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Sistema Informativo del Gobierno
SIG
Palabras del Presidente Juan Manuel Santos en la entrega de subsidios para los beneficiarios de crédito del Icetex

Bogotá, 9 ago (SIG). “Peter Drucker, ese filósofo, experto en gestión de organizaciones, decía que ‘la mejor forma de predecir el futuro es crearlo’.

Me parece una frase muy inspiradora porque encierra lo que significa ser proactivo en la vida.

Piénsenlo: si queremos alcanzar algo en el futuro, no debemos sentarnos a esperar que, simplemente, las cosas pasen, sino que debemos trabajar por ellas hasta lograrlas y hacerlas realidad.

Este es un momento muy especial para mí porque vengo a cumplir una promesa que hicimos en la campaña, una promesa para construir el futuro de nuestra sociedad.

Cerca de 22 mil jóvenes de niveles uno y dos del Sisbén que cuentan con crédito educativo del Icetex recibirán, a partir de hoy, 630 mil pesos cada semestre –durante toda la carrera– para cubrir gastos de manutención mientras estudian.

Habíamos detectado que muchos estudiantes de bajos recursos dejaban la universidad, a pesar de contar con un crédito educativo y con frecuencia buenas notas, porque no tenían con qué cubrir los gastos diferentes a la matrícula.

En la campaña, muchas las madres, que eran beneficiarias del programa de Familias en Acción, me decían: ‘Mire la tragedia que tenemos. Con qué esfuerzo logramos que nuestros hijos se graduaran de bachilleres, pero no pueden entrar a la universidad porque no tienen con qué pagar la matrícula’.

Y los que por alguna razón encuentran una beca, no tienen con qué sostenerse durante los estudios. Entonces tienen que dejar los estudios e ingresar generalmente a la fila de los desempleados y volverse carne de cañón de las bandas criminales, dedicarse a actividades ilícitas. Y eso se vuelve un círculo vicioso.

Así que empezamos a pensar en la necesidad de entregarles una ayuda para cubrir el transporte, algunos almuerzos o refrigerios, o lo que más necesiten, por ejemplo las fotocopias. ¡Y aquí lo tienen!

630 mil pesos para que los ayuden en esas necesidades, para que la carga económica se les reduzca y puedan dedicarse a lo que vinieron: ¡a estudiar!

Pero, además del dinero, esto es muy importante porque nos permite bancarizar a los jóvenes beneficiarios de los créditos.

A partir de hoy, estos estudiantes son sujetos dentro del sistema financiero y empezarán a tener un historial crediticio.

Este subsidio de mantenimiento es un incentivo más que se suma a los que ya estamos entregando a los estudiantes de bajos recursos a través del Icetex.

Esto es bien importante. El Icetex venía dando una serie de recursos a un costo de interés equis. Ahora a partir de este momento, a partir de este año, iniciamos el programa que prometimos en la campaña de un subsidio equivalente al ciento por ciento del interés real del crédito. O sea, la tasa de interés real es de cero.

Y no solamente para los nuevos sino que en aras del derecho a la igualdad, para todos los que venían de atrás. Ya no tienen que pagar 12 por ciento. Ahora pagan cero interés real.

También se les está mejorando las condiciones de pago. Porque nos pusimos a pensar: después de todo este esfuerzo, se les está cobrando parte del crédito mientras estudian. Y el resto en unas condiciones normales: a cinco, a 10 años.

Pero dijimos: por qué no hacemos algo más justo. Porque de lo que se trata en el fondo es de darles un estudio para que puedan tener una vida digna.

¿Qué pasa si un muchacho de esos no consigue empleo durante un tiempo, por culpa de la economía mundial, por culpa del Gobierno que se equivocó en su política económica y aumentó el desempleo? ¿Qué le vamos a hacer a ese muchacho?

Pues bien, lo que decidimos es: ese muchacho, esa muchacha, comenzarán a pagar ese crédito cuando tengan un empleo formal. O sea, tienen un ingreso y un empleo formal, entonces ahí comienzan a pagar el crédito. Eso también es un alivio importante adicional.

Y hoy en día, me contaba la doctora Martha Lucía (Villegas, Directora del Icetex) que el 82 por ciento de los beneficiarios que se graduaron con crédito del Icetex tienen un empleo formal. Entonces ese es un tema también importante.

Y también estamos premiando a los que se esfuerzan:

Sólo por graduarse, se les condona la cuarta parte de la deuda y, después de terminar sus estudios, tendrán un año de gracia para que puedan vincularse al sector productivo y empiecen a pagarla cuando ya estén ganando un sueldo.

Por fortuna, como vimos la semana pasada con los resultados del Observatorio laboral, más del 84 por ciento de los graduados se están vinculando a un trabajo antes de seis meses.

Y algo más: quienes obtengan los mejores resultados en las pruebas Saber Pro, ¡tendrán condonación del ciento por ciento de la deuda!

En otras palabras: ¡creamos la beca-crédito que prometí en la campaña!

Ahora que voy a ir al Campín a apoyar a nuestra Selección, puedo ir a cantar y decir: no de Chiquinquirá sino de Maloka vengo, de cumplir una promesa.

En lo que va del 2011 se han aprobado cerca de 57 mil nuevos créditos para pregrado, y la inversión para este año alcanzará los 764 mil millones de pesos en crédito educativo.

No se imaginan cómo me alegra, cómo me hace de feliz, estar hoy con ustedes haciendo realidad esta promesa, que es una promesa con el futuro, con los jóvenes de Colombia.

Porque no queremos seguir graduando bachilleres para el desempleo, ni queremos más universitarios que abandonan sus estudios porque les faltan los recursos mínimos.

Pero ésta es, apenas, una de las tantas metas ambiciosas que nos hemos planteado en el tema de la educación, con el que, estoy seguro, alcanzaremos una verdadera transformación social.

Yo siempre he dicho que la educación son los rieles sobre los cuales avanzan las locomotoras del progreso y el desarrollo.

Y en este primer año de gobierno hemos trabajado muy duro para fortalecer esos rieles.

Quiero aprovechar esta oportunidad para hacer un balance sobre las metas que hemos alcanzado en materia de educación en este primer año.

Lo primero que debo decir es que estamos muy satisfechos porque los 600 mil alumnos que resultaron afectados por la ola invernal, todos volvieron a iniciar sus clases.

Ese fue un compromiso que desde hace un año, el primer día de la ola invernal, con la Ministra nos propusimos: que en esta peor tragedia, en la peor tragedia de nuestra historia, un propósito es que ningún niño se quede sin colegio. Que vuelvan al colegio lo más rápido posible. Y todos han vuelto a iniciar sus clases.

Y también estamos arreglando las sedes educativas que resultaron afectadas. De 3.300, ya estamos rehabilitando 1.600.

Mil se van a reconstruir totalmente, se van a relocalizar. Y 2.300 se van a reconstruir.

Lo importante aquí es que también vamos a cumplir otro sueño que teníamos, que tenemos con esta tragedia: cuando nos vimos afectados por semejante tragedia, nunca nos imaginamos la magnitud y la fuerza de ese Fenómeno de La Niña y de esa ola invernal, nos propusimos: esta tragedia convirtámosla en una oportunidad, que eso es lo que los sabios nos enseñan: genere una oportunidad de toda crisis, de toda tragedia.

En este caso, por ejemplo, estos 3.300 colegios van a quedar muchísimo mejor, en mejores condiciones, que los colegios como estaban antes de la tragedia. Cada rehabilitación, cada relocalización va a darles a esos niños un colegio mucho mejor, unas instalaciones mejores con mejores espacios.

O sea, esos miles y miles de niños van a quedar en mejores condiciones, van a seguir estudiando, que lo que seguían antes de la tragedia. Es un ejemplo de cómo estamos realizando ese sueño de vamos a quedar mejor que antes de la tragedia.

Empecemos por hablar de la primera infancia.

Actualmente el Ministerio de Educación y el ICBF atienden integralmente a cerca de 600 mil niños entre cero y cinco años, que representan sólo el 21 por ciento del total en situación vulnerable en Colombia.

Hemos diseñado una estrategia transversal para garantizar una atención integral de calidad, que involucra a las entidades que tienen que ver con el tema, que llamamos “De Cero a Siempre”.

Con esta estrategia esperamos atender a por lo menos 1 millón 200 mil niños menores de cinco años de población vulnerable al terminar el gobierno, con una inversión de 5,6 billones de pesos.

Porque la atención integral incluye muchos factores, entre ellos contar con los ambientes y espacios adecuados para que los menores tengan un desarrollo sano y feliz.

Está comprobado: todos los científicos y todos los expertos en el desarrollo humano, en la educación, dicen que la inversión más rentable que puede hacer la sociedad es en la primera infancia, porque es cuando los niños aprenden a aprender. Un niño bien nutrido va a ser un ciudadano productivo, un niño bien tratado va a ser un ciudadano tolerante, y a la inversa. Por eso es tan importante esa etapa de la vida.

En ese frente, tenemos las metas este año de tener 68 ambientes educativos especiales para la primera infancia –ya vamos en 59–, y de formar al menos 24 mil agentes educativos.

En lo que se refiere a la educación preescolar, básica y media, los mayores retos están en la calidad y en cerrar las brechas de equidad que existen entre unas regiones y otras, entre colegios oficiales y privados, entre el campo y la ciudad.

Aquí tenemos que reconocerle, y le reconozco con mucho gusto, al Gobierno anterior, que hizo un gran esfuerzo en aumentar la cobertura de la educación básica. Pero ahora tenemos que concentrarnos es en la calidad.

Porque en cobertura vamos muy bien, e incluso tenemos unas cifras que ya nos ubican por encima de la meta del año.

Hemos aumentado la cobertura en 108 mil nuevos cupos, la mayoría de ellos para niños y jóvenes del sector rural.

En educación media, la meta era alcanzar el 82 por ciento al finalizar este año y ya estamos cerca del 84 por ciento.

Así como vamos, seguro cumpliremos con alcanzar la cobertura de 91 por ciento que nos planteamos para el 2014.

Nuestro mayor reto está ahora en mejorar el tipo de educación que están recibiendo nuestros estudiantes.

Porque sólo mejorando la calidad podremos cumplir otros objetivos, como elevar nuestro desempeño comparativo en pruebas como la PISA, de la OECD, en las que se evalúan competencias en matemáticas, lectura y ciencias en 65 países y donde infortunadamente no nos va nada bien.

Si bien en el 2009 nuestros resultados mejoraron, aún nos falta avanzar mucho más.

Solamente graduando estudiante de buena calidad es que realmente vamos a ser mucho más competitivos, porque no hay nada más importante que el capital humano.

Con la Ministra estábamos hace unos meses con el Director Ejecutivo de la OECD. Nos decía: mire lo interesante. Nos entregó los resultados de este año. Es un mexicano. Lo conozco hace muchísimos años. Hace más de 30 años fuimos compañeros en Londres cuando él y yo vivíamos allá. En la Organización Internacional de Café. Y nos decía a la Ministra y a mí: ‘Mire lo interesante: por primera vez pusimos a la China, y medimos las competencias de los estudiantes de la China, y la China apareció muy por encima del resto del mundo’.

Entonces no es que la China esté progresando porque tiene mano de obra barata. No. Porque le han dedicado y se han concentrado en mejorar la calidad de la educación. Y ese éxito que ha tenido la China en los últimos años, como lo ha tenido Corea, ha sido por eso: porque se han dedicado a graduar estudiantes de altísima calidad. Y ahí es donde está nuestro gran desafío.

Necesitamos hacer énfasis especial en mejorar las competencias de nuestros estudiantes en esas materias, y en eso nos estamos enfocando, acompañando a los planteles educativos que presentan desempeños más bajos.

Un paso en esa dirección ha sido el lanzamiento, en un esfuerzo conjunto del Ministerio de Educación y el de Cultura, del Plan Nacional de Lectura y Escritura.

Llegaremos antes de diciembre con colecciones y formación a 900 establecimientos educativos y, al terminar el gobierno, debemos haber llegado a todos los que hay en el país.

Así mismo, el Ministerio de Educación ha puesto en marcha el Programa de Transformación de la Calidad Educativa en 400 colegios de 24 entidades territoriales.

¿En qué consiste este programa? En acompañar la gestión directiva y académica de los colegios o institutos y hacer diagnósticos para medir los avances en mejores aprendizajes.

Este año también se inició un Plan Nacional de Formación Docente, con el que se vinculará a 76.000 maestros de todo el país para ayudarlos a mejorar sus prácticas de aula.

Y algo muy importante: ya definimos los parámetros para dar incentivos a los distritos, municipios y establecimientos educativos estatales que mejoren sus resultados de calidad, acceso y permanencia escolar.

Hace menos de un mes lanzamos el Estatuto Anticorrupción en un colegio oficial para dejar el mensaje claro de que la honestidad y los valores se aprenden desde el colegio y el hogar.

Con este objetivo, el Ministerio está implementando el Programa de Competencias Ciudadanas para contribuir desde la escuela a la formación de mejores seres humanos, con valores éticos y respetuosos de lo público.

Nuestro compromiso es que todas las instituciones oficiales de educación del país ofrezcan este programa, y estamos próximos a firmar un crédito con el BID para este objetivo.

Otro aspecto que quiero destacar es el importante avance que hemos hecho en el tema de la gratuidad.

Durante el 2011 se logró que todas la matrículas oficiales de transición y primaria fueran gratis, y se cubrió a la población más vulnerable de secundaria y media, lo que significa que hoy cerca del 85 por ciento de la matrícula pública es gratis.

Y aquí hago un nuevo compromiso: a partir de 2012 todas las matrículas oficiales –¡todas las matrículas oficiales!– desde el grado cero hasta el grado 11 no costarán nada a nuestros estudiantes. ¡Tendremos gratuidad total en el sistema escolar!

Con esto, pasamos al tema de la educación superior.

En este sector tenemos metas muy ambiciosas y la primera tiene que ver con la cobertura: queremos pasar del 37 al 50 por ciento.

En estos doce meses creamos 136 mil nuevos cupos y ya nos acercamos a una cobertura del 40 por ciento.

Pero para avanzar realmente en este frente, es fundamental la Reforma a la Educación Superior que vamos a presentar este mes al Congreso, donde esperamos cuente con un debate constructivo, un debate serio que se haga con argumentos sólidos.

Es una reforma que hemos discutido con todo los actores de la educación y de la sociedad, y que busca dotar de recursos –de diversas fuentes– a la educación superior, de tal manera que podamos contar con altos niveles de calidad y que muchos más jóvenes puedan acceder a ella.

Ministra: le diría que entre sus mejores aliadas para esa reforma, pueden estar todas esas madres de familia que están en Familias en Acción. Su mayor esperanza es que esos muchachos a los cuales les estamos dando esos créditos, que le estamos pagando la matrícula y le estamos dando un complemento, un subsidio, que tengan acceso a una institución de educación superior.

Porque también otro cuello de botella ya no va a ser que no tengan recursos, sino la capacidad, la oferta: cuánta oferta podemos ampliar en materia de educación superior.

Por eso les vamos a dar unos recursos muy importantes a las universidades públicas ¿Cuánto suma todo esto? Como 1,5 billones de pesos adicionales, entre oferta y demanda, para que puedan aumentar esa disponibilidad. Y que entonces el cuello de botella se pueda ir rompiendo. Y este país cambia, si todos los muchachos que se gradúan de bachilleres pueden acceder a educación superior.

El proyecto acoge buena parte de la propuesta de financiamiento hecha por los rectores de las universidades públicas y otros puntos de acuerdo, y quedan uno o dos temas de disenso en los que creo que aún es posible lograr acercamientos en su debate natural en el Congreso de la República.

Adicionalmente, en la reforma se incorporan las nuevas condiciones de crédito del Icetex para que estos beneficios queden garantizados en un instrumento legal.

Lo que queremos es avanzar hacia una educación de excelencia –pública o privada– porque ese es el único camino que nos garantiza el desarrollo con equidad en el país.

Ayer tuvimos una experiencia muy bonita con todos los ministros. Nos fuimos para Sincelejo y jugamos a ser cada ministro, alto funcionario, este servidor, a ser cogestores del programa de la Red Unidos.

Y cada uno de nosotros nos fuimos a una de las familias más pobres, que está atendiendo el programa, a ser de cogestores. Y nos sentamos a hablar con todas las familias, a preguntarles cómo viven, qué problemas tienen, a ver en el sitio cómo están viviendo.

Fue una experiencia muy importante, porque todos los ministros vinieron consternados, vinieron impresionados de ver algo que tenemos en el país y que tenemos que erradicar: esos casi 9 millones de colombianos que viven en la pobreza extrema, en unas condiciones realmente infrahumanas.

A mí me tocó una familia, una madre cabeza de familia, que no pude trabajar porque tienen unas várices, tiene cuatro hijos, desplazada del Chocó, el hijo mayor le tocó salirse del colegio porque tenía que ayudar a la alimentación de la familia. Otro muchacho también se había salido del colegio, se estaba reenganchando para volver al colegio. Todos duermen en una cama. Caben cuatro, el quinto duerme en el suelo, suelo de tierra. Cuando llueve el agua es como si estuviera durmiendo a la intemperie.

Pero el sueño de esa mamá era que su hija, que ya estaba a punto de graduarse del colegio, pudiera entrar a la educación superior. Entonces usted puede decirles a esas mamás que le ayuden a aprobar esa ley, para que esa niña y miles de niñas y de niños puedan tener acceso a la educación superior.

Y para lograr esa educación de excelencia –insisto– es necesario hacer siempre énfasis en la calidad.

Cuando empezó el Gobierno, sólo el 13 por ciento de los programas de educación superior del país contaban con acreditación de alta calidad.

Hoy, estamos en el 14 por ciento y la meta para el 2011 es del 15 por ciento.

¿Y qué es la acreditación? Es un sistema a través del cual se va midiendo la calidad de la institución.

A mí me tocó iniciar el proceso de acreditación cuando era miembro del Consejo Superior de la Universidad de Los Andes. Se inició el proceso y a la universidad le faltaba muchísimo para lograr una acreditación. Necesitaba un número de profesores con doctorado, que no tenía. Necesitaba un número de profesores con maestrías, que no tenía. Y poco a poco fue ganando puntos y finalmente se acreditó. Y hoy la Universidad de Los Andes es una de las mejores universidades no de Colombia sino de todo el continente.

¿Qué queremos? Que todas las universidades sean como la Universidad de Los Andes. Y se puede, no es difícil.

Para el 2014 esperamos que el 25 por ciento de los programas cuenten con esa certificación de alta calidad.

Otro tema importante en la educación superior tiene que ver con fomentar los programas de formación técnica y tecnológica.

En Colombia, el 65 por ciento de la educación superior es universitaria y el 35 por ciento es técnica o tecnológica, mientras que en países desarrollados la proporción es al revés.

Nosotros quisiéramos al menos dejar al final de este gobierno esa relación en 55-45, avanzando hacia una situación ideal de paridad.

En este tema hay un dato muy importante que quiero destacar: el Sena obtuvo el registro calificado para más de cien programas técnicos y tecnológicos.

Así mismo, con el fin de diversificar la oferta de este tipo de educación en sectores clave de la economía, acorde con las necesidades regionales, iniciamos el trámite para acceder a recursos de crédito con el Banco Interamericano de Desarrollo.

En lo que se refiere a deserción estudiantil, es una obligación para nosotros trabajar para combatirla, y eso es precisamente lo que estamos haciendo.

Hoy tenemos una deserción anual del 12 por ciento y nuestra meta al fin del Gobierno es bajarla por lo menos al 9 por ciento.

Para alcanzar esa meta, a fines del año pasado el Gobierno firmó con las instituciones de educación superior el Acuerdo Nacional para reducir la Deserción, que busca articular los esfuerzos públicos y privados en torno al tema.

Lanzamos una convocatoria para apoyar proyectos institucionales para disminuir la deserción, y ya contamos con 93 propuestas que estarán iniciando en los próximos meses.

Como ven, son muchos los frentes en los que estamos trabajando, porque estamos convencidos de que la educación –la educación de calidad¬– será la clave para que Colombia produzca los mejores ciudadanos de nuestro país y del mundo.

Y no vamos a quedarnos sentados esperando a que simplemente las cosas pasen, sino que estamos haciendo todo lo que está en nuestras manos para que pasen.

La semana pasada estuvo aquí el Presidente Lula. Newsweek le había dicho al Presidente Lula que era el Presidente más popular del planeta, porque logró reducir en forma importante la pobreza. Y el salto que dio Brasil en educación fue muy importante, entre otras cosas con un sistema como el que está proponiendo la Ministra para educación superior.

Por eso cuando a mí me preguntaban qué quería ser cuando grande, les digo: quiero ser como Lula. Poder dejar un Gobierno, poder dejar un país con una pobreza reducida significativamente y un sistema educativo que garantice que ese proceso va a continuar.

A todos los jóvenes que están hoy aquí, les digo de corazón que le metan la ficha al estudio, porque esa es la mejor forma de prepararse para el mundo que les espera, que está lleno de maravillosos desafíos.

Como decía Drucker, ésta es la mejor manera de construir el futuro que queremos y que soñamos.

Muchas gracias”.

 
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