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‘Soy y seré el Presidente de la Unidad Nacional’: Juan Manuel Santos
Por Guillermo Tovar

Bogotá, 7 ago (SIG). Un despliegue de tecnología y color, y un llamado a la Unidad Nacional marcaron este sábado 7 de agosto de 2010 la posesión del economista, administrador de empresas y periodista Juan Manuel Santos Calderón como Presidente de Colombia.

El estadista bogotano, que fue representante de Colombia ante los organismos cafeteros en Londres, Subdirector del diario El Tiempo, Ministro de Comercio Exterior, de Hacienda y de Defensa, y Designado a la Presidencia, juró como Jefe de Estado a las 3:44 de la tarde, tres días antes de cumplir 59 años de edad.

¡Le llegó la hora a Colombia!, fue la frase con la que comenzó y terminó el discurso del nuevo Jefe de Estado ante 5.000 invitados en la Plaza de Bolívar, escenario de los grandes acontecimientos de la historia patria.

Las banderas tricolores resaltaron el valor de esa Unidad Nacional, eje del discurso pronunciado por Santos al jurar como Presidente de Colombia, en una ceremonia para la cual se acreditaron 300 periodistas, 220 de la prensa nacional e internacional y 80 de las 17 delegaciones oficiales extranjeras.

La familia presidencial

Pero antes de ese momento histórico, el día de la familia de Juan Manuel Santos Calderón, su esposa María Clemencia Rodríguez Múnera y sus hijos Martín, María Antonia y Esteban, comenzó con un viaje a las estribaciones de la Sierra Nevada de Santa Marta.

El tercero de los cuatro hijos del periodista Enrique Santos Castillo y Clemencia Calderón de Santos (ambos fallecidos), que ganó las elecciones del 20 de junio de 2010 con la mayor votación depositada en unos comicios en Colombia, cumplió con su promesa de asistir a una posesión simbólica con los aborígenes koguis, wiwas, kankuamos y arhuacos en Mingueo, corregimiento del municipio guajiro de Dibulla

Al regresar a Bogotá se dirigió a su casa y después de almorzar, salió hacia el Palacio de San Carlos, sede del Ministerio de Relaciones Exteriores, con un traje azul, camisa blanca y una corbata azul celeste. Su señora lució un vestido color perla.

Esa Casona de San Carlos, situada en la Calle del Coliseo número 5-51, que fuera morada del Libertador —quien se salvó de un atentado al saltar por una de las ventanas en aquella noche septembrina de 1828—, y que también fue Palacio Presidencial durante varias décadas, está situada una manzana más abajo de la que casa en la que vivió Eduardo Santos, tío del nuevo Mandatario de los colombianos y quien ejerció la primera magistratura entre 1938 y 1942.

En la Cancillería de San Carlos, la familia Santos Rodríguez asistió a una misa que ofició el sacerdote y teólogo jesuita Alfonso Llano Escobar, viejo amigo de la familia, asistido por un diácono oriundo de la India, Justin Prabhu.

La Eucaristía duró 20 minutos y asistieron solamente los cinco miembros de la familia. La primera lectura, del Libro de la Sabiduría, la leyó el Presidente Juan Manuel Santos. Se trató de un pasaje oración de Salomón, hijo de David, al comenzar su reino.

El Evangelio de la misa se tomó del capítulo de San Lucas que narra una discusión entre los apóstoles, que competían a ver cuál era el más importante entre ellos, a lo que Jesús les pidió no ambicionar las cosas, “sino que el mayor entre vosotros sea como el más pequeño y el que gobierna como el que sirve”.

Más tarde, el aún Presidente Electo se reunió con el Príncipe de Asturias, Felipe de Borbón, heredero de la Corona Española, quien le entregó una carta y un saludo afectuoso de su padre, el Rey Juan Carlos I.

Durante este encuentro, efectuado en la Casa Privada del Palacio de San Carlos, se ofrecieron entremeses de atún, café, jugo de mango y de feijoa, y café.
Como buen padre, Santos les arregló la corbata a sus hijos y salió sonriente.

Entretanto, en la Plaza de Bolívar ya esperaba el saliente Presidente Álvaro Uribe Vélez. Estaban también los 17 Jefes de Estado y de Gobierno, varios ex presidentes de la República, y los miembros del Senado y la Cámara de Representantes.

En la plaza mayor, enmarcada por las sedes de los poderes Legislativo y Judicial, el Palacio Cardenalicio y la Alcaldía de Bogotá, también esperaba el resto de los 5.000 invitados, en un escenario decorado con banderas de Colombia y una tarima principal con el tricolor colombiano formado con 10.000 flores de la Sabana de Bogota: pompones amarillos, rosas teñidas de azul y gérberas rojas.

El día era nublado y no se descartaba esa llovizna típica de la zona céntrica de Bogotá, que cae a los pies de los cerros tutelares, Monserrate y Guadalupe. Por ello los organizadores tenían listos 3.500 paraguas blancos. Esa leve lluvia vistió de blanco la Plaza con los paraguas, que contrastaron con la alfombra roja y las flores tricolores.

A las 3:30 p.m., el Presidente Electo bajó caminando por la calle 10 en dirección a la Plaza de Bolívar, pasó frente a la Casa de Manuelita Sáenz, la Iglesia de San Ignacio, la Plazuela de Rufino José Cuervo y el Colegio Mayor de San Bartolomé, por una alfombra roja.

Toda Colombia presente

Ya estaba en marcha una operación sin antecedentes para llevar los pormenores del acontecimiento a los colombianos y al mundo. 36 cámaras de televisión, 18 de ellas en el recorrido y algunas en las azoteas del Capitolio Nacional y del Palacio de Justicia, registraban la ceremonia, además de seis grúas, todo ello a cargo de 150 técnicos y operarios.

El Presidente Santos expresaba expectación por lo que esperaba abajo en la Plaza. Le esperaba el juramento como Mandatario y le esperaban los 5 mil invitados.

Le esperaban los integrantes de la Fuerza Pública, de uniformes impecables, que rendían honores a quien fuera cadete en la Escuela Naval de Cartagena y Ministro de Defensa Nacional, y que desde joven profesa un gran afecto por las Fuerzas Armadas, heredado de su padre.

Le esperaba esta vez un hecho diferente: su antecesor, Álvaro Uribe Vélez, estaba entre los invitados, cuando antes se acostumbraba que el Presidente saliente diera la bienvenida a su sucesor en la puerta de la Casa de Nariño.

Y le esperaba toda Colombia.

Santos fue recibido por la comisión designada por la mesa directiva del Congreso para invitarlo a proseguir y decirle que todo estaba listo para su posesión.

A medida que descendía hacia la plaza de Bolívar, empezaron a aparecer niños vestidos con trajes típicos de las seis regiones de Colombia, formando una calle de honor.

Fue entonces cuando empezó a sonar en la voz de niños colombianos la 'Canción de la Unidad Nacional', creada por el músico y publicista Miguel de Narváez.

“Lo que queremos es que esta canción refleje a Colombia entera. El motivo central es que recorre la geografía nacional, toda Colombia unida. Necesitamos que el mundo entero entienda el mensaje”, explicó De Narváez.

Seis grupos musicales —uno por cada región de la Patria— interpretaban el tema y Santos continuó el recorrido.

Al llegar a la carrera séptima, se dirigió a la tarima principal en medio de una ovación.

A las 3:37 de la tarde empezó el acto oficial y el Presidente Santos subió a la tarima instalada en las escalinatas del Capitolio Nacional, que quedó como telón de fondo, con sus columnas soportando una enorme pantalla enmarcada en la Bandera de Colombia, en la que se observaba el acto histórico.

El barítono Valeriano Lanchas y el coro Claraluna, acompañados por músicos de las Fuerzas Armadas, interpretaron el Himno Nacional.

El juramento

A las 3:44, Juan Manuel Santos juró como el Presidente número 59 en la historia de Colombia y lo hizo ante el Presidente del Congreso, Armando Benedetti Villaneda, quien le impuso la Banda Presidencial, bordada por el sastre nariñense Luis Abel Delgado.

“Juro ante Dios y prometo al pueblo cumplir la Constitución y las leyes de Colombia”, dijo el nuevo Mandatario, que poco después fue felicitado por su esposa y sus tres hijos.

Enseguida sonaron 16 cañonazos y el cielo de la Plaza de Bolívar se cubrió de palomas.

Acto seguido, el ya Presidente de la República juramentó al nuevo Vicepresidente, el ex ministro, ex gobernador y ex embajador vallecaucano Angelino Garzón, que iniciara su carrera pública como líder sindical.

Y a continuación intervino el Presidente del Legislativo, quien afirmó que “el país puede estar tranquilo”, y le manifestó al Presidente Santos que “el país le acompaña”.
Santos pronunció un discurso de 40 páginas, que leyó en poco más de una hora y que tuvo como ejes la Unidad Nacional y la Prosperidad Democrática.

“¡Soy y seré el Presidente de la Unidad Nacional! Pero que quede claro: no quiero un país sin partidos ni sin controversias ideológicas”, expresó.

Y explicó de qué se trata la Prosperidad Democrática:

“De una casa digna, de un empleo estable con salario y prestaciones justas, de acceso a la educación y a la salud.

De un bienestar básico, con tranquilidad económica, en cada familia colombiana.

Sólo así, si ningún colombiano se levanta en la mañana con la incertidumbre de su sustento diario, sólo así será posible la existencia de una sociedad con fuerza colectiva, capaz de soñar un futuro común”, dijo.

‘Ahora es nuestro turno’

“Quiero contribuir con trabajo, con amor, con respeto, con pulcritud, con humildad y compasión, para que esta Colombia grande, alegre y valiente pueda llegar a ser algún día una nación que, además de justa, además de próspera, sea completamente feliz”, manifestó Santos más adelante.

Santos tuvo palabras de admiración y elogio para con su predecesor, Álvaro Uribe Vélez, y arrancó una ovación del público cuando habló del Mandatario saliente, así como cuando elogió a las Fuerzas Armadas de Colombia en su discurso.

Discurso que coronó con estas palabras:

“Colombianos: ¡ahora es nuestro turno!

Ahora nos toca a nosotros.

El mañana está llamando a la puerta, y entre todos vamos a abrirla para recorrer la senda de la prosperidad”.

Como si se tratara de ratificar el optimismo de Colombia, la llovizna desapareció, los paraguas se cerraron y aparecieron el esquivo sol y el cielo azul de Bogotá.
Juan Manuel Santos Calderón, el Presidente Constitucional de Colombia 2010-2014, terminó su intervención y recorrió, en medio de los aplausos, una calle de honor formada por destacamentos de las Fuerzas Militares, mientras las gaitas, ese instrumento escocés ligado a la Armada Nacional, dejaban escapar sus notas.

Después se dirigió por la carrera séptima hacia la Casa de Nariño. Al atardecer de este 7 de agosto entraron a la Casa de Nariño cinco nuevos habitantes: el Presidente Santos, su esposa María Clemencia y sus hijos, al que será su despacho y su hogar en los próximos cuatro años.

 
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