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Palabras del Presidente Santos en la presentación del Informe Nacional de Competitividad 2011-2012

Bogotá, 3 nov (SIG). “Mi compromiso con la competitividad viene desde el inicio de nuestra apertura económica, cuando el Presidente Gaviria me designó como Ministro de Comercio Exterior.

Fue la primera vez que el país asistió a uno de los foros económicos en Davos, en Suiza, y allá pedimos el ingreso a la lista de países que estaban comenzando a medir, en el Foro Económico Mundial, a medir en términos de competitividad.

Desde entonces, hace cerca de 20 años, entendíamos muy bien que el proceso de globalización que sufría entonces y sigue sufriendo el mundo, nos obligaba a meternos en ese proceso de ser cada día más competitivos.

La apertura económica nos obligaba a ser cada vez más competitivos y desde entonces hemos estado comprometidos con ese objetivo, y por eso me complace tanto estar hoy aquí, recibiendo este informe, que lo pude ojear muy por encima y veo que está tocando los puntos claves, los puntos fundamentales para que el país pueda continuar o progresar en el camino de mejorar su competitividad.

Como lo decía Rosario (Córdoba, Presidenta del Consejo Privado de Competitividad), nuestro objetivo es mejorar en estos cuatro años y colocarnos en el primer tercio de los países que mide el Foro Económico Mundial, y eso nos significa aumentar del puesto 68 al puesto 47.

Eso no es fácil porque todos los países están haciendo lo mismo, todos los países quieren progresar. O sea, esto es una carrera en donde uno tiene que correr más rápido que el vecino si quiere mejorar de puesto, pero creo que tenemos los elementos y tenemos las condiciones para lograrlo. Si nos proponemos todos con ese objetivo estoy seguro que lo podemos lograr.

Yo me puse a hacer un análisis sobre los diferentes indicadores donde estábamos peor, donde estábamos mal, algunos de ellos la verdad que no entendía por qué estábamos tan mal.

Y tuve una conversación muy interesante con el profesor Klaus Schwab (Presidente del Foro Económico Mundial) en septiembre en Nueva York, y le dije: ‘Mire profesor Schwab, usted y yo nos conocemos hace muchísimo tiempo –es más, el profesor Schwab me propuso ser parte del Foro Económico Mundial en los años setentas, cuando yo vivía en Londres, él tenía ya en esa época la idea de crear esa gran Foro Económico y desde entonces lo conozco- aquí hay algunos problemas de medición’, y le mostré por qué en el caso de Colombia había algunas mediciones que no eran apropiadas, que no eran correctas.

Me dijo que tenía toda la razón y que le suscitaba mucha preocupación y va a enviar una misión que llegará aquí el 28 de noviembre, para evaluar con nosotros esos puntos donde creemos que estamos siendo mal calificados, y no con el ánimo de criticar las mediciones porque nos va mal sino con el ánimo de tener unas mediciones correctas, porque en la medida que uno tenga unas estadísticas y unos indicadores correctos pues puede actuar con más contundencia y con más eficacia en el logro de los objetivos.

Pero haciendo ese análisis pues uno descubre lo que más o menos dice el informe: dónde vamos mal, dónde podemos mejorar y dónde tenemos que concentrar nuestros esfuerzos.

Hay, sin duda alguna, falencias en sectores como por ejemplo una –que es de sentido común, que todos sabemos que estamos muy atrasados- que es el de la infraestructura.

Nosotros por cualquier medición que hagamos: el número de kilómetros de dobles calzadas por cada cien mil habitantes, el número de puentes por número de vías o de ríos, cualquier medición, estamos más atrasados no con el mundo en general sino más atrasados en relación con los países que tienen nuestro mismo nivel de desarrollo.

O sea que ahí, sin duda alguna, es uno de los objetivos fundamentales para mejorar nuestra competitividad.

Y fue con ese raciocinio con que incluimos también ese sector como una de las cinco locomotoras.

El tema de la infraestructura, simplemente con desatrasarnos, con ponernos al mismo nivel, no al nivel de Francia, no el nivel de Dinamarca, el nivel de países con el mismo nivel de desarrollo, eso significaría un aumento muy importante en competitividad, pero también significaría una inyección muy importante en la dinámica económica no sólo por los recursos que requiere y por las inversiones que requiere, sino por los efectos colaterales que tiene mejorar la infraestructura.

Y ahí vamos, en ese sentido lo que hemos querido hacer es –en cierta forma- ordenar el sector y hacer las cosas correctamente y estructurar bien los proyectos, porque si ustedes hacen el cálculo como lo hizo la OECD, por ejemplo en cuánto se presupuestó una concesión o en términos generales las concesiones en este país y cuánto resultaron costando, queda uno realmente alarmado.

¿Eso qué nos indica?

Que no estructuramos bien los proyectos.

Y uno podría hacer un inventario de todas las obras en este país y se da cuenta muy rápidamente que una de las falencias, por aquello que del afán no queda sino el cansancio, es la falta de hacer las cosas correctamente, porque hay que planearlas bien, porque hay que estructurarlas bien.

Entonces estamos en ese proceso, estructurando bien los proyectos. Que se demora para estructurar bien un proyecto de una buena obra de infraestructura, eso tiene un tiempo para hacer los estudios geológicos, de ingeniería, requiere un tiempo prudencial.

Y por eso el Ministerio (de Transporte) además está reestructurando también la parte institucional, porque estábamos sin capacidad institucional, sin capacidad profesional para poder interlocutor, conversar con los grandes inversionistas en infraestructura, con los grandes concesionarios.

No tenía el Ministerio gente que estuviera a la altura de abogados, ingenieros de la máxima calidad que venían a dialogar y a proponer proyectos al Gobierno y al Ministerio y al Inco.

Entonces hemos dedicado estos primero meses en estructurar proyectos y en también poder mejorar la parte institucional. Ahora les hablo sobre la parte institucional con más detalle.

Entonces ese es un sector donde sin duda alguna tenemos que trabajar.

Está el tema de la medición que nos hacen en seguridad. Como esta encuesta se hace con base muchas veces en preguntas a los diferentes inversionistas a nivel mundial, tiene mucho que ver con la percepción, y nos castigan muchísimo en materia de seguridad.

Ahí lo que tenemos que hacer es una labor de pedagogía, casi de relaciones públicas, de comunicación para seguir vendiendo nuestra realidad y el cambio que ha sufrido Colombia en ese sentido.

Ayer no más estaba aquí el Canciller portugués, vino con una delegación como de 30 empresarios, uno de ellos anunció una inversión de 600 millones de dólares en el comercio de las grandes superficies.

Y decían los empresarios y el señor Canciller: ‘Miren, todavía en Portugal existe la noción, la percepción de que Colombia es ese país donde no hacen sino secuestrar y donde no hacen sino traficar en drogas, donde salir a la calle es un peligro. Y lo mejor que ustedes pueden hacer –me decía el Canciller y los empresarios- es seguir invitando empresarios como estos –la mayoría nunca había venido a Colombia- a que vean con sus propios ojos que esto es una realidad totalmente distinta’.

Pero eso nos está castigando todavía en el índice de competitividad, porque en materia de seguridad, de costos por la seguridad estamos muy mal.

Esta el tema de la justicia. En el tema de la justicia también nos va muy mal y nos va mal porque es una realidad.

La justicia colombiana es de las más lentas, también por donde uno la mida. Cuánto se toma un proceso para resolverse, si un empresario tiene alguna dificultad el camino para resolver esa dificultad o ese litigio es un verdadero viacrucis y ahí es donde tenemos que concentrar muchos de nuestros esfuerzos.

Se habla mucho de la reforma de la justicia que ayer precisamente estaba comenzándose a aprobar en el Congreso (de la República) y por un problema de puro procedimiento tocó posponerla hasta el próximo martes, pero la intención del Congreso se hizo muy manifiesta que iban a aprobar esa reforma, porque todos los partidos la estaban votando, votaron 18 artículos con una amplísima mayoría.

Lo que quiero decir aquí es que esa reforma –y yo estoy de acuerdo con quienes critican la reforma diciendo que esa reforma no es la solución, nunca se consideró como la solución ideal- se concibió como un paso adicional en la dirección correcta y que lo que estamos haciendo es presentando una serie de reformas, algunas constitucionales, otras legales, que van a mejorar en su conjunto muchísimo la eficacia de la justicia para hacerla más pronta, para hacerla más eficiente, para hacerla más rápida, y para darle a los ciudadanos y a los empresarios más confianza en la justicia.

Por ejemplo, algo que tiene que ver mucho con la competitividad: el sistema de arbitraje. Colombia no tiene esa cultura del arbitraje, y si la tiene la tiene muy reducida. El proyecto que está en el Congreso, que ya va en camino de ser aprobado, es tal vez el estado del arte en materia de un país con sistemas de arbitraje nacional e internacional.

¿Qué hicimos desde el primer día del Gobierno?

Reunimos a los abogados más prestigiosos del país, pusimos al profesor de todos esos abogados, al doctor Fernando Hinestrosa y les pedimos: ‘Miren, dénos el estado del arte en materia de regulación’. Y consultaron los países mas avanzados en materia de arbitraje, en materia de arbitraje nacional e internacional, y nos propusieron un proyecto de ley que está en Congreso, que al aprobarse estoy seguro que si le mostramos eso al Foro Económico Mundial inmediatamente nos van a subir en materia de justicia muchísimos puntos, porque ahí sí del infierno vamos a pasar al cielo en materia de arbitraje.

Y así sucesivamente estamos tratando de ver cómo podemos descongestionar ciertos sectores de la justicia, entregándoles a los notarios o a ciertos sectores de la población que puedan servir de jueces durante un tiempo para descongestionar esos arrumes de expedientes que tienen nuestros juzgados, haciéndoles la vida más fácil a quienes acuden a la justicia.

Y también haciendo más difícil las acciones temerarias. Por ejemplo, propusimos –y se aprobó- que se le quitara el incentivo económico a las acciones populares, algo que estaba consignado en nuestra Constitución y que se había vuelto una verdadera mafia, una mafia entre unos abogados, inclusive algunos parlamentarios, algunos jueces que se estaban enriqueciendo a través de las acciones populares, que fueron concedidas con muy buen criterio pero que en forma malévola fueron perdiendo su razón de ser.

No fue sino quitarle ese incentivo económico a las acciones populares y esas acciones populares bajaron, se disminuyeron en un 95 por ciento. Eso les muestra cómo con cierto tipo de medidas uno puede lograr efectos muy positivos.

O sea que en el tema de justicia –que no ha sido fácil y que nunca será fácil, ahí hay muchos intereses, muchas veces hay que conciliar con las propias Cortes- nos hemos propuesto, porque creo que es importante para el país, que el mundo vea que nuestros poderes públicos trabajan en armonía, eso es muy importante que el mundo en general vea que aquí hay una democracia que funciona y que hay poderes públicos que pueden trabajar en forma conjunta para lograr objetivos fundamentales.

Entonces muchas veces hay que conciliar con esos poderes públicos y muchas veces hay que hacer sacrificios. Que el ideal para el ejecutivo puede ser éste, pero hay otro ideal para el poder judicial que es este otro, y en la conciliación sale algo en la mitad que no deja contento ni al uno ni al otro, pero es un buen acuerdo y es un buen progreso y en eso vamos en materia de justicia.

Está también –donde vamos bastante mal- el tema de la corrupción, la percepción del mundo sobre Colombia en materia de corrupción. Ahí nos califican muy mal en el Foro Económico Mundial.

Creo que ahí también en la medida en que podamos ir avanzado y dando resultados, porque parten de una realidad, no nos digamos mentiras, tenemos que reconocer que la corrupción en Colombia ha hecho estragos y ha hecho estragos desde hace mucho tiempo, pero lo que estamos poniendo en marcha: el Estatuto Anticorrupción, el trabajo coordinado con las entidades de control, sin llegar a satanizar sectores porque a veces a uno se le va la mano en señalar sectores y uno comienza a generalizar, y eso también genera una reacción muy contraproducente y nociva, pero en términos generales ahí estamos avanzando y avanzado en forma muy clara y con resultados.

Y eso espero que se vaya traduciendo también en la percepción de los inversionistas.

A cada inversionista que viene siempre le pido: ‘Mire, si usted tiene algún problema, si alguien le llega a pedir algo indebido, aquí está mi teléfono y me llama directamente’.

Tenemos una serie de instrumentos que pusimos en marcha, de investigación, sin precedentes en este país, para investigar actos de corrupción.

Hemos descubierto focos de corrupción que todo el mundo sabía que existían pero que nadie los había destapado y que el sólo hecho de haberlos destapado ya le ha ahorrado al erario público no cientos de millones sino de billones de pesos.

Lo que el país se está ahorrando porque ya taponamos la corrupción de las devoluciones del IVA en la Dian.

O simplemente con destapar la corrupción que había en los recobros de la salud. Solamente eso, si uno suma en el caso de la salud cuánto se disminuyó los recobros simplemente porque la gente se dio cuenta que estábamos mirando eso, bajaron 60 mil millones de pesos mensuales, simplemente por decir, mire, vamos a vigilar eso.

Y el rancho ardiendo, porque vienen muchísimos más.

Eso nos va a ir mejorando esa percepción de corrupción y sobre todo nos va a ir mejorando el comportamiento de los que corrompen y los que son corrompidos.

Estuvo aquí el profesor Bertrand De Speville, que fue el que dirigió tal vez el caso más exitoso de la lucha contra la corrupción, que fue el caso de Hong Kong.

Yo lo había conocido hace mucho tiempo. Él y el profesor (Robert) Klitgaard son los dos grandes gurús de la lucha anticorrupción. Lo trajimos la semana pasada a lanzar un libro que él escribió y le contamos todo lo que estamos haciendo.

Nos dijo: ‘Miren si hacen eso, a ustedes les va a pasar lo de Hong Kong, que de ser considerada la ciudad más corrupta, hoy es una de las ciudades consideradas más transparentes en materia de hacer negocios’.

O sea que ahí vamos trabajando en la dirección correcta.

Usted mencionaba un tema que es obvio, pero no por obvio deja de ser importantísimo, el tema de la educación.

El tema de la educación es una obsesión para el gobierno, de la calidad de la educación.

Ahí también infortunadamente hemos encontrado corrupción, hemos encontrado cifras infladas de estudiantes que no van al colegio y que cobran al gobierno como si estuvieran asistiendo a los colegios.

Corrupción de secretarios de educación de algunos municipios, de algunos departamentos, eso lo estamos depurando, pero no hay que olvidar que en materia de cobertura de educación Colombia ha progresado muchísimo.

El esfuerzo que hizo el Gobierno del Presidente Uribe en eso fue un esfuerzo muy importante, reconocido por todo el mundo, y ahora tenemos que concentrarnos es en la calidad de la educación.

De ahí otro de nuestros grandes objetivos, que en el caso de Chile se convirtió –yo lo mencionaba, lo discutía con la Presidenta Bachelet- lo convirtió en propósito nacional: el ingreso de Chile a la OECD.

Nosotros estamos en eso. Estamos haciendo todo, la doctora Catalina Crane está liderando ese proceso para que, ojalá al final del cuatrienio, podamos ser invitados oficialmente a ingresar a la OECD.

Y eso nos va a dar otros parámetros muy claros y muy específicos sobre nuestra situación frente al resto del mundo, y nos va a dar unos parámetros sobre las mejores prácticas que hay en el mundo sobre aquellos temas que más nos interesan.

Por ejemplo, acabamos de ser aceptados en el Comité de la Lucha contra la Corrupción –es la lucha contra el soborno- es un paso importantísimo porque ya con todo lo que hemos hecho tuvimos las credenciales suficientes para que nos aceptaran.

‘¡Hombre! Este es un país que ya se ganó los méritos para ingresar a este comité, y tiene la voluntad política de luchar contra la corrupción y de luchar contra el soborno. A usted le permitimos que entre al Comité’.

Nos aceptaron en el Comité de Inversiones. Es decir, Colombia ya tiene una masa crítica suficiente para poder mostrarse ante el mundo como un país que es amigo de las inversiones, donde las inversiones pueden hacerse en Colombia sin mayores dificultades, y donde podemos comenzar a discutir las mejores prácticas en materia de inversión.

A propósito de eso, el último estudio, el último examen que nos hicieron en Doing Business en el Banco Mundial, pues salimos muy bien catalogados en ese aspecto en particular.

Pero en la OECD hay un aspecto muy, muy importante, y es la calificación que hacen de la calidad de la educación a nivel mundial. Y ahí estamos muy mal, infortunadamente.

Estamos muy mal porque cuando nos comparamos con el resto del mundo pues estamos muy rezagados. Y ahí sí que tenemos que hacer un gran esfuerzo porque eso es lo que va a determinar la competitividad en el fondo a largo plazo.

Un país mal educado nunca va a ser competitivo, un país bien educado tiene todas las de ganar en esa carrera por la competitividad.

No es una coincidencia que en el último informe sobre la calidad de la educación, que incluyeron a China –claro que incluyeron al sector más avanzado de la China, que es Shangai, pero de todas formas- apareció la China por encima de todos los países: Estados Unidos, Suecia, Dinamarca, Inglaterra, pero muy por encima en materia de educación.

O sea, no es tanto la mano de obra barata en la China, como se ha dicho tanto, puede que haya comenzado así, pero hoy en día la competitividad de los chinos tiene que ver muchísimo con la educación.

Porque inclusive la mano de obra barata allá está dejando de ser baratas. Ya muchas manufacturas están comenzando a irse de la China a América Latina y a Colombia.

No se imaginan ustedes la cantidad de empresas que están comenzando a explorar, trasladar sus operaciones de China a Colombia ahora con el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos.

Entonces el tema de la educación, el tema de medir la educación, en eso estamos con la Ministra de Educación.

Buena parte de la reforma que algunos estudiantes protestan, pero realmente yo he dicho ¿por qué protestan si ahí no hay nada para protestar aquí?, tiene que ver con mejorar la calidad de la educación superior, pero también tenemos que hacer un gran esfuerzo en mejorar la calidad de la educación básica y la educación media, porque en términos generales toda la cadena de educación en Colombia está muy atrasada.

Es un esfuerzo muy importante que tiene que ver con la preparación de los docentes, ahí estamos trabajando, con capacitar más a los docentes, con llevarles –y eso es muy importante- los instrumentos técnicos para poder dar un salto cualitativo importante en la educación.

De ahí la importancia que le estamos poniendo al programa que hemos llamado ‘Vive Digital’, que consiste en cuadruplicar el número de conexiones de banda ancha, de 2,2 millones a 8,8 millones, y de llevar eso a más de 900 municipios. La banda ancha.

Teníamos 200 y pico de municipios y la vamos a llevar a 900. Nos dijeron que eran objetivos demasiado altos, que eso para qué prometíamos lo que no podemos cumplir. Pues vamos cumpliendo y cumpliendo con creces.

Y mañana se va a adjudicar la licitación para que esos municipios puedan tener banda ancha antes de finalizar el cuatrienio.

¿Eso qué significa?

Ustedes no se alcanzan a imaginar –los que no han tenido la experiencia- la diferencia entre una clase de niños de tercero o cuarto primaria, con acceso a Internet o con acceso a alta tecnología, frente a una clase sin acceso. Eso hace una diferencia del cielo a la tierra.

¿Entonces qué queremos?

Capacitar a los maestros –que entre otras cosas muchos de ellos no han tenido acceso a la tecnología- entonces hay que capacitarlos para que le puedan enseñar a los niños.

Yo cuento con gran satisfacción una anécdota que me sucedió cuando estaba en el Ministerio de Defensa. Acabábamos de recuperar un pueblo allá en La Macarena (Meta), Vistahermosa –cuarenta años bajo la férula de al Farc- allá no circulaba el peso colombiano, circulaba la coca; allá no tenían célula de ciudadanía, tenían una tarjeta de identidad de las Farc.

Recuperamos ese pueblo, que no tenía señal de celular ni señal de televisión, y el señor Nicolás Negroponte –a quien yo conocí hace mucho tiempo en MTI (Massachusetts Institute of Technology)- me dijo: ‘¿Hombre, por qué no lleva unos computadores de esos Laptops?’.

‘¿Cuántos niños hay allá?’, pregunté.

‘Hay 400 niños’ (me dijeron).

‘¿Pero si no tenían siquiera señal de celular cómo se conectan? ¿Usted no tiene antenas militares?’.

‘Sí tengo antenas militares’.

Entonces colocamos una antema militar para que los niños pudieran conectarse a través de Internet, a través de los computadores con la Internet. Y llevaron tres o cuatro maestras para enseñarles a los niños lo básico.

Yo fui con Negroponte dos meses después, y fuimos y encontramos una situación realmente admirable.

Resulta que los niños se habían tomado el pueblo, los niños estaban cada uno en su computador y los papás detrás aprendiendo de los niños. Fue una transformación impresionante.

Simplemente para resaltar lo que significa poder darles a unos colegios muy remotos, acceso a la tecnología con unos docentes bien capacitados.

O sea que ahí vamos a tener que trabajar muy duro. Esas son inversiones a largo plazo, no son esas inversiones que uno puede ir a inaugurar para que lo aplaudan sino que son inversiones que realmente se ven a muy largo plazo, pero que estamos haciendo.

Está el tema que mencionó el doctor Bojanini, de al Seguridad Social, que tiene que ver con la formalización, que tiene que ver mucho con las pensiones, que tiene que ver mucho con el empleo.

Todos los países, todos están con problemas en ese frente y ahí hay que actuar con mucha responsabilidad y con mucho pragmatismo.

Y yo estoy de acuerdo con lo que usted dice de la necesidad de una reforma pensional.

En este país hay 1 millón 100 mil pensionados que reciben 25 billones de pesos, todo lo que recaudamos por el IVA (Impuesto de Valor Agregado) se va solamente a pagar pensiones y solamente para 1 millón 100 mil colombianos.

O sea que lo que estamos haciendo en este momento, y concuerdo perfectamente con lo que dice el doctor Bojanini en cuanto al aspecto regresivo de lo que estamos haciendo, no solamente por lo que está sucediendo sino que dentro de las pensiones que estamos pagando le estamos pagando, subsidiando a mucha gente que no tenemos porqué subsidiarle esas pensiones.

Infortunadamente –y eso lo hemos dicho mucho- esto se está agravando porque hay sectores como el sector judicial, y lo hemos dicho así, que se está poniendo sus propias pensiones, unas pensiones realmente escandalosas que todos nosotros acabamos pagando. A eso hay que ponerle coto.

Yo lo que le propongo, doctor Bojanini, yo tengo un compromiso con las centrales obreras que ese tema se comience a discutir en el Comité Tripartita, donde están empresarios, Gobierno y centrales obreras: llevemos el tema ya, lo más pronto posible, y comenzamos a discutir ese tema porque a ese tema hay que encontrarle una solución.

Porque usted también dice algo muy cierto: una cantidad de gente que no tiene la más mínima posibilidad de aspirar a que el día de mañana tenga algún ingreso después de que deje de trabajar, la inmensa mayoría de los colombianos.

Eso es muy injusto, muy regresivo y a eso hay que también ponerle un correctivo.

De manera que ahí hay que hacer una reforma, no me cabe la menor duda, que no es para un efecto inmediato. Nuestras cuentas fiscales nos dan perfectamente que podemos sobrevivir sn mayor traumatismo en los próximos años, pero les estamos dejando una bomba de tiempo a nuestros hijos. Y ni siquiera a nuestros hijos, de pronto a nosotros nos toca también si no nos apuramos, porque parte de la crisis mundial tiene que ver con eso.

La tragedia griega que está hoy en día sufriendo Grecia y el mundo tiene que ver mucho con eso.

Durante muchísimos años, décadas, vivieron por encima de sus capacidades, y cada Gobierno venía y para ser elegido proponía más, y se fueron endeudando y no solamente en Grecia, en muchos países, y hoy buena parte de la crisis que está viviendo el mundo tiene que ver con eso, exactamente, con haber vivido por encima de sus capacidades durante mucho tiempo.

Hoy está reunida en Cannes (Francia) el G-20, y yo quisiera aquí desde nuestra humilde Bogotá, hacerles un llamado a esos países del G-20, como lo hemos podido discutir con varios de ellos: que por favor encuentren una salida y la pongan en práctica.

Lo que estamos viviendo en el mundo es una total incertidumbre agravada por esta tragedia griega porque se le sumó a un problema económico un problema político.

Y ese es casi la constante. Lo que estamos viviendo en Europa es una combinación de un problema económico agravado por un problema político, por la falta de liderazgo político, de voluntad política de arreglar los problemas, de agarrar el toro por los cachos y arreglar los problemas.

¿Y quiénes estamos comenzando a pagar esos platos rotos? Los países que durante mucho tiempo hemos sido disciplinados, que estamos siendo disciplinados, que hicimos los correctivos hace mucho tiempo.

Es una ironía que los países que hace 10, 15, 20 años nos decían ‘ustedes tienen que hacer esto, esto y aquello’, ellos no lo hicieron y hoy están pagando las consecuencias.

Pero lo que no puede ser es que quienes sí estamos en el camino correcto manejando nuestra economía con disciplina, acabemos también pagando los pagos rotos de quienes no hicieron su tarea en el debido momento.

Y sí, todos los países que no pertenecemos al G-20 estamos muy esperanzados que del G-20 salga alguna luz, que es lo que los mercados necesitan, alguna solución. Y eso es una combinación de soluciones económicas y de voluntad política.

Y esperamos, ojala, que impere ahí esa combinación: solución económica con voluntad política.

En América Latina en general vamos bien, y lo hemos discutido con muchos de los presidentes y ministros de Hacienda, estamos relativamente protegidos –no del todo porque nadie puede estar protegido del todo de lo que está sucediendo- pero si la economía mundial se viene abajo, sin duda alguna nos va a afectar.

Y sería muy injusto para los países, repito, que hemos hecho y estamos haciendo, como en el caso colombiano, vamos en una senda fiscal para tener un equilibrio fiscal, en tres años desapareciendo nuestro déficit, hicimos aprobar una reforma constitucional de sostenibilidad fiscal, hicimos aprobar una Ley de Regla Fiscal, todo eso por algo también muy importante que hay que entender: si no hay estabilidad macroeconómica los derechos fundamentales de los ciudadanos no pueden garantizarse.

Es un nuevo concepto. España finalmente lo entendió y aprobó hace dos o tres meses esa reforma constitucional.

Aquellas democracias que defienden los derechos de los ciudadanos, como la nuestra, nuestra democracia, nuestra Constitución es muy garantista, tiene que tener los recursos para hacer efectivos esos derechos. Si no hay recursos no se pueden garantizar los derechos, es algo que hay que entender y que los países en general tienen que entender.

¿Por qué Alemania está hoy como un ejemplo, como una excepción dentro de esa crisis europea? Porque Alemania tiene eso en su Constitución, el concepto de la sostenibilidad fiscal.

Pero volviendo a lo de las pensiones, que tiene que ver mucho con este aspecto. Sí, vamos a hacer esa reforma pensional, vamos a discutirla, ese es el tipo de reformas que pueden demorarse en llegar a un acuerdo, hay que llegar a un acuerdo y también hay que hacerlo para nuestra sostenibilidad fiscal en el largo plazo.

Otros de los temas muy importantes que tiene que ver con la competitividad: la composición de nuestras exportaciones y el futuro de nuestras exportaciones.

Nosotros los colombianos todavía somos un país relativamente cerrado, el porcentaje de nuestras exportaciones como parte de la economía sigue siendo pequeño, y cuando uno lo mide por exportaciones per cápita somos un país poco exportador.

Pero no solo eso. Seguimos dependiendo mucho de las materias primas, exportadores de petróleo, de carbón, de productos básicos en general.

Ahí tenemos que hacer un gran esfuerzo de ir ampliando la oferta y para eso tenemos que aprovechar muchísimo los tratados de libre comercio: el de Estados Unidos, el de Canadá, y ahí el papel de la mediana y pequeña industria va a ser muy importante, muy importante porque en el fondo todos estos tratados por supuesto que pueden beneficiar a todas las industrias, pero si los pequeños y medianos se organizan –y el Gobierno va a hacer todo lo posible para que se organicen- y aprovechan esos mercados, eso es lo que dispara todo un proceso exportador y un proceso exportador con valor agregado, un proceso exportador generador de empleo formal.

Lo estamos viendo en algunos sectores, por eso se han escogido unos sectores, los hemos llamado de talla mundial, ahí estamos haciendo todos los correctivos del caso para que la cadena misma pueda ser una cadena competitiva, y estamos tratando de estimular a muchos sectores que nunca habían pensado en exportar, en convertirse en exportadores.

Es más, acaba de crearse el Comité Asesor y el Fondo de Modernización e Innovación en Bancoldex –inclusive se designó a la doctora Rosario como parte de ese Comité Asesor con el Ministro de Comercio (Industria y Turismo, Sergio Díaz-Granados) y el Director de Planeación- ¿para qué?, para cofinanciar proyectos de modernización e innovación en la pequeña y mediana industria, básicamente, con el fin no solamente de estimular la innovación sino estimular la innovación para poder exportar y aprovechar esos mercados que se nos están abriendo.

Y ahí hablando de innovación ese es otro de los grandes retos.

Las economías latinoamericanas han tenido siempre una falencia, lo señalan todos los economistas –el ex ministro Velasco lo conoce muy bien- es la baja productividad de las economías latinoamericanas.

La baja productividad tiene que ver con la falta de una cultura innovadora.

Todos los países que han tenido tasas altas de crecimiento en forma sostenida, el componente de la productividad es por lo menos del 50 por ciento.

En el caso nuestro, hoy en día el componente de la productividad si acaso explica el 1,5 por ciento del crecimiento nuestro en el último año, por ejemplo. Eso tenemos que elevarlo mínimo al 2 por ciento.

Eso requiere todo un esfuerzo que yo diría que tiene mucho que ver con lo cultural. Tenemos que internalizar la cultura de la innovación, y por eso le estamos dando tanta importancia a la innovación en todos los aspectos de la actividad económica, y ahí desde el más pequeño hasta el más grande.

Si nosotros logramos internalizar la cultura de la innovación eso sería, tal vez, de los pasos más importantes en materia económica y de competitividad que podemos hacer de aquí en adelante para mejorar nuestro futuro o para garantizar un mejor futuro.

Por supuesto que los tratados de libre comercio lo que hacen es abrir oportunidades, pero sin esa innovación y sin esa cultura no vamos a poder aprovechar los tratados de libre comercio.

Por ejemplo, con Estados Unidos –que es el mercado más importante- nosotros tenemos preferencias arancelarias hace mucho tiempo –el doctor Jorge Ramírez, que lo veo aquí, conoce muy bien ese proceso- se negociaron cuando yo fui Ministro de Comercio Exterior, me acuerdo con Bush padre, como una contraprestación a la lucha contra el narcotráfico.

Y si uno analiza el comportamiento de nuestras exportaciones hacia Estados Unidos, con preferencias arancelarias, se siente uno muy frustrado porque la verdad es que se han aprovechado pero en los productos que no requieren mayor esfuerzo.

Lo que tenemos ahora que hacer, porque vamos a tener el mercado garantizado, es empezar a aprovechar ese mercado con productos diferentes a los tradicionales. Ahí está el delta, ahí está la ganancia real no solamente en Estados Unidos sino en todos los países donde vamos a tener libre comercio de aquí en adelante.

De manera que yo estoy de acuerdo con lo básico del informe, y sobre todo con algo que es de sentido común, Rosario, que usted lo dice en el informe y lo ha venido diciendo: que nos falta mucho camino por recorrer para lograr ser un país muy competitivo en el año 2032.

Sin duda alguna, y no solamente nos falta mucho camino por recorrer sino que los otros países también están corriendo, entonces tenemos que correr más rápido.

Pero tenemos, tenemos los elementos necesarios, tenemos la materia prima necesaria, creo que estamos haciendo –y hemos progresado mucho- lo que toca hacer.

Nos toca hacer mucho más por supuesto, y nos toca en cierta forma meter el acelerador, porque los otros países también están corriendo.

Hay señales positivas. Realmente Colombia está viviendo un momento muy especial, la inversión extranjera va a romper todos los récords, las exportaciones vamos a romper todos los récords, incluyendo las exportaciones no tradicionales, pero no podemos por ningún motivo sentarnos en los laureles. Estamos creando empleo, sí, pero nos falta muchísimo empleo por crear.

Si queremos por ejemplo que los sistemas de seguridad social sean viables en el largo plazo, es imperativo formalizar la economía, con lo que tenemos hoy no sobrevivimos. Con una economía informal por encima del 50 por ciento no podemos sobrevivir.

Por eso, el esfuerzo ahí es tan importante y estamos progresando.

Y ahora viene una gran inversión y se está haciendo un gran esfuerzo en la bancarización, y el empleo que se está creando por primera vez en muchísimos años, es más empleo formal que informal

¿Cuánto llevábamos de tendencia de crecimiento en empleo más en informal que en formal? Quince años, 20 años y eso se rompió esa tendencia, pero por supuesto que el hecho de que se rompa la tendencia no nos soluciona el problema, tenemos es que meter el acelerador.

Y eso lo logramos, repito, con lo que tienen hoy el problema en Europa y en Estados Unidos y en Japón: una solución de buenas políticas económicas y voluntad política.

Y hoy tenemos eso, creo yo. Tenemos en marcha buenas políticas económicas, que habrá que mejorarlas permanentemente, y tenemos gobernabilidad política.

Yo les decía a los congresistas de mi partido ayer: ‘Miren, ustedes no se imaginan el mundo cómo nos está viendo simple y llanamente porque aquí hay gobernabilidad, porque aquí hay un Congreso que está pasando reformas necesarias. Que esa decisión de ustedes de apoyar la reforma constitucional para la sostenibilidad fiscal nos permitió a los dos días salir y vender la emisión de bonos más grande de nuestra historia al precio más bajo de nuestra historia’.

El mundo está viendo a Colombia con ojos diferentes. Aprovechemos eso y eso nos va a permitir correr más rápido en esta maratón de la competitividad.

Y estoy seguro que trabajando juntos, y eso es algo que he querido insistir: las sociedades cuando trabajan juntos, cuando se unen para lograr objetivos, siempre lo logran.

Y estoy seguro que vamos a poder lograr, Rosario, trabajando juntos, ese objetivo de elevar la posición de nuestro país en la competitividad, para que dentro de cuatro años estemos por lo menos en el primer tercio de los países del mundo.

Muchas gracias”.

 
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