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Palabras del Presidente Juan Manuel Santos, en el lanzamiento del Plan Nacional de Prosperidad Social y de la Red Unidos

Quibdó, Chocó, 14 mar (SIG). “Pocos años después de que el hombre llegó a la Luna, el presidente chileno Salvador Allende planteó una reflexión que hoy vale la pena que nosotros nos hagamos.

Él dijo: ‘¿Es justo que el hombre ponga un pie en la Luna? ¿O sería más justo que pongamos los pies en la tierra y nos demos cuenta de que hay millones de personas sin trabajo y con hambre?’.

A eso hemos venido hoy a Quibdó, a esta “puerta urbana a la selva húmeda”, a las riberas del Atrato.

Venimos a poner los pies sobre la tierra, mirar de frente a la miseria y decirle que no la queremos más.

No es cierto –¡no puede ser cierto!– que Chocó esté condenado a ser el departamento más pobre del país.

El mes pasado, un periodista de la Unidad de Inteligencia de The Economist publicó un artículo titulado: ‘Chocó es el departamento más rico de Colombia’.

Allí se ilustra el enorme contraste de una región tan afectada por la pobreza como abundante en recursos y oportunidades.

Su tasa de mortalidad infantil es de 54 por cada 1.000 habitantes –cuando la media nacional es de 19 entre 1.000–.

Aquí, el 41 por ciento vive en la pobreza extrema, mientras el promedio del país es de 16,4 por ciento.

Al tiempo, Chocó es rico por su biodiversidad y ubicación.

Tiene un gran potencial eco-turístico, desde las playas de Nuquí hasta los jaguares del Darién.

Yo me acuerdo una vez que hace algunos años le pregunté a la Presidenta de Eduardoño, y se lo pregunté porque ella, como Presidenta de Eduardoño tal vez sabía todos los rincones de este país. Le dije ¿cuál es el sitio más lindo de toda Colombia? ¿Dónde quiere usted su casa? Y me respondió: Nuquí.

Chocó tiene 700 especies de aves –el 7 por ciento del total mundial– y algunas de las mayores concentraciones de ranas, mariposas y orquídeas en el mundo.

Chocó es el único departamento del país que toca tanto el Mar Caribe como el Océano Pacífico, con 400 kilómetros de costa en este último –cuando hoy América anhela conquistar los mercados asiáticos–.

Ustedes –los chocoanos– miran cada día los ojos de la miseria y se niegan a rendirse ante ella.

Tienen, además, un ejemplo de talento humano que es orgullo nacional:

Me refiero a nuestros apreciados artistas de Choc Quib Town, quienes recibieron el año pasado un Grammy Latino y estuvieron nominados este año al Grammy anglo.

Ellos son el ejemplo de unos jóvenes que crecieron con los pies en la tierra y –al mismo tiempo– conquistaron la luna.

Hoy venimos a enfrentar la realidad junto a ustedes, decididos a combatir la pobreza extrema desde la zona de Colombia que más lo necesita.

Esta región –a partir de hoy– representa nuestro compromiso de no darles la espalda –nunca más– a los más pobres del país.

Como ustedes saben, la lucha contra la pobreza constituye –junto con la seguridad y la generación de empleo– uno de los ejes de nuestra propuesta de gobierno.

Pero diría más: reducir la pobreza es nuestra meta prioritaria.

Históricamente, la mayoría de políticas y programas sociales han beneficiado a los pobres moderados, es decir, a los “pobres menos pobres”.

Eso ha servido para que tengamos una clase media pujante, cuyo aporte al crecimiento económico es invaluable.

Pero, ¿qué pasa con los pobres extremos, con quienes no alcanzan las tres comidas al día y viven en total precariedad?

Si no nos enfocamos en ellos, el crecimiento económico que logremos no nos ayudará a reducir las brechas sociales.

El legado del Presidente Lula en nuestro vecino país del Brasil fue aprovechar el crecimiento económico para poner en marcha políticas sociales que redujeran la pobreza. Pero no sólo eso, sino algo muy importante –que no es lo mismo–: reducir también y en forma paralela, la desigualdad.

Aquí se dijo. Colombia es uno de los países más desiguales del mundo; no de América Latina, del mundo.

Se calcula que más de 25 millones de brasileños abandonaron la pobreza durante los últimos 8 años.

En Colombia el crecimiento económico, infortunadamente, no se ha traducido en una reducción proporcional de los índices de pobreza.

Charles Darwin decía que si la miseria de nuestros pobres no es causada por las leyes de la naturaleza, sino por nuestras instituciones, ¡qué grande es nuestro pecado!’.

Meta ambiciosa para 2014

Queremos corregir ese pecado, y por eso nos hemos propuesto en el Plan Nacional de Desarrollo una meta ambiciosa para el 2014:

Vamos a reducir el porcentaje de población afectada por la pobreza extrema del 16,4 por ciento ¡A MENOS DEL 10 POR CIENTO!

Sé que podemos lograrlo, y lo haremos a través del trabajo en dos grandes frentes.

El primer frente consiste en el impulso de nuestras 5 locomotoras para generar un crecimiento económico sostenido, así como de las distintas iniciativas legales que hemos propuesto, en gran parte destinadas a generar oportunidades y aliviar la pobreza.

Es el caso de la reforma a la salud y la ley de primer empleo, que ya son una realidad.

Con la reforma a la salud buscamos un sistema más igualitario y eficiente, que llegue a todos los colombianos, estén donde estén, con un servicio de calidad.

Con la ley de primer empleo estamos facilitando la creación de empresas y dando importantes estímulos para que se contrate a jóvenes menores de 28 años, a las mujeres mayores de 40 años, a personas con discapacidad, desplazados o reinsertados.

¡Porque más trabajo es menos pobreza!

También estamos tramitando una ley histórica, como lo es la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras, que pagará una deuda social a tantos colombianos que se han empobrecido por la violencia.

Y otra iniciativa que contribuirá a cerrar las brechas sociales será la Reforma a las Regalías, con la que lograremos que los grandes recursos que genera –y seguirá generando– nuestro subsuelo lleguen a todos sin excepción, con preferencia a las regiones y a la población que más los necesitan.

Ahí el Chocó va a salir muy beneficiado.

Vuelve y recibe el Chocó, querido Alcalde, querido Gobernador, alrededor de 50, 54 mil millones de pesos por regalías. Apenas se apruebe la reforma a las regalías, el año entrante sube a 180, luego subirá a más de 200 y el año 2014 más de 240 mil millones de pesos, de 50 a 240 mil.

Yo lo que les aconsejo, de todo corazón, a todos los chocoanos, y usted Gobernador puede liderar ese proceso, los alcaldes aquí presentes también, desde ya comiencen a trabajar para estructurar los proyectos, pónganse de acuerdo, socialicen esos proyectos con las comunidades y presenten sus prioridades.

Va a haber muchos recursos. Invirtámoslos bien y ustedes verán cómo este departamento puede pegar un salto muy importante en su calidad de vida y en su desarrollo.

Nace la Red Unidos

El segundo frente se refiere al fortalecimiento y mejora de lo que hasta hoy ha sido la RED JUNTOS, gracias a la cual el país ha dado un gran paso en materia de inclusión social.

Esta red nació hace poco más de 3 años como un instrumento para garantizar que los pobres conozcan y aprovechen la oferta existente de programas sociales.

Es bueno poder decir que, en este compromiso contra la pobreza extrema, no empezamos de cero.

El trabajo adelantado por el gobierno del presidente Uribe, con la Agencia de Acción Social, ha sido monumental, y sobre esa base podemos seguir avanzando hacia la prosperidad social.

En la Red Juntos existe la figura del co-gestor: un ciudadano con vocación social encargado de identificar las familias pobres y de guiarlas en la implementación de un Plan Familiar.

Hoy tenemos casi 9 mil cogestores en más de mil municipios.

Yo mismo fui cogestor por un día en Cartagena y me sentí muy orgulloso portando mi chaleco azul.

La misión de los cogestores es orientar a las familias en el uso de los beneficios que ofrece el Estado.

Se ha avanzado mucho pero, a pesar del esfuerzo, la gestión de esa oferta de servicios sociales sigue siendo nuestro talón de Aquiles.

Por eso lanzamos hoy la versión mejorada de esta estrategia.

Será la versión ‘recargada’, como dirían los de Choc Quib Town.

Pasaremos de la RED JUNTOS a la RED UNIDOS.

Los colombianos siempre hemos estado JUNTOS compartiendo fronteras, pero ahora trabajaremos UNIDOS para alcanzar la prosperidad de todos.

La RED UNIDOS debe ser –y será– un símbolo de la Unidad Nacional en torno de los más desfavorecidos.

Solamente con el trabajo coordinado de la RED UNIDOS, unas 350 mil familias –es decir, 1,4 millones de colombianos– SALDRÁN DE LA POBREZA EXTREMA.

Para lograrlo, vamos a hacerle ajustes de procedimiento y operación.

Debemos evitar, por ejemplo, el ingreso de ‘colados’ y –al mismo tiempo– identificar algunos criterios de elegibilidad que no les permiten tener acceso a quienes sí deben recibir beneficios.

Y seremos obsesivos en el monitoreo y evaluación de metas.

Cada mes, en la Comisión Intersectorial de esta RED, que preside la Alta Consejería para la Prosperidad Social, pasaremos al tablero a cada una de las 20 entidades que la conforman, para que rindan cuentas de sus metas plasmadas en el Plan de Desarrollo.

En esa comisión, las entidades explicarán qué programas están sirviendo y cuáles no están teniendo impacto, caso en el cual serán reajustados o eliminados para centrarnos en los que sí son efectivos.

Diez puntos para la transformación

Tenemos un decálogo de objetivos que debe cumplir la RED UNIDOS en los próximos cuatro años.

Son diez puntos que transformarán la realidad y las perspectivas de tantas familias que hoy tienen más carencias que esperanzas.

En PRIMER lugar, vamos a implementar un micro-seguro de vida y de discapacidad para beneficiar a 470 mil familias de la RED.

El primer año las pólizas no costarán ni un solo peso, y en el segundo año las familias pagarán sólo la mitad de la póliza.

Estos micro-seguros les permitirán a los hogares contar con 3 millones de pesos en caso de muerte o incapacidad total y permanente de un familiar.

SEGUNDO, vamos a garantizar atención integral a la primera infancia, es decir, a los niños hasta los 5 años, de por lo menos 300 mil familias de la Red.

En nuestro gobierno somos conscientes –y lo consideramos una prioridad absoluta– de que tenemos que proteger la Primera Infancia para cambiar la realidad social de nuestro país.

Dentro de la protección a nuestros niños, el plan contempla una reducción sustancial del problema del trabajo infantil.

Serán 70 mil familias las que, en 2014, ya no tendrán a sus niños trabajando en las minas, en el campo, en condiciones que violan sus derechos, sino donde deben estar: en sus escuelas y sus hogares.

TERCERO: trabajaremos para incluir cada vez más hogares a la seguridad social, garantizando su acceso a la salud.

Dentro de la población en pobreza extrema buscamos afiliar a por lo menos 380 mil familias al régimen subsidiado.

En CUARTO lugar, vamos a asegurar un derecho esencial: el derecho a la identidad.

Llegaremos al 100 por ciento de niños con registro civil y tarjeta de identidad, además de la totalidad de los adultos con cédula de ciudadanía.

Hemos determinado, además, que la expedición de libretas militares será gratuita para los colombianos entre 25 y 50 años, quienes ya no tendrán que pagar 70 mil pesos para obtenerla.

QUINTO: trabajaremos para que el agua, ese recurso vital e indispensable, y el saneamiento básico, se incorporen a la calidad de vida de quienes hoy carecen de estos servicios esenciales.

Nuestro objetivo es que al menos 240 mil nuevas familias tengan agua potable y un sistema de desagüe.

El SEXTO propósito de la RED UNIDOS es trabajar para mejorar la situación en que viven las familias, evitando el hacinamiento y mejorando las condiciones de higiene.

El objetivo es lograr que, como mínimo, 160 mil viviendas tengan cuartos separados entre los niños y sus padres, y que 70 mil pasen del piso de tierra al de cemento.

Una SÉPTIMA meta que nos hemos propuesto es empoderar a los colombianos en pobreza extrema para que conozcan y aprovechen las ofertas de recursos y créditos del Estado, e incluso comiencen sus propios negocios que les garanticen un ingreso digno.

Decía un escritor que ‘si la pobreza es la madre de los crímenes, la falta de espíritu es su padre’.

Los más pobres deben saber que hacemos todos los esfuerzos para extenderles la mano, pero ellos deben usar sus propias piernas para salir del pozo de miseria.

Nosotros tenemos la misión de guiarlos para que dejen atrás el ‘espíritu asistencialista’, lo que es llamado –muy a la colombiana– la tendencia a encomendarnos al Espíritu Santo y esperar que las soluciones caigan del cielo… o del Gobierno.

Lo que queremos es que aprovechen los estímulos y se hagan dueños de sus propias vidas, sacándole jugo a proyectos productivos o a los recursos del sector financiero.

En este sentido, prevemos otorgar 50 mil créditos a personas de bajos recursos a través de la Banca de Oportunidades y del sector privado.

También crearemos 450 Grupos de Ahorro y Crédito, beneficiando a 7.200 colombianos humildes.

Estos grupos son un instrumento novedoso para la administración de ahorros en las áreas rurales remotas, donde no llegan ni siquiera las instituciones de microfinanzas.

Los grupos se organizarán de manera voluntaria y se reunirán cada 15 días para administrar sus propios ahorros, que les servirán luego para cubrir una emergencia médica o doméstica, para pagar la educación de los niños, mejorar la vivienda o empezar un pequeño negocio.

Como OCTAVA área de intervención, trabajaremos en la educación, sin la cual es imposible pensar a largo plazo en la erradicación de la pobreza.

Programas como Familias en Acción, que hacen parte de la RED UNIDOS, promueven no sólo la educación de los niños y niñas sino un mejor comportamiento por parte de los padres.

La tarea de los padres no se agota con cumplir los requisitos de llevar a los niños la escuela o a los controles médicos.

Se trata de comprometerse con acompañar el proceso formativo de sus hijos y con hacerles seguimiento a su salud.

La participación de los padres es indispensable para que cumplamos con otra meta esencial: que los niños de 130.000 familias en pobreza extrema completen, como mínimo, el noveno grado, es decir la educación básica.

Y también tenemos que lograr que los hijos de estas familias –que comenzarán a salir de la pobreza extrema– puedan acceder a la educación superior, técnica o profesional.

Para eso estamos trabajando.

Hemos creado un subsidio de sostenimiento para estudiantes del SISBÉN 1 y 2, y estamos promoviendo créditos del Icetex con tasas reducidas para matrículas de educación superior, créditos que sólo se comienzan a pagar después de un año de concluir los estudios.

Además, para los estudiantes de bajos recursos, habrá una condonación del 25 por ciento del valor del crédito si se gradúan.

Es decir, ¡la cuarta parte de sus estudios les saldrá gratis!

Tampoco podemos resignarnos a que los adultos que crecieron sin conocer el placer de un libro, temerosos de firmar cualquier documento, porque no saber leer y escribir, sigan en esa condición.

Por eso, tenemos el objetivo de alfabetizar a los adultos que lo necesiten en por lo menos 130 mil hogares de la RED.

Dentro de este tema de la educación, la promoción de la investigación y los desarrollos tecnológicos es fundamental.

Por eso celebramos que, en este fortalecimiento de la RED UNIDOS, se cuente a partir de hoy con el aporte de Colciencias, que ha anunciado que dará prioridad a la entrega de recursos a trabajos de investigación que tengan aplicación en la lucha contra la pobreza.

Un NOVENO aspecto, muy importante, de este Plan Nacional de Prosperidad Social, es la convocatoria a la participación del sector privado en este emprendimiento contra la desigualdad en nuestro país.

Quienes hemos tenido mejores oportunidades, debemos compartir nuestras cosechas, no sólo con filantropía sino con acciones que generen capital humano y empoderamiento.

Es cierto que han aumentado los recursos e iniciativas de responsabilidad social empresarial.

Las compañías han creado fundaciones para aportar en términos de educación y salud de los más pobres.

Pero pueden hacer aún más y –precisamente– el Plan de Prosperidad habla de optimizar la inversión social privada.

Según un estudio de la firma consultora McKinsey, las donaciones y la inversión social privada en el país representaron el 0,3 por ciento del PIB en el año 2010.

El estudio concluye que este porcentaje puede subir al 1 por ciento del PIB si se generan los incentivos adecuados y el sector público plantea una estrategia nacional que estimule su inversión.

Nuestra apuesta en el Plan Nacional de Desarrollo contempla un incremento del 42 por ciento en inversión social. ¡42 por ciento!

Apoyo privado

Pero ese esfuerzo estatal debe estar correspondido, si queremos ser efectivos, por un esfuerzo similar del sector privado.

En esto ya vemos grandes avances.

En los próximos dos días, en el Foro Unidos por la Prosperidad que se llevará a cabo en Corferias, nos han confirmado su asistencia más de 800 fundaciones y organizaciones.

Y hoy, precisamente, nos acompañan los ‘Pioneros de la Innovación Social’.

Son representantes de 10 empresas que aportarán, cada una, 50 millones de pesos como capital semilla para promover emprendedores sociales que surjan de comunidades pobres y beneficien a las mismas.

Mi gratitud a estas 10 empresas pioneras: Une Telecomunicaciones, Bavaria-SabMiller, Almacenes Éxito, Coca Cola, Davivienda, Exxon Mobil de Colombia, Cerrejón, Ecopetrol, Alpina y la Usaid.

A todos un aplauso. Muchas gracias a esos empresarios, representantes de las empresas, por acompañarnos hoy.

¡Gracias, señores empresarios, por acompañarnos hoy!

¡Gracias por su ejemplo y compromiso!

Un DÉCIMO, y ultimo, punto de esta iniciativa por los más pobres de Colombia tiene que ver con el compromiso de los gobiernos locales y regionales.

La operación de los cogestores de la RED UNIDOS es un esfuerzo conjunto entre el Gobierno nacional y los municipios que representará un costo de 190 mil millones de pesos, de los cuales Acción Social pone 160 mil millones y los municipios 30 mil.

Necesitamos del compromiso de alcaldes y gobernadores para hacer una buena promoción informativa de lo que está disponible y una buena gestión de los recursos.

Porque procurar el bienestar de los ciudadanos no es un favor que les hacemos; repito: ¡no es un favor!

El bienestar de los ciudadanos es nuestra obligación, nuestra mayor obligación, como gobernantes.

Más ahora, en épocas electorales, es crucial que no se haga proselitismo con los programas sociales.

Mi llamado a los líderes locales es a que no jueguen con las ilusiones y esperanzas de los más pobres, porque los programas de la RED UNIDOS se ejecutarán PARA TODOS sin necesidad de padrinos políticos.

Y en ese orden de ideas me proponía el doctor Diego Molano que por qué no le decíamos a los partidos políticos que hiciéramos un gran pacto nacional, todos los partidos, para que ninguno de sus candidatos caiga en la tentación de politizar la acción social del Estado.

Mañana tengo una reunión con la Mesa de la Unidad. Les voy a proponer a la Mesa de la Unidad y luego les propondremos a los partidos que no están en la Mesa de Unidad que hagamos ese pacto, creo que es lo mejor que podemos hacer.

Ventana alimentaria

Muy queridos amigos del Chocó:

Quiero anunciarles que, para este departamento, pondremos en marcha el programa ‘Ventana Alimentaria’.

El objetivo es promover la seguridad nutricional de las comunidades indígenas y afro-descendientes de esta región del país, y estimular el desarrollo de los niños menores de 5 años, y de las mujeres gestantes y lactantes.

Qué bueno poder decirles que con este programa se beneficiarán 34 comunidades indígenas y 24 comunidades afrocolombianas –¡más de 3 mil familias!–, gracias a la financiación de la ONU, que aportó 7,5 millones de dólares.

Y contarles algo más: el presupuesto de Acción Social para programas de inversión social en el Chocó ascenderá en el cuatrienio a más de 130 mil millones de pesos.

¡130 mil millones para el bienestar social de los chocoanos!

Los indicadores del Chocó serán un termómetro para evaluar nuestro éxito en la reducción de la pobreza extrema.

Aquí volveremos para rendir cuentas de lo que hicimos por esta región –tan pobre y a la vez tan rica–.

Pero desde el Chocó no hablo solamente para los chocoanos.

Hoy quiero, desde Quibdó, hablarles también a 45 millones de compatriotas y, muy especialmente, a los más de 7 millones que hoy sufren el agobio de la pobreza extrema.

El 7 de agosto del año pasado, hace exactamente siete meses y siete días, ante la estatua vigilante del Libertador, dije a los colombianos que a los pobres de nuestro país no los íbamos a defraudar.

En estos meses de gobierno hemos trabajado sin descanso para avanzar en iniciativas legales que los beneficien y, muy especialmente, para diseñar y poner en marcha este Plan Nacional de Prosperidad Social que hoy lanzamos.

Sea el momento para agradecer al doctor Samuel Azout (Alto Consejero Presidencial para la Prosperidad Social), a su equipo, y a todos quienes participaron, por su trabajo dedicado en esta tarea.

Pero, doctor Azout, compañeros de gobierno: ¡nuestra labor apenas comienza!

Nos comprometimos a trabajar para disminuir la pobreza con la misma intensidad con la que combatimos al terrorismo y otros enemigos de Colombia.

Nos comprometimos con la Prosperidad para Todos.

Esto significa que ningún colombiano se levante en la mañana con la incertidumbre de su sustento diario.

Nadie –empezando por el Presidente de la República– debería dormir tranquilo mientras un solo compatriota esté con hambre, con necesidades, sin techo, sin salud o sin escuela.

Ese es nuestro compromiso, y hemos venido a reafirmarlo en la tierra más olvidada de Colombia.

El economista Adam Smith decía: ‘No puede haber una sociedad floreciente y feliz cuando la mayor parte de sus miembros son pobres y desdichados’.

En nuestro Gobierno pensamos lo mismo.

Hoy, en el Chocó, surge la semilla de un nuevo amanecer para los pobres más pobres del país.

Lo dije en la Plaza de Bolívar de Bogotá, y lo repito hoy en Quibdó:

¡NO LES FALLAREMOS!

Muchas gracias”.

 
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