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Palabras del Presidente Juan Manuel Santos en el lanzamiento de la actualización del POS
Bogotá, 11 ene (SIG). “Acabo de ver los nuevos equipos de tecnología nuclear que adquirió este Instituto de Cancerología y debo confesarles que quedé —no sé cuál es la palabra— boquiabierto o estupefacto, positivamente.

Es francamente increíble el alcance científico de estas nuevas instalaciones y la complejidad de sus procedimientos.

Hay que estar ahí —viendo las máquinas con los propios ojos— para dimensionar y entender de qué estamos hablando. Y así y todo no entendí casi nada, porque me hablaban de positrones, ciclotrones y radiofármacos. Una cantidad de palabras complicadísimas de pronunciar.

Lo que sí comprendí es que hoy estamos en una institución de medicina de alta complejidad única, no solamente en Colombia sino en toda América Latina.

Aquí está materializada una inversión de Estado de cerca de 20 mil millones de pesos, con la que sin duda se salvarán vidas y se ordenarán muchísimos tratamientos acertados.

En términos muy sencillos —y voy ver si entendí bien lo que me explicaron—, estos nuevos equipos permiten hacer diagnósticos de cáncer sin recurrir a biopsias, y también ayudan a tomar decisiones más pertinentes, más exactas, sobre los tratamientos que deben hacerse o no —y así evitar, por ejemplo, una quimioterapia ineficaz—.

Decirlo es muy fácil pero —insisto— sólo se dimensiona el nivel de la complejidad científica cuando uno ve de primera mano los recursos tecnológicos que se requieren para esto.

Estas instalaciones, además, nos ponen en el mapa mundial de la medicina, porque ahora el Instituto de Cancerología será un centro regional de cooperación para entrenar a doctores no solamente de Colombia sino de todos los países de América Latina.

Siento un inmenso orgullo al corroborar que los colombianos sí podemos pensar en grande y que nuestros médicos y científicos son líderes regionales que están a la vanguardia.

Ahora que veía y me explicaban cómo operaba uno de los aparatos, pregunté: ‘¿Este es el estado del arte, por ejemplo, si un paciente está en la Mayo Clinic, el resultado va a ser el mismo? ¿Esto es parecido a la Mayo Clinic?’.

Y me dijeron: ‘Es muy parecido, pero con una gran diferencia: aquí hay mejor capital humano’.
De eso no me cabe la menor duda.

Y me complace aún más que esta tecnología esté al servicio de los ciudadanos.

Todo colombiano que lo necesite —cualquier colombiano— se beneficiará de estos equipos, sin importar su condición social.

Me informan que el 70 por ciento de los usuarios vienen del régimen subsidiado.

Es una feliz coincidencia, además, que estemos inaugurando estos equipos en enero, justo cuando empieza a regir la actualización y ampliación que hemos hecho del Plan Obligatorio de Salud, el llamado POS.

Lo digo porque ambas cosas —tanto la nueva tecnología del Instituto Cancerológico, como el nuevo Plan de Beneficios— coinciden en un propósito que ha sido prioridad de mi gobierno: la democratización de la salud.

Eso no debería ser noticia.

Los servicios de salud siempre han debido ser universales, pero la verdad es que la inequidad, esa terrible inequidad que ubica a Colombia como uno de los países más desiguales del planeta, se trasladó inclusive a la salud.

Algo que no debería tener distingos de ninguna clase terminó por generar una nueva brecha entre quienes recibían servicios de salud completos y quienes tenían un acceso limitado simple y llanamente porque les faltaban recursos.

Pues bien: para corregir esto, hoy presentamos el nuevo POS —vigente desde el pasado primero de enero— que avanza hacia esa equidad entre los afiliados de los regímenes contributivo y subsidiado.
Lo elaboramos escuchando a ciudadanos, aseguradores, prestadores y comunidades médicas y científicas, y evaluando casi mil recomendaciones.

El objetivo de este nuevo plan de beneficios se resume en tres palabras: EQUIDAD, CALIDAD y OPORTUNIDAD en la prestación de los servicios de salud.

De hecho, hicimos un esfuerzo consciente por cubrir las enfermedades de alto costo como la diabetes, o el cáncer, que son las que más afectan a los colombianos.

Un dato interesante es que sólo 49 enfermedades explican el 90 por ciento de todas las que padecen los colombianos.

Teniendo en cuenta esto, analizamos unos 350 procedimientos, medicamentos y dispositivos, escogimos los más seguros y eficientes, y el resultado son 197 nuevos tratamientos de buena calidad.

Como lo dijo el doctor Murillo, creo que este es el cambio más integral que se ha hecho desde que se inició este nuevo sistema. Me complace muchísimo que sea así. Por eso quiero agradecerle al doctor Murillo su referencia.

A partir del primero de enero, por ejemplo, los niños con sordera profunda ya tienen derecho a un implante de alta tecnología que les permite recobrar su audición.

Las mujeres pueden acceder a procedimientos ginecológicos menos riesgosos para su fertilidad, además de métodos modernos para detectar cáncer de mama —que podrán hacerse incluso aquí, en el Instituto de Cancerología, como dije al principio—.

Y óigase bien: todas las mujeres podrán hacerse el examen de cuello uterino y la mamografía, porque —aunque suene increíble— hasta el mes pasado no tenían acceso a este procedimiento preventivo las más de 7 millones de mujeres del régimen subsidiado mayores de 18 años.

Pero los avances no son sólo en diagnóstico de cáncer. El Plan de Beneficios incluyó medicamentos de última tecnología para el tratamiento del cáncer, que son muy costosos y además eran los más recobrados.

En materia de salud mental, donde se presentan varias de las enfermedades más recurrentes de los colombianos, el POS incluye más tiempo de consulta —que es la mejor herramienta de prevención en muchos casos— y también contempla medicamentos de nueva generación para la depresión.

Con respecto de las enfermedades cardiovasculares, el régimen subsidiado ahora tiene acceso al ecocardiograma, lo que permite el uso de últimas tecnologías para diagnosticar y tratar correctamente casos complejos.

Contra la diabetes —otra de las enfermedades recurrentes— ahora tenemos mejores tratamientos como insulinas más recientes —que significaban buena parte de los recobros—, además de acceso a ese ‘kit’ que les permite a los pacientes hacer seguimiento a sus niveles de glicemia desde su propia casa.

Para las enfermedades infecciosas, la actualización del POS también contempla antibióticos de última generación que han demostrado mayor efectividad —y me han dicho, en todo caso, que allí se requiere mucho cuidado por parte de los médicos a la hora de formular, para evitar que los colombianos desarrollemos algún tipo de autodefensa frente a los antibióticos de última generación—.

En oftalmología, hemos dispuesto subsidios para las monturas de los anteojos de la población de menor capacidad económica —es decir, del régimen subsidiado, y usuarios del contributivo con ingresos inferiores a dos salarios mínimos—.

Este es un muy buen ejemplo de cómo este nuevo POS genera condiciones más equitativas, porque muchas personas de bajos recursos, aunque pueden adquirir los lentes que necesitan, se quedan en las mismas porque el marco de las gafas es más caro y no tienen físicamente cómo costearlo.

En odontología también hay noticias, porque se autorizan prótesis dentales totales para ese sector de la población de bajos ingresos.

No alcanzo a reseñar todos los procedimientos y dispositivos del nuevo POS, pero los que acabo de mencionar dan una buena idea de los beneficios a los que ahora tienen acceso los colombianos.

La actualización del Plan Obligatorio de Salud es un avance muy importante, diría que monumental, con el que el Estado estaba en deuda con los colombianos desde hace mucho tiempo y cuyos beneficios ya están sintiendo los colombianos desde el propio primero de enero.

Y lo mejor de todo es que la actualización está plenamente financiada y es completamente sostenible.
Nuestra prioridad también era esa: lograr un plan de beneficios, no sólo equitativo y de calidad, sino además realista, sostenible. ¡Y creo que lo hemos logrado!

Si bien la actualización del POS cuesta un billón de pesos adicionales al año, economizamos muchos recursos evitando los recobros que venían desangrando al sistema —sin contar el ahorro que implica el destape del escándalo de corrupción en la salud que pusimos de manifiesto el año pasado con las entidades de control e investigación.

Para sólo darles una pequeña ilustración: los recobros en el año 2010 nos costaron 2,5 billones de pesos, y si no hubiéramos trabajado para revertir esa tendencia, hubiéramos llegado a 3 billones de pesos este año.

Ahora, en este 2012, los recobros no serán de más de un billón de pesos; es decir, estamos atendiendo a más gente, con mejor calidad, y haciendo uso de los mismos recursos.

Además de todo esto, la salud tiene —este año— 2 billones de pesos adicionales a los que tenía el año pasado.

O sea que puedo decir, con satisfacción, que hemos saneado en buena parte las finanzas de la salud —que al inicio de este gobierno muchos señalaban esa situación financiera como una situación financiera en “cuidados intensivos”—.

En términos generales, hemos implementado una política integral en el sector que nos está dando muy buenos resultados.

Por otro lado, el Decreto-Ley Antitrámites que expedimos ayer —que alguien lo llamaba esta mañana, con muy buen criterio, como la “gran revolución de las pequeñas cosas”—, tiene un buen paquete de medidas para el sector de la salud.

Y estas medidas buscan que las entidades incorporen mecanismos que no requieran la presencia del usuario en los trámites de aprobación de autorizaciones o solicitud de citas médicas, así como tiempos máximos para que se asignen las citas médicas y odontológicas.

En esa pequeña revolución se contempla que, desde el 2013, los colombianos sólo necesitarán su documento de identidad para acceder a los servicios de salud, tal como lo habíamos prometido en la campaña presidencial.

También habrá asignación de citas en máximo tres días para medicina general y para odontología, y con un formato único, de manera que no les pidan requisitos o documentos adicionales a los pacientes.

Y las citas con médicos especialistas las vamos a reglamentar en los próximos 6 meses, de acuerdo con la oferta de las especialidades en cada región del país, la carga de la enfermedad de la población, las condiciones médicas del paciente, los perfiles epidemiológicos y otros factores que incidan en la demanda de prestación del servicio de salud.

También se ordena que las EPS implementen herramientas eficientes para pedir citas por teléfono o por Internet —porque el trámite del que más se quejaron los ciudadanos en la Urna de Cristal fue el de hacer fila para pedir una cita—.

Esa revolución de las pequeñas cosas, ese decreto-ley, además, reduce a 48 horas el tiempo de entrega de los medicamentos, y lo más importante es que cuando no le sean entregados la totalidad de los medicamentos al paciente, las entidades deberán disponer de mecanismos para hacerlos llegar al lugar del domicilio o del trabajo de ese paciente.

De otra parte, ahora será el empleador —y no el afiliado— el que solicite directamente a la EPS las certificaciones de incapacidades por enfermedad general y licencias de maternidad o paternidad.
¡No puede ser, y no va a ocurrir más afortunadamente, que una señora que acaba de tener un niño hace dos días o un enfermo grave, tengan que ir a la EPS a hacer filas y tramitar su propia incapacidad!

Es realmente kafkiano que una persona, bien grave, en su casa, con una neumonía, y le toque salir y hacer cola para que le den el certificado de incapacidad. ¡Eso no va más!

¡Primero está la gente, estamos pensando en la gente, y esa crueldad, porque es una crueldad, no se va a repetir!

Por eso, este año se creará la figura del Defensor del Usuario en Salud, que efectivamente les resolverá los problemas a los usuarios y velará por que las EPS y las IPS cumplan con su obligación de prestar servicios de calidad, equidad y oportunidad, garantizando el derecho fundamental a la salud que tenemos todos los colombianos.

Como lo anuncié ayer, tampoco se exigirá a los afiliados a una EPS —a partir del 2013—, cuyos hijos tienen beneficios hasta los 25 años mientras estén estudiando, que acrediten con certificados su calidad de estudiantes. No. ¡Vamos a creer en la gente, y bastará con que afirmen que están estudiando para que queden con los servicios!

Y hay otro ejemplo que se aplica especialmente a la salud, pero también a otros trámites distintos a la salud, que es lo que llamamos la Ley del Silencio, y que también se va a acabar.

Les explico —como hice ayer— a qué me refiero: hoy por hoy, cuando una persona solicitaba a un hospital un servicio o un medicamento, muchas veces se lo negaban verbalmente y le decían que mejor pusiera una tutela.

Mejor dicho: el funcionario no se hacía responsable de su negativa y mandaba al pobre paciente a los estrados judiciales.

¡Eso no ocurrirá nunca más! Ahora se exigirá que quien niegue un servicio lo haga expresamente y por escrito para que responda por esa negativa.

Me complace contarles, además, que en ese mismo decreto-ley también quedó modificado el procedimiento para autorizar servicios que están fuera del POS.

En un año, las solicitudes de estos servicios las aprobará únicamente la Superintendencia Nacional de Salud, a través del Comité Técnico Científico o la Junta Técnico—Científica de Pares.

Eso lo anunciamos el año pasado, cuando sancionamos la Ley de Salud, y estamos damos otro paso en ese sentido, para que sean médicos y no jueces quienes decidan en última instancia sobre los tratamientos que necesitan los usuarios.

Para los laboratorios farmacéuticos también hay buenas noticias.

Las solicitudes de registros sanitarios de medicamentos se solicitarán ante el INVIMA en un solo trámite al cual se dará respuesta en tres meses.

En cuanto al SOAT, a partir de este decreto, las IPS que atienden a víctimas de accidente realizarán directamente el trámite de reclamación de los servicios prestados ante un solo pagador, que sería la aseguradora que emite la póliza.

Con esto los tiempos de pago se reducirán en promedio de 180 días a 30 días.

Y el Fosyga se encargará de cubrir las prestaciones en casos de accidentes con vehículos no asegurados o no identificados, y usará el cobro coactivo para cobrarles a estos infractores sin seguro.

Además, para que quienes tengan derecho a una indemnización por estos accidentes reclamen su platica, el Fosyga les consignará directamente a los beneficiarios por transferencia electrónica a su cuenta bancaria y lo anunciará por medios masivos de comunicación de manera que se enteren cuando haya salido su pago.

Como vemos, hoy tenemos buenas razones para creer que el sector de la salud va por muy buen camino, y además estoy convencido de que es así.

Ahora, no sólo hemos garantizado la sostenibilidad del sistema, sino que también hemos avanzado en cobertura.

El año pasado ingresaron al sistema de salud 2,2 millones de nuevos afiliados, llegando a una cobertura de 96 por ciento —es decir, 44,6 millones de colombianos—.

También avanzamos en la unificación de los planes de beneficios, sumando a los menores de edad los colombianos de 60 años o más, y permitiendo que casi 12 millones de compatriotas del régimen subsidiado tengan hoy los mismos servicios del contributivo.

Por supuesto, somos conscientes de que falta mucho todavía y estamos comprometidos a seguir trabajando con todo el empeño. Es un proceso de mejoramiento continuo para lograr los objetivos que todos queremos.

En los próximos meses debemos unificar los planes de beneficios de los colombianos entre 18 y 44 años.

Y para el año 2013 ingresará el resto de la población —entre los 45 y 59 años—, de manera que habremos cumplido con la unificación total para todos los colombianos.

Además, estamos concentrando esfuerzos para entregarle al país un Nuevo Plan de Beneficios Universal que superará el que estamos presentando hoy.

Se trata de darle un nuevo enfoque al POS para que sea más flexible, de manera que su actualización sea dinámica y se adecúe a las necesidades cambiantes de los ciudadanos y de las circunstancias.

Me explico con un ejemplo: Hasta el pasado 31 de diciembre sólo estaban cubiertas las cirugías convencionales; ahora, el nuevo POS incluye una técnica de cirugía que permite operar a través de una pequeña incisión y el uso de diminutas cámaras —lo que evita grandes heridas, disminuye el tiempo de operación y minimiza los daños—.

Pero, si en un año se desarrolla una nueva tecnología, necesitaríamos actualizar otra vez el POS para poder incluirla.

Por eso es que, si bien hoy quedamos al día con el Plan de Beneficios, nos preparamos para dar un paso más allá en la actualización del POS, para que no dependa de listados concretos de tratamientos y de medicamentos, sino para que —por ejemplo— ordene expresamente el uso del tratamiento más novedoso y no de uno en particular.

Otros grandes retos en que estamos trabajando es en sanear la cartera vencida que se ha venido acumulando desde hace muchos años y mejorar el flujo de recursos, de manera que los hospitales y clínicas superen sus problemas financieros y puedan prestar un servicio de calidad para todos.

Los colombianos pueden tener la plena certeza de que seguiremos trabajando para preservar esa primera riqueza de cualquier ser humano, como es la salud.

Porque prosperidad significa levantarse cada mañana con buen estado físico y mental para irse a trabajar.

Prosperidad es prevenir para que los colombianos se enfermen menos y vivan más.

Por eso no dejo de repetir y recomendar: ¡Hagan ejercicio, coman bien!

Yo hice ejercicio esta mañana, una hora, y me desayuné con una fruta y un cereal. Eso hay que hacerlo todos los días. No se imaginan el ahorro después en materia de salud que todos vamos a poder hacer.
Prosperidad es ir a un médico para que lo atiendan según la enfermedad y no según lo que se tenga en los bolsillos.

Como he dicho muchas veces, “la salud es la unidad que da valor a todos los ceros de la vida”.
Nosotros entendemos que el primer requisito de la prosperidad es la salud y por eso no descansaremos —no podemos descansar— hasta que tengamos en Colombia “salud democrática”, SALUD PARA TODOS, y salud de buena calidad.

Muchas gracias”.

(Fin)

Palabras del Presidente Juan Manuel Santos en el lanzamiento de la actualización del POS
Bogotá, 11 ene (SIG). “Acabo de ver los nuevos equipos de tecnología nuclear que adquirió este Instituto de Cancerología y debo confesarles que quedé –no sé cuál es la palabra– boquiabierto o estupefacto, positivamente.

Es francamente increíble el alcance científico de estas nuevas instalaciones y la complejidad de sus procedimientos.

Hay que estar ahí –viendo las máquinas con los propios ojos– para dimensionar y entender de qué estamos hablando. Y así y todo no entendí casi nada, porque me hablaban de positrones, ciclotrones y radiofármacos. Una cantidad de palabras complicadísimas de pronunciar.

Lo que sí comprendí es que hoy estamos en una institución de medicina de alta complejidad única, no solamente en Colombia sino en toda América Latina.

Aquí está materializada una inversión de Estado de cerca de 20 mil millones de pesos, con la que sin duda se salvarán vidas y se ordenarán muchísimos tratamientos acertados.

En términos muy sencillos –y voy ver si entendí bien lo que me explicaron–, estos nuevos equipos permiten hacer diagnósticos de cáncer sin recurrir a biopsias, y también ayudan a tomar decisiones más pertinentes, más exactas, sobre los tratamientos que deben hacerse o no –y así evitar, por ejemplo, una quimioterapia ineficaz–.

Decirlo es muy fácil pero –insisto– sólo se dimensiona el nivel de la complejidad científica cuando uno ve de primera mano los recursos tecnológicos que se requieren para esto.

Estas instalaciones, además, nos ponen en el mapa mundial de la medicina, porque ahora el Instituto de Cancerología será un centro regional de cooperación para entrenar a doctores no solamente de Colombia sino de todos los países de América Latina.

Siento un inmenso orgullo al corroborar que los colombianos sí podemos pensar en grande y que nuestros médicos y científicos son líderes regionales que están a la vanguardia.

Ahora que veía y me explicaban cómo operaba uno de los aparatos, pregunté: ‘¿Este es el estado del arte, por ejemplo, si un paciente está en la Mayo Clinic, el resultado va a ser el mismo? ¿Esto es parecido a la Mayo Clinic?’.

Y me dijeron: ‘Es muy parecido, pero con una gran diferencia: aquí hay mejor capital humano’.
De eso no me cabe la menor duda.

Y me complace aún más que esta tecnología esté al servicio de los ciudadanos.

Todo colombiano que lo necesite –cualquier colombiano– se beneficiará de estos equipos, sin importar su condición social.

Me informan que el 70 por ciento de los usuarios vienen del régimen subsidiado.

Es una feliz coincidencia, además, que estemos inaugurando estos equipos en enero, justo cuando empieza a regir la actualización y ampliación que hemos hecho del Plan Obligatorio de Salud, el llamado POS.

Lo digo porque ambas cosas –tanto la nueva tecnología del Instituto Cancerológico, como el nuevo Plan de Beneficios– coinciden en un propósito que ha sido prioridad de mi gobierno: la democratización de la salud.

Eso no debería ser noticia.

Los servicios de salud siempre han debido ser universales, pero la verdad es que la inequidad, esa terrible inequidad que ubica a Colombia como uno de los países más desiguales del planeta, se trasladó inclusive a la salud.

Algo que no debería tener distingos de ninguna clase terminó por generar una nueva brecha entre quienes recibían servicios de salud completos y quienes tenían un acceso limitado simple y llanamente porque les faltaban recursos.

Pues bien: para corregir esto, hoy presentamos el nuevo POS –vigente desde el pasado primero de enero– que avanza hacia esa equidad entre los afiliados de los regímenes contributivo y subsidiado.
Lo elaboramos escuchando a ciudadanos, aseguradores, prestadores y comunidades médicas y científicas, y evaluando casi mil recomendaciones.

El objetivo de este nuevo plan de beneficios se resume en tres palabras: EQUIDAD, CALIDAD y OPORTUNIDAD en la prestación de los servicios de salud.

De hecho, hicimos un esfuerzo consciente por cubrir las enfermedades de alto costo como la diabetes, o el cáncer, que son las que más afectan a los colombianos.

Un dato interesante es que sólo 49 enfermedades explican el 90 por ciento de todas las que padecen los colombianos.

Teniendo en cuenta esto, analizamos unos 350 procedimientos, medicamentos y dispositivos, escogimos los más seguros y eficientes, y el resultado son 197 nuevos tratamientos de buena calidad.
Como lo dijo el doctor Murillo, creo que este es el cambio más integral que se ha hecho desde que se inició este nuevo sistema. Me complace muchísimo que sea así. Por eso quiero agradecerle al doctor Murillo su referencia.

A partir del primero de enero, por ejemplo, los niños con sordera profunda ya tienen derecho a un implante de alta tecnología que les permite recobrar su audición.

Las mujeres pueden acceder a procedimientos ginecológicos menos riesgosos para su fertilidad, además de métodos modernos para detectar cáncer de mama –que podrán hacerse incluso aquí, en el Instituto de Cancerología, como dije al principio–.

Y óigase bien: todas las mujeres podrán hacerse el examen de cuello uterino y la mamografía, porque –aunque suene increíble– hasta el mes pasado no tenían acceso a este procedimiento preventivo las más de 7 millones de mujeres del régimen subsidiado mayores de 18 años.

Pero los avances no son sólo en diagnóstico de cáncer. El Plan de Beneficios incluyó medicamentos de última tecnología para el tratamiento del cáncer, que son muy costosos y además eran los más recobrados.

En materia de salud mental, donde se presentan varias de las enfermedades más recurrentes de los colombianos, el POS incluye más tiempo de consulta –que es la mejor herramienta de prevención en muchos casos– y también contempla medicamentos de nueva generación para la depresión.

Con respecto de las enfermedades cardiovasculares, el régimen subsidiado ahora tiene acceso al ecocardiograma, lo que permite el uso de últimas tecnologías para diagnosticar y tratar correctamente casos complejos.

Contra la diabetes –otra de las enfermedades recurrentes– ahora tenemos mejores tratamientos como insulinas más recientes –que significaban buena parte de los recobros–, además de acceso a ese ‘kit’ que les permite a los pacientes hacer seguimiento a sus niveles de glicemia desde su propia casa.

Para las enfermedades infecciosas, la actualización del POS también contempla antibióticos de última generación que han demostrado mayor efectividad –y me han dicho, en todo caso, que allí se requiere mucho cuidado por parte de los médicos a la hora de formular, para evitar que los colombianos desarrollemos algún tipo de autodefensa frente a los antibióticos de última generación–.

En oftalmología, hemos dispuesto subsidios para las monturas de los anteojos de la población de menor capacidad económica –es decir, del régimen subsidiado, y usuarios del contributivo con ingresos inferiores a dos salarios mínimos–.

Este es un muy buen ejemplo de cómo este nuevo POS genera condiciones más equitativas, porque muchas personas de bajos recursos, aunque pueden adquirir los lentes que necesitan, se quedan en las mismas porque el marco de las gafas es más caro y no tienen físicamente cómo costearlo.

En odontología también hay noticias, porque se autorizan prótesis dentales totales para ese sector de la población de bajos ingresos.

No alcanzo a reseñar todos los procedimientos y dispositivos del nuevo POS, pero los que acabo de mencionar dan una buena idea de los beneficios a los que ahora tienen acceso los colombianos.

La actualización del Plan Obligatorio de Salud es un avance muy importante, diría que monumental, con el que el Estado estaba en deuda con los colombianos desde hace mucho tiempo y cuyos beneficios ya están sintiendo los colombianos desde el propio primero de enero.

Y lo mejor de todo es que la actualización está plenamente financiada y es completamente sostenible.
Nuestra prioridad también era esa: lograr un plan de beneficios, no sólo equitativo y de calidad, sino además realista, sostenible. ¡Y creo que lo hemos logrado!

Si bien la actualización del POS cuesta un billón de pesos adicionales al año, economizamos muchos recursos evitando los recobros que venían desangrando al sistema –sin contar el ahorro que implica el destape del escándalo de corrupción en la salud que pusimos de manifiesto el año pasado con las entidades de control e investigación.

Para sólo darles una pequeña ilustración: los recobros en el año 2010 nos costaron 2,5 billones de pesos, y si no hubiéramos trabajado para revertir esa tendencia, hubiéramos llegado a 3 billones de pesos este año.

Ahora, en este 2012, los recobros no serán de más de un billón de pesos; es decir, estamos atendiendo a más gente, con mejor calidad, y haciendo uso de los mismos recursos.

Además de todo esto, la salud tiene –este año– 2 billones de pesos adicionales a los que tenía el año pasado.

O sea que puedo decir, con satisfacción, que hemos saneado en buena parte las finanzas de la salud –que al inicio de este gobierno muchos señalaban esa situación financiera como una situación financiera en “cuidados intensivos”–.

En términos generales, hemos implementado una política integral en el sector que nos está dando muy buenos resultados.

Por otro lado, el Decreto-Ley Antitrámites que expedimos ayer –que alguien lo llamaba esta mañana, con muy buen criterio, como la “gran revolución de las pequeñas cosas”–, tiene un buen paquete de medidas para el sector de la salud.

Y estas medidas buscan que las entidades incorporen mecanismos que no requieran la presencia del usuario en los trámites de aprobación de autorizaciones o solicitud de citas médicas, así como tiempos máximos para que se asignen las citas médicas y odontológicas.

En esa pequeña revolución se contempla que, desde el 2013, los colombianos sólo necesitarán su documento de identidad para acceder a los servicios de salud, tal como lo habíamos prometido en la campaña presidencial.

También habrá asignación de citas en máximo tres días para medicina general y para odontología, y con un formato único, de manera que no les pidan requisitos o documentos adicionales a los pacientes.

Y las citas con médicos especialistas las vamos a reglamentar en los próximos 6 meses, de acuerdo con la oferta de las especialidades en cada región del país, la carga de la enfermedad de la población, las condiciones médicas del paciente, los perfiles epidemiológicos y otros factores que incidan en la demanda de prestación del servicio de salud.

También se ordena que las EPS implementen herramientas eficientes para pedir citas por teléfono o por Internet –porque el trámite del que más se quejaron los ciudadanos en la Urna de Cristal fue el de hacer fila para pedir una cita–.

Esa revolución de las pequeñas cosas, ese decreto-ley, además, reduce a 48 horas el tiempo de entrega de los medicamentos, y lo más importante es que cuando no le sean entregados la totalidad de los medicamentos al paciente, las entidades deberán disponer de mecanismos para hacerlos llegar al lugar del domicilio o del trabajo de ese paciente.

De otra parte, ahora será el empleador –y no el afiliado– el que solicite directamente a la EPS las certificaciones de incapacidades por enfermedad general y licencias de maternidad o paternidad.
¡No puede ser, y no va a ocurrir más afortunadamente, que una señora que acaba de tener un niño hace dos días o un enfermo grave, tengan que ir a la EPS a hacer filas y tramitar su propia incapacidad!

Es realmente kafkiano que una persona, bien grave, en su casa, con una neumonía, y le toque salir y hacer cola para que le den el certificado de incapacidad. ¡Eso no va más!

¡Primero está la gente, estamos pensando en la gente, y esa crueldad, porque es una crueldad, no se va a repetir!

Por eso, este año se creará la figura del Defensor del Usuario en Salud, que efectivamente les resolverá los problemas a los usuarios y velará por que las EPS y las IPS cumplan con su obligación de prestar servicios de calidad, equidad y oportunidad, garantizando el derecho fundamental a la salud que tenemos todos los colombianos.

Como lo anuncié ayer, tampoco se exigirá a los afiliados a una EPS –a partir del 2013–, cuyos hijos tienen beneficios hasta los 25 años mientras estén estudiando, que acrediten con certificados su calidad de estudiantes. No. ¡Vamos a creer en la gente, y bastará con que afirmen que están estudiando para que queden con los servicios!

Y hay otro ejemplo que se aplica especialmente a la salud, pero también a otros trámites distintos a la salud, que es lo que llamamos la Ley del Silencio, y que también se va a acabar.

Les explico –como hice ayer– a qué me refiero: hoy por hoy, cuando una persona solicitaba a un hospital un servicio o un medicamento, muchas veces se lo negaban verbalmente y le decían que mejor pusiera una tutela.

Mejor dicho: el funcionario no se hacía responsable de su negativa y mandaba al pobre paciente a los estrados judiciales.

¡Eso no ocurrirá nunca más! Ahora se exigirá que quien niegue un servicio lo haga expresamente y por escrito para que responda por esa negativa.

Me complace contarles, además, que en ese mismo decreto-ley también quedó modificado el procedimiento para autorizar servicios que están fuera del POS.

En un año, las solicitudes de estos servicios las aprobará únicamente la Superintendencia Nacional de Salud, a través del Comité Técnico Científico o la Junta Técnico–Científica de Pares.

Eso lo anunciamos el año pasado, cuando sancionamos la Ley de Salud, y estamos damos otro paso en ese sentido, para que sean médicos y no jueces quienes decidan en última instancia sobre los tratamientos que necesitan los usuarios.

Para los laboratorios farmacéuticos también hay buenas noticias.

Las solicitudes de registros sanitarios de medicamentos se solicitarán ante el INVIMA en un solo trámite al cual se dará respuesta en tres meses.

En cuanto al SOAT, a partir de este decreto, las IPS que atienden a víctimas de accidente realizarán directamente el trámite de reclamación de los servicios prestados ante un solo pagador, que sería la aseguradora que emite la póliza.

Con esto los tiempos de pago se reducirán en promedio de 180 días a 30 días.

Y el Fosyga se encargará de cubrir las prestaciones en casos de accidentes con vehículos no asegurados o no identificados, y usará el cobro coactivo para cobrarles a estos infractores sin seguro.
Además, para que quienes tengan derecho a una indemnización por estos accidentes reclamen su platica, el Fosyga les consignará directamente a los beneficiarios por transferencia electrónica a su cuenta bancaria y lo anunciará por medios masivos de comunicación de manera que se enteren cuando haya salido su pago.

Como vemos, hoy tenemos buenas razones para creer que el sector de la salud va por muy buen camino, y además estoy convencido de que es así.

Ahora, no sólo hemos garantizado la sostenibilidad del sistema, sino que también hemos avanzado en cobertura.

El año pasado ingresaron al sistema de salud 2,2 millones de nuevos afiliados, llegando a una cobertura de 96 por ciento –es decir, 44,6 millones de colombianos–.

También avanzamos en la unificación de los planes de beneficios, sumando a los menores de edad los colombianos de 60 años o más, y permitiendo que casi 12 millones de compatriotas del régimen subsidiado tengan hoy los mismos servicios del contributivo.

Por supuesto, somos conscientes de que falta mucho todavía y estamos comprometidos a seguir trabajando con todo el empeño. Es un proceso de mejoramiento continuo para lograr los objetivos que todos queremos.

En los próximos meses debemos unificar los planes de beneficios de los colombianos entre 18 y 44 años.

Y para el año 2013 ingresará el resto de la población –entre los 45 y 59 años–, de manera que habremos cumplido con la unificación total para todos los colombianos.

Además, estamos concentrando esfuerzos para entregarle al país un Nuevo Plan de Beneficios Universal que superará el que estamos presentando hoy.

Se trata de darle un nuevo enfoque al POS para que sea más flexible, de manera que su actualización sea dinámica y se adecúe a las necesidades cambiantes de los ciudadanos y de las circunstancias.

Me explico con un ejemplo: Hasta el pasado 31 de diciembre sólo estaban cubiertas las cirugías convencionales; ahora, el nuevo POS incluye una técnica de cirugía que permite operar a través de una pequeña incisión y el uso de diminutas cámaras –lo que evita grandes heridas, disminuye el tiempo de operación y minimiza los daños–.

Pero, si en un año se desarrolla una nueva tecnología, necesitaríamos actualizar otra vez el POS para poder incluirla.

Por eso es que, si bien hoy quedamos al día con el Plan de Beneficios, nos preparamos para dar un paso más allá en la actualización del POS, para que no dependa de listados concretos de tratamientos y de medicamentos, sino para que –por ejemplo– ordene expresamente el uso del tratamiento más novedoso y no de uno en particular.

Otros grandes retos en que estamos trabajando es en sanear la cartera vencida que se ha venido acumulando desde hace muchos años y mejorar el flujo de recursos, de manera que los hospitales y clínicas superen sus problemas financieros y puedan prestar un servicio de calidad para todos.
Los colombianos pueden tener la plena certeza de que seguiremos trabajando para preservar esa primera riqueza de cualquier ser humano, como es la salud.

Porque prosperidad significa levantarse cada mañana con buen estado físico y mental para irse a trabajar.

Prosperidad es prevenir para que los colombianos se enfermen menos y vivan más.

Por eso no dejo de repetir y recomendar: ¡Hagan ejercicio, coman bien!

Yo hice ejercicio esta mañana, una hora, y me desayuné con una fruta y un cereal. Eso hay que hacerlo todos los días. No se imaginan el ahorro después en materia de salud que todos vamos a poder hacer.
Prosperidad es ir a un médico para que lo atiendan según la enfermedad y no según lo que se tenga en los bolsillos.

Como he dicho muchas veces, “la salud es la unidad que da valor a todos los ceros de la vida”.

Nosotros entendemos que el primer requisito de la prosperidad es la salud y por eso no descansaremos –no podemos descansar– hasta que tengamos en Colombia “salud democrática”, SALUD PARA TODOS, y salud de buena calidad.

Muchas gracias”.