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Intervención del Vicepresidente Angelino Garzón en la plenaria de la XVII Reunión Americana de la Organización Internacional del Trabajo (OIT)

Señor Presidente, Señor Director General de la OIT, Señoras y Señores Delegados:

En nombre del Gobierno y del pueblo de Colombia reciban nuestro fraternal saludo, el cual hacemos extensivo al Gobierno y al pueblo de Chile. Al agradecer al Señor Director General de la OIT, la invitación a esta sesión plenaria, les expreso también, el saludo y la voluntad política de Juan Manuel Santos, Presidente de Colombia, de continuar trabajando de la mano con la OIT en el desarrollo de políticas públicas a favor del empleo decente, del diálogo social, de la seguridad social integral, de la erradicación del trabajo infantil y de la promoción y respeto de las libertades sindicales y de los derechos laborales como parte integrante de los Derechos Humanos.

Tal como se lo hemos expresado a los empleadores y a los trabajadores colombianos, como también a los Representantes de la OIT, de otros Organismos Internacionales, a la comunidad internacional y a la sociedad colombiana en su conjunto, es política y compromiso del Gobierno colombiano, el de trabajar incansable y decididamente junto con la sociedad civil y la comunidad internacional, por el respeto integral de los Derechos Humanos, incluyendo los laborales y ambientales como parte de los mismos.

En la búsqueda de materializar dicho propósito, el Gobierno nacional también se ha comprometido entre otras, con las siguientes metas:

1. Crecimiento económico en promedio anual de un cinco por ciento con relación al producto interno bruto

2. Creación de tres millones de empleos nuevos con salarios dignos y seguridad social integral

3. Disminución de la pobreza y de la miseria, reduciéndola de un 44% a un 36%

4. Avanzar en el cumplimiento de los objetivos del Desarrollo del Milenio

5. Lucha decidida contra la impunidad, contra la corrupción y contra la criminalidad organizada que vienen adelantando los grupos armados ilegales, tales como las bandas criminales, el narcotráfico, los paramilitares y la guerrilla

6. Fomento a la práctica del diálogo social, del entendimiento y la concertación con los diversos sectores de la sociedad civil, con las otras Instituciones del Estado y con los Gobiernos Regionales y Locales

7. Relaciones de amistad, cooperación y de entendimiento con todos los países del mundo, empezando por los de la Región y con los diversos Organismos Internacionales.

Colombia es un país en progreso en lo económico, en lo social, en el fortalecimiento de sus Instituciones Democráticas, en su normatividad jurídica a favor de los Derechos Humanos, incluyendo los derechos económicos, sociales, culturales y ambientales, lo mismo que los relacionados con los derechos de la mujer, de los niños y niñas, de la juventud, de las comunidades afro descendientes, indígenas y de la población LGTBI.

También somos un país en progreso en la lucha contra la criminalidad organizada, el terrorismo, el narcotráfico y en fin, contra toda la actividad violenta de los grupos armados ilegales. Pero a pesar de estos avances, reconocidos muchos de ellos por la propia comunidad internacional, empezando por la Comisión de Normas y otros procedimientos de la OIT, el Gobierno Nacional está plenamente consciente de las dificultades, de los desafíos y de los problemas que aún tenemos, entre ellos, las graves consecuencias que nos ha dejado la irracional violencia que hemos padecido durante los últimos 62 años.

A ella se agrega los niveles de inequidad social, de desempleo, de corrupción y de prácticas excluyentes que aún tenemos, lo mismo que la absurda y criminal violencia de que somos víctimas tanto el Estado como la población civil, entre ella, los trabajadores y trabajadoras afiliados a los sindicatos, las mujeres, los maestros y maestras, las minorías étnicas y otras poblaciones vulnerables, los defensores de Derechos Humanos, diversos sectores empresariales, políticos y personas vinculadas al sector público.

La ruta que hemos escogido para contribuir el fortalecimiento de Colombia como un país moderno y con prosperidad democrática no es tarea fácil, mucho más, cuando Colombia no ha logrado un clima de total paz y cuando todavía los grupos armados ilegales tienen capacidad de hacernos daño tanto al Estado como a la población.

En el marco del desarrollo de esa ruta, también hemos tomado la decisión de avanzar en la reparación a las víctimas de la violencia y en la restitución de tierras a la población campesina que fue despojada de las mismas de manera violenta y fraudulenta.

El Estado colombiano ha reconocido que más de tres millones de víctimas, incluyendo población desplazada, tienen derecho a ser reparadas, superándose así, el absurdo que por muchos años el Estado y diversos sectores de la sociedad civil, fuimos más generosos con los victimarios y poco sensibles al dolor de las víctimas.

El proceso de reparación a las víctimas de tan irracional violencia, está proyectado a quince años, con una inversión aproximada a los 25 mil millones de dólares y con un enfoque diferencial y de prioridad, empezando por los niños y las niñas, las mujeres tanto viudas como cabeza de hogar y las personas en condiciones de discapacidad, entre ellas, las que han quedado mutiladas por la cruel y criminal práctica de la guerrilla de las minas antipersonal.

Nuestra decisión es cumplirle a las víctimas y por eso le solicitamos a la OIT como al conjunto de la comunidad internacional a que nos ayuden con sus conocimientos y experiencias a fin de no fracasar.

Lo mismo queremos para la política de generación de empleo decente. Colombia, hace más de quince años no logra llevar el desempleo a un dígito, lo que nos ha colocado como uno de los países de América Latina y el Caribe con las mayores tasas de desempleo y el cual afecta de manera especial a las mujeres, a los y las jóvenes, lo mismo que a la población afro descendiente.

En la decisión que tenemos de trabajar por llevar el desempleo a un dígito antes de que termine nuestro mandato de Gobierno en agosto del 2014, hemos logrado que el Congreso de la República nos apruebe en el día de ayer, la Ley sobre el primer empleo y en la cual, quedó claramente estipulado, que se prohíbe a partir del año 2013, tanto en el sector público como privado, la contratación de trabajadores y trabajadoras a través de cooperativas de trabajo asociado que hagan intermediación laboral o bajo cualquier otra modalidad de vinculación que afecte los derechos constitucionales, legales y prestacionales consagrados en las normas laborales vigentes. Igualmente quedó establecido, que el servidor público que contrate con cooperativas de trabajo asociado para el desarrollo de actividades misionales incurrirá en falta grave.

Coincidimos con el informe presentado a esta Reunión Regional por el Señor Juan Somavía, Director General de la OIT, en que es necesario no sólo avanzar en más empleos sino que estos deben ser de calidad, es decir con salarios justos y seguridad social integral. La experiencia nos está demostrando, que los países que más han avanzado con economías altamente competitivas, son al mismo tiempo, países con mejores empleos decentes, mejores indicadores en calidad de vida de la población y de respeto a los Derechos Humanos.

En la consolidación de políticas públicas y de buenas prácticas empresariales a favor del empleo decente, es muy importante seguir exigiéndonos más por logros de mayor impacto con relación al compromiso que tenemos como gobernantes y como padres de familia por la erradicación del trabajo infantil. Es un verdadero absurdo y una vergüenza para cualquier Estado o sociedad, que mientras millones de adultos están desempleados al mismo tiempo, haya millones de niños y niñas que están trabajando.

Es verdad que en muchos países hemos avanzado en la erradicación del trabajo infantil, pero mientras haya un solo niño o niña que esté trabajando, que sea víctima de maltratos, de prácticas de reclutamiento forzoso a grupos armados legales o ilegales, de violaciones a su dignidad o que se encuentre en la calle mendigando un pedazo de pan para mitigar el hambre, ningún gobernante, empresario, sindicalista o ser humano, podremos estar o dormir tranquilos, porque sencillamente los niños y las niñas son el principal patrimonio de la humanidad y lo que no hagamos en el presente por ellos, sencillamente mañana será tarde.

Desarrollo económico, negocios, economías más productivas y competitivas, lo mismo que tratados de libre comercio o acuerdos comerciales, no pueden desligarse por parte de los Gobiernos y de los Empleadores, de compromisos muy precisos en materia de generación de empleos decentes, de políticas de responsabilidad social empresarial incluyendo las relacionadas con la protección del medio ambiente sano y sostenible, de respeto a las libertades sindicales como parte integrante de los Derechos Humanos y de no discriminación a la mujer. Es bueno recordar que en el mundo de hoy, no sólo se globalizaron los negocios y las telecomunicaciones entre otros, sino que también se globalizaron los Derechos Humanos, que son los derechos de las personas a vivir mejor.

En esa perspectiva, queremos invitarlos a que nos acompañen en el proceso que hemos acordado el Gobierno nacional, otras Instituciones del Estado, Representantes de la sociedad civil y de la comunidad internacional, encaminado a la realización en diciembre del 2011 de la Conferencia Nacional de Derechos Humanos y cuyo objetivo fundamental es la consolidación de una agenda común y la creación de la Oficina o Centro nacional permanente de Derechos Humanos con participación del Estado, de la sociedad civil y acompañamiento de la comunidad internacional.

En el caso de Colombia, es política del Gobierno, la defensa tanto de los sindicatos como de los gremios empresariales como Instituciones de la Democracia. En tal sentido, condenamos enfáticamente los asesinatos de trabajadores afiliados a los sindicatos y de sus dirigentes, las amenazas de muerte contra muchos de ellos, lo mismo que cualquier acción criminal contra los empresarios.

En esa perspectiva, continuaremos reforzando los esquemas de seguridad y protección para más de 1600 dirigentes sindicales y conjuntamente con los voceros sindicales y empresariales, con el acompañamiento de la OIT, queremos seguir reforzando todo el trabajo que nos permita luchar contra la impunidad, para que haya pronta justicia que permita sancionar a los responsables de los crímenes de sindicalistas y para que juntos todos, entendamos que la violación de las libertades sindicales, es una clara violación de los Derechos Humanos.

Reitero desde esta tribuna, la voluntad del Gobierno colombiano, de trabajar de manera permanente con la OIT, con su Comisión de Normas y con el Comité de Libertad Sindical, para que Colombia, continúe avanzando por el camino de respeto a las garantías y libertades sindicales, y de impulso al diálogo social entre empresarios, trabajadores y gobierno. Por eso le damos tanta importancia a la Comisión Tripartita de la OIT que al más alto nivel nos visitará en el próximo mes de febrero y desde ya, les manifestamos que de parte del Gobierno colombiano, tendrán no solo todo nuestro apoyo para el éxito de su gestión, sino también toda nuestra receptividad para que sus recomendaciones nos ayuden a consolidar a Colombia como un país en progreso.

En este propósito, destaco como hecho positivo, la decisión que han tomado los empresarios colombianos de colocar en su agenda de trabajo todo lo relacionado con el fortalecimiento de la política de Estado en materia de Derechos Humanos, incluyendo lo referente no solo a los temas laborales sino también a sus derechos relacionados con el respeto a las libertades económicas.

Igualmente, quiero informar a todos los delegados y delegadas presentes en esta conferencia, que el Gobierno de Colombia, hoy tiene la decisión de crear de nuevo el Ministerio de Trabajo, separando del actual Ministerio de la Protección Social, los temas de salud pública con los temas de trabajo.

Creo que la OIT, tal como recientemente se lo expresé a su Director General, tiene una excelente oportunidad de asesorar a Colombia, en todo lo relacionado sobre la misión y visión que debe tener un Ministerio de Trabajo para el siglo XXI y su rol tan importante en temas como la inspección laboral, la seguridad social integral, el futuro de las pensiones, la igualdad de género, el primer empleo, el empleo decente, productividad y salarios, diálogo social, relaciones laborales más fraternas y políticas laborales incluyentes hacía personas en condiciones de discapacidad.

También quiero invitar a todos los delegados y delegadas a esta reunión, a que reflexionemos y analicemos cómo podemos seguir avanzando a favor de los trabajadores migrantes y por el respeto a su dignidad y para que no sean perseguidos, maltratados o víctimas de prácticas racistas y xenofóbicas.

En el caso de América Latina y el Caribe, una herramienta que hoy contamos, es el compromiso que se aprobó por consenso en la cumbre Iberoamericana de mayo de 2007 aquí en Santiago de Chile en materia de Seguridad Social Integral para la población migrante. La tarea siguiente debe ser que cada país lo ratifique y lo implemente para bien de los Derechos Humanos de la población migrante.

En materia de seguridad social integral, también deberíamos preocuparnos por el presente y futuro de millones de personas que habitan en nuestra región y que hoy están en condiciones de discapacidad y que tienen el derecho a no ser ignoradas, excluidas y a vivir dignamente tal como lo han planteado varias Resoluciones de Naciones Unidas o la primera cumbre de Vicepresidentes de la Región llevada a cabo en Quito Ecuador el pasado 10 de diciembre. En ese mismo sentido, debemos actuar frente a las personas afectadas por el VIH-SIDA tal como lo viene planteando tanto la OIT como la Organización Mundial de la Salud.

En esa perspectiva, invito, a los Representantes de los Gobiernos, de los Empleadores y de los Trabajadores para que en cada país y a través del diálogo social, trabajemos de manera conjunta en la implementación de las recomendaciones que se acuerden en esta conferencia y para que las diferencias y conflictos que muchas veces se presentan en las relaciones laborales o entre los diversos actores del mundo del trabajo, no nos lleven a renunciar o a dejar a un lado la cultura del diálogo social, porque la misma no solo es un principio fundamental del tripartidismo, sino también un pilar muy importante para mejorar el bienestar de los trabajadores y trabajadoras, la productividad y competitividad de las empresas, y para la construcción y consolidación de unas relaciones laborales más fraternas.

Agradezco igualmente, en nombre del pueblo de Colombia, toda la solidaridad y ayuda humanitaria que nos ha venido prestando la comunidad internacional a raíz de la cruda ola invernal que hemos venido sufriendo en Colombia en los últimos meses y que hasta el momento nos ha dejado más de dos millones de personas damnificadas y cerca de 600 personas entre muertas, desaparecidas y heridas, lo mismo que la afectación de miles de viviendas, de centros escolares, de salud, de empresas, de buena parte de la infraestructura vial del país y cuyas consecuencias sociales ya las estamos viviendo, incluyendo la pérdida de miles de empleos tanto en la parte urbana como rural.

Es la más dura tragedia natural que ha vivido Colombia en toda su historia y calculamos que tanto la ayuda humanitaria que estamos brindando a la población como las obras de reconstrucción del país, requerirán de una inversión aproximada a los cinco mil millones de dólares. Por eso una vez más gracias por toda la solidaridad de la comunidad internacional pero al mismo tiempo, en medio de ésta tragedia, mantendremos nuestro espíritu de solidaridad con todos los pueblos del mundo que vivan tragedias similares, tal como lo hemos hecho recientemente con el pueblo de Venezuela que está viviendo una situación similar a la de nosotros.

Al reiterarles el saludo fraternal del Gobierno y del pueblo de Colombia, invito a todas las personas presentes en esta importante Reunión Regional de la OIT, a los millones de seres humanos que Ustedes representan, a que nos unamos en propósitos comunes como es la causa de los Derechos Humanos, entre ellos los derechos de los niños y niñas a tener un presente mejor, de las mujeres a no ser excluidas o maltratadas, de la juventud a volver realidad su derecho a la educación y al empleo, de los trabajadores a tener empleos decentes y salarios justos.

En fin, para que juntos todos y todas, empleadores, trabajadores y gobiernos, hagamos un frente común, por un mundo mejor, sin violación de los Derechos Humanos, con mejores gobiernos y mayor democracia, porque al final de cuentas la democracia tiene sentido, como gobernar tiene sentido, si primero son los seres humanos empezando por los niños y las niñas.

Muchas gracias.

 
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