, eficiente y que rinde cuentas.

Para fortalecer la nave del Buen Gobierno adelantamos —con el aval del Congreso— una profunda reforma del Estado que revivió tres ministerios y creó agencias técnicas y especializadas para temas como la minería, las licencias ambientales, la infraestructura, la contratación administrativa y la defensa del Estado, y tuvimos el cuidado de no crear burocracia excesiva.

Sacamos adelante y pusimos en marcha el Estatuto Anticorrupción, con herramientas que cada vez más producen resultados contra este flagelo, y también un Decreto-Ley Antitrámites que recogió las inquietudes de los ciudadanos y que ha hecho que muchos trámites costosos e innecesarios sean ahora parte del pasado.

Estamos decididos a luchar frontalmente contra la corrupción y en esto hemos hecho causa común con la Fiscalía, la Contraloría y la Procuraduría en una cruzada conjunta para detectar, investigar y condenar a los corruptos.

Es difícil recordar una cruzada así, que está produciendo resultados en diferentes sectores y actividades, con investigaciones y procesos en marcha que culminarán con las debidas condenas. ¡Y habrá muchas más!

Nuestro compromiso contra la corrupción se ha traducido en miles de millones de pesos ahorrados para todos los colombianos, y también en procesos de licitación tan transparentes que —como fue el caso del que adelantamos para los Corredores de Prosperidad— han sido elogiados hasta por los mismos perdedores.

¡En la lucha contra la corrupción, así como en la lucha contra el terrorismo, NO BAJAREMOS LA GUARDIA, porque son dos enemigos mortales de Colombia!

En la construcción de un Estado más transparente, que haga realidad los principios del Buen Gobierno, TAMBIÉN ESTAMOS CUMPLIENDO A LOS COLOMBIANOS.

COLOMBIA, PROTAGONISTA EN LA ESCENA INTERNACIONAL

El balance que tenemos en estos dos años, como pueden ver, es bueno, muy bueno.

El país va bien, y así lo están viendo también afuera de nuestras fronteras, lo que ha hecho que Colombia se consolide como un actor central en los escenarios internacionales.

No más este mes, estamos ocupando la presidencia del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, donde ayer nos tocó lidiar con el complejo tema de Siria.

Ocupamos la Secretaría General de la Unasur, y un colombiano fue elegido como Secretario General de la Asociación de Estados del Caribe.

Celebramos con éxito la Sexta Cumbre de las Américas en Cartagena, donde 30 mandatarios del hemisferio discutimos, abiertamente y por primera vez, los temas más candentes de la región.

Junto con la Cumbre celebramos un Foro Social de amplísima participación, y, por primera vez, un Foro Empresarial al que asistieron ni más ni menos que los 400 presidentes de las empresas más grandes de América.

Estuvimos en la Conferencia de 'Rio + 20', la cumbre ambiental más importante del planeta, y nuestra propuesta de establecer unos Objetivos de Desarrollo Sostenible fue el producto más visible de esta reunión.

Como dijo Sha Zukang, el Secretario General de esta cumbre, "Colombia, un país pequeño, hizo la propuesta más grande que puede cambiar la historia del planeta".

Gracias a esta labor, el Secretario General de las Naciones Unidas acaba de nombrar a nuestra Canciller dentro del panel de seis personas que estarán a cargo de concretar la propuesta de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Y algo muy importante: creamos, junto con Chile, México y Perú, la Alianza del Pacífico, el proceso de integración profunda más importante en la historia de América Latina, para potenciar nuestro comercio y nuestras inversiones entre nosotros y con el mundo.

Restablecimos las relaciones con nuestros vecinos, lo que ha redundado en un mayor comercio y en positivos resultados en materia de seguridad, y nos ha permitido, además, ser mucho más relevantes en la región para ayudar en temas como el regreso de Honduras a la OEA.

Es que las buenas maneras y la diplomacia siempre producen mejores frutos.

Ya a Colombia la miran con otros ojos. Ya nuestra agenda no se limita a la seguridad. Nos respetan, somos escuchados. Los países se interesan en invitarnos o en visitarnos. Y nos están comenzando a quitar el requisito de las visas.

Los colombianos en el exterior son los primeros en decirnos que ahora se sienten muy orgullosos al mostrar su pasaporte.

Y no somos sólo nosotros. Colombia está de moda, y así lo reconoció una de las revistas más importantes del mundo cuando tituló en su portada que "Colombia está de regreso".

Prometimos adelantar una política internacional moderna, de respeto y cooperación, digna, y aquí también ESTAMOS CUMPLIENDO.

COMPROMISO CON LA SEGURIDAD

He querido dejar para el final un tema que a todos nos preocupa, que ha sido crucial durante muchos años y al que le estamos dando la mayor importancia: la seguridad.

Hemos hecho mucho, muchísimo, por afianzar la seguridad en todo el país, y somos conscientes de que tenemos que seguir esforzándonos.

La guerrilla sigue insistiendo en su camino de violencia y terrorismo, y eso desconcierta y atemoriza a la población.

Pero aquí tampoco podemos perder la perspectiva: a las FARC las seguimos debilitando.

Conservan su capacidad de daño pero están cada vez más arrinconadas.

Voy a mencionar sólo algunos hechos que no tienen antecedentes en 48 años de guerra contra esta organización.

Dimos de baja ni más ni menos que a su número 1 y a su número 2 —Cano y Jojoy—; también a dos miembros de su estado mayor central, y capturamos a otro más.

La fuerza pública también ha capturado o dado de baja en combate —óigase bien— a 18 comandantes de frente o columna de las FARC, de los cuales 12 fueron neutralizados en el primer semestre de este año.

¿Hemos reflexionado sobre lo que significa que Cano, Jojoy y otros como ellos no sean ahora una amenaza para el país, ni sigan ordenando muertes, atentados y secuestros?

Nunca podemos dejar de agradecer a los valientes que cazaron a estos objetivos de alto valor.

Hoy están con nosotros 4 de ellos, que han participado en operaciones históricas, incluyendo la que terminó con la carrera criminal de Alfonso Cano —uno del Ejército, uno de la Armada, uno de la Fuerza Aérea y uno de la Policía Nacional—, a quienes les pido que se pongan de pie para que reciban el reconocimiento de sus compatriotas.

Son ellos:

El cabo primero del Ejército, Daniel Ricardo Fernández.

El sargento segundo de Infantería de Marina, Ramón Antonio Barros.

El capitán de la Fuerza Aérea, Alejo Enrique Del Río.

El subintendente de la Policía, Fredy Javier Indaburo.

Ellos —que han participado en cruciales operaciones anti-guerrilla, antiexplosivos y de inteligencia— representan en este recinto a los más de 400 mil hombres y mujeres de nuestra fuerza pública que exponen cada día sus vidas por la seguridad de todos nosotros.

Gracias, ¡muchas gracias! Ustedes y sus compañeros merecen la gratitud eterna de Colombia.

Las Fuerzas Armadas han llegado hasta las madrigueras de las FARC y han sacado a los guerrilleros de sus refugios históricos, algo que nunca antes había ocurrido.

Me consta, porque fui ministro de Defensa y fue entonces cuando comenzamos a asestarles los más duros golpes.

Sin embargo, nunca pudimos llegar a sus centros estratégicos, simple y llanamente porque no teníamos suficientes recursos para hacerlo. Nos tocaba simplemente contenerlos.

Por ejemplo en el Cauca —donde estuve el miércoles— nos contentábamos con que no se tomaran la carretera Panamericana pero andaban como Pedro por su casa por las montañas.

Ahora, con el Plan Espada de Honor de nuestras Fuerzas Militares, SÍ LES ESTAMOS LLEGANDO A SUS MADRIGUERAS.

¿Y cómo responde la guerrilla en su debilitamiento y desespero?

No con combates —porque no tienen la capacidad—, sino con atentados y terrorismo, con planes pistola y con "tatucos" contra la población civil.

Si atacan en el Cauca no es por fortaleza sino porque nos metimos a sus guaridas, porque allí abatimos a su máximo comandante, porque les cortamos sus corredores de movilidad para el tráfico de drogas, porque les estamos capturando sus bases de apoyo, y ahora quieren presionar, con golpes que buscan un alto impacto mediático, la salida de nuestras tropas.

¡Pero no vamos a salir! Todo lo contrario: la consigna es PERSEVERAR, perseverar en la ofensiva

Las FARC ya no tienen influencia a lo largo y ancho del territorio, sino que cada vez más se limitan a unas pocas zonas, donde las estamos persiguiendo con toda la contundencia.

De hecho, la mitad de sus actos terroristas ocurren en apenas 18 municipios de los más de 1.100 que tiene Colombia, donde habita menos del 2 por ciento de la población del país. Y allí estamos concentrando nuestra acción.

La orden es clara y contundente: ¡Mantener la máxima presión militar sobre estas organizaciones ilegales!

Y tenemos con qué: estamos incorporando 5 mil nuevos soldados en el Ejército y creamos 7 Fuerzas de Tarea Conjunta que están a la ofensiva.

En el primer semestre de este año —comparado con el mismo periodo del año pasado— las capturas de miembros de las FARC aumentaron un 76 por ciento y las capturas de miembros del ELN aumentaron un 49 por ciento.

También en el primer semestre se han incautado más de 37 toneladas de explosivos a los terroristas, lo que representa más de 186 veces la cantidad de explosivos utilizados en el lamentable atentado contra el Club El Nogal en 2003.

Y aunque seguimos avanzando, les he dicho a los señores comandantes —y hoy se los reitero—: el país nos exige mucho más, ¡tenemos que hacer mucho más!

También estamos comprometidos en la lucha contra las bandas criminales.

Gracias a la acción de nuestra fuerza pública, estos grupos han reducido su actividad criminal en el primer semestre del año.

De los cabecillas que tenían estas bandas en diciembre del año pasado prácticamente no queda uno que no esté muerto o en la cárcel.

En cuanto a la seguridad ciudadana, los delitos en las calles y en las veredas que afectan la vida diaria, también estamos avanzando.

Hoy tenemos la tasa de homicidio más baja de los últimos 27 años.

En Bogotá, en el primer semestre del año, los homicidios bajaron un 18 por ciento; en Medellín bajaron un 30 por ciento, y en San Andrés —donde se hizo el desfile patrio esta mañana— han caído en más del 62 por ciento.

De hecho, en lo corrido del año hay 404 municipios —el 37 por ciento de los que tiene el país— donde no ha habida un solo homicidio, y hay 590 municipios —el 54 por ciento— donde ha habido entre uno y diez homicidios.

Sólo en 108 municipios —menos del 10 por ciento— se han presentado más de diez homicidios en estos casi siete meses.

En cuanto al secuestro extorsivo, este delito infame disminuyó el 28 por ciento en el primer semestre de este año, con un hecho adicional que hay que resaltar: ¡en el 94 por ciento de los municipios del país no se ha presentado ni un solo secuestro este año!

Estamos avanzando contra esos delitos mayores, pero también nos preocupan sobremanera otros delitos que afectan —y de qué forma— la vida diaria de los colombianos, como el atraco callejero o el robo de celulares.

Con la Policía Nacional estamos poniendo en marcha el Plan Corazón Verde, con 16 estrategias para enfrentar las 16 modalidades de delito que más afectan a los colombianos, desde terrorismo y narcotráfico hasta la micro-extorsión, el micro-tráfico y el robo de celulares.

Estamos aumentando el número de policías en el país en un número de 20 mil —ya van 5 mil— y vamos a presentarle al Congreso un nuevo Código de Convivencia y Seguridad Ciudadana que contenga una normatividad moderna para delitos que cambian día a día.

También se incrementó la efectividad en la lucha contra el narcotráfico, gran financiador del terrorismo, y hoy podemos reportar que, en los primeros dos años de gobierno, se han incautado cerca de trescientas toneladas de cocaína, con lo que eso significa en la reducción de ingresos para la criminalidad.

Igualmente estamos intensificando nuestras acciones para combatir otra modalidad delictiva —que antes no se enfrentaba con suficiente contundencia y que se ha convertido en un problema grave— como es la minería ilegal.

Hemos intervenido cerca de 800 minas, se han capturado más de 2.800 personas, e incautado 586 retroexcavadoras y 140 dragas.

Hoy quiero, en nombre de la Nación, expresar la gratitud y la admiración de los colombianos hacia los miembros de nuestra fuerza pública —nuestros soldados de tierra, mar y aire, y nuestros policías— que son los artífices de estos resultados en seguridad.

Lo que nos corresponde a los colombianos, sin excepción, es apoyar a nuestras tropas, que lo entregan todo para defendernos.

Lo que nos corresponde es rodearlos, acompañarlos, estimularlos, aplaudirlos, para que nunca más —¡NUNCA MÁS!— un valiente soldado tenga que llorar por la incomprensión de sus compatriotas.

Aquí está el sargento Rodrigo García, un hombre lleno de coraje y honor por vestir el uniforme militar, cuyas lágrimas de indignación y de tristeza nos conmovieron esta semana a todos los colombianos.

Sargento, le pido que se ponga de pie, y que reciba, en nombre de todos sus compañeros uniformados, que protegen noche y día a los colombianos, el homenaje que merece.

Soldados y policías de Colombia, ¡estamos con ustedes!

Nos preocupa su bienestar y por eso hemos destinado más de un billón de pesos —una cifra nunca antes vista— para mejorar el bienestar de nuestros uniformados y el de sus familias, como bien lo merecen.

Y quiero agradecer muy especialmente al Congreso por el buen trámite que viene dando a la reforma constitucional que clarifica el tema del fuero militar y que procura una justicia penal militar más fuerte y con mayor credibilidad.

Simultáneamente, y para ir ganando tiempo, ya estamos trabajando en el proyecto de ley estatutaria que reglamente esta reforma.

Porque nos comprometimos a mantener y mejorar la seguridad, y ESTAMOS CUMPLIENDO.

EL SEGUNDO TIEMPO

Apreciados congresistas, queridos colombianos:

Ahora que está tan reciente la final del fútbol colombiano, podemos decir que comienza el segundo tiempo de este partido por Colombia, y de nosotros —sólo de nosotros— depende que metamos los goles que garanticen el triunfo, que no es otro que la prosperidad para todos.

También tenemos que fortalecer la defensa para que no sean otros —los violentos, los que quisieran vernos naufragar— los que tomen ventaja.

Las reformas trascendentales que entre ustedes y nosotros hemos sacado adelante están comenzando a cambiar la cara del país, y nos acercan cada día más a nuestro puerto de destino.

En esta legislatura vamos a presentar varias iniciativas que van en esa misma dirección.

Y serán debatidas como debe ser, con argumentos y pensando en el bien del país, con respeto entre los poderes públicos y con sentido de Unidad Nacional, que no es lo mismo que unanimismo.

Hoy, más que nunca, es necesaria la unidad —la Unidad de la Nación—, que tantos frutos ha dado en estos dos años, para que pueda dar todavía mejores frutos en los siguientes.

Demostrémosles a quienes quisieran vernos divididos que seguimos unidos y que, cuando estamos unidos, a Colombia nadie la detiene.

Unidos podemos seguir siendo esa estrella fulgurante de la que hablan los analistas internacionales.

Aprovechemos este buen momento.

El puerto de la prosperidad está a la vista, y nos toca a todos —con trabajo conjunto y armónico— mantener el rumbo.

¡Vamos adelante! ¡Sigamos adelante! ¡Que nada ni nadie nos distraiga! ¡Que nada ni nadie nos aparte de nuestra senda!

ESTAMOS CUMPLIENDO Y SEGUIREMOS CUMPLIENDO HASTA EL ÚLTIMO DÍA DE MI GOBIERNO.

Ese es mi compromiso y para ello trabajaré sin pausa, 24 horas al día, 7 días a la semana, los 747 días que restan de mi administración, porque mi único compromiso es Colombia.

Para seguir avanzando hacia la prosperidad, para seguir trabajando por nuestro país, declaro oficialmente instalada la legislatura del Congreso de la República para el periodo 2012-2013.

Muchas gracias.